Trata de buscar alternativas a la proliferación de estos procesos
El Banco de España desconfía de las fusiones virtuales entre cajas rurales
Cree conveniente la integración de varios de los Sistemas Integrales de Protección en marcha
La primera fusión interregional de cajas de ahorros, protagonizada por CajaCanarias y Caja Navarra a través de un Sistema Integral de Protección (SIP), lo que coloquialmente se denomina una fusión virtual porque cada entidad mantiene su identidad, autonomía operativa y órganos de gobierno, no parece favorecer a las cajas rurales, que llevan años trabajando en proyectos similares. El Banco de España, que siempre ha visto con recelo esa figura (de hecho, no aceptó su aplicación en la integración de las seis cajas de ahorros de Castilla León que impulsó infructuosamente el Gobierno autonómico), no muestra mucho entusiasmo ante la proliferación de fusiones virtuales, sin integración real, en las cajas rurales. En estos momentos, en el sector hay cuatro SIP en marcha.
El más avanzado es el que lidera la almeriense Cajamar, la primera entidad del sector (en dura pugna con la Caja Laboral Popular, vinculado al Grupo Cooperativo Mondragón), y del que forman parte tres rurales de la Comunidad Valenciana (Caja Campo, Rural de Albalat y Rural de Casinos). Este proyecto ha sufrido el golpe de la no incorporación de Crédit Valencia, que ha optado por Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), el proyecto impulsado por Ruralcaja y en el que se han integrado otras 17 entidades levantinas.
A su vez, Ruralcaja es promotora del SIP de Garrigues, ya que este bufete jurídico es el que lleva los trámites, y en el que están las cinco grandes (Sur, Navarra, Granada y Asturias) que controlan el Grupo Caja Rural (del que no forma parte Cajamar) y que quieren incorporar a las entidades integradas en CRM, pese a la resistencia de algunas de ellas. Otro SIP es el que promueve la Caja Rural de Córdoba y que busca aglutinar a la veintena de entidades medianas. Y existe un cuarto SIP, denominado el de AFI porque es Analistas Financieros Internacionales (AFI) la consultora que trabaja en la operación, en el que están interesadas las 34 cajas rurales más pequeñas, comarcales y locales.
La puesta en marcha de CRM por Ruralcaja y su nada oculta intención de inclinar a estas entidades hacia el SIP de Garrigues o de las grandes del sector ha provocado ya alguna deserción del SIP de AFI, en el que estaba por ejemplo Crédit Valencia. Además, las negociaciones de Cajamar, por un lado, y de Ruralcaja, por otro, para incorporar a más cajas rurales del arco mediterráneo a sus respectivos proyectos auguran más movimientos en el sector.
El Banco de España deja hacer, porque quiere que se acelere el proceso de concentración del sector de las cooperativas de crédito y de las cajas rurales, muy atomizado y con muchas entidades pequeñas, de ámbito local o como mucho comarcal. Pero ha enviado discretos mensajes para que se vaya hacia una integración de algunos de los Sistemas Institucionales de Protección que se están poniendo en marcha. No obstante, en el supervisor admiten que es complicado que dos entidades competidoras y con voluntad de liderar el sector, como son Cajamar o Ruralcaja, vayan a aceptar perder cuota de poder y que se unan sus respectivos SIP. También admiten que su idea inicial, una SIP que aglutinara a todas las rurales, no es viable, precisamente por la competencia existente por asumir el liderazgo del sector, como se ha visto en la marcha de Cajamar del Grupo Caja Rural tras desarrollar una expansión nacional.
Así que el mapa de las cajas rurales parece dibujarse en torno a tres SIP: el de Cajamar, si consigue sumar más entidades a su proyecto; el de las grandes, siempre que el liderazgo de Ruralcaja no suscite deserciones en el resto de las entidades que controlan el Grupo Caja Rural; y el de las pequeñas. La operación impulsada por la Rural de Córdoba parece forzada a integrarse en uno de los dos proyectos alternativos al de las grandes: o en el de Cajamar o en el de las pequeñas.
Las decisiones que adopten entidades de la Comunidad Valenciana todavía al margen de estos procesos, como Caixa Popular, interesada en un SIP pero no en sumarse a un grupo, como el CRM de Ruralcaja, en el que pierda independencia, pueden inclinar la balanza hacia uno u otro grupo.
El Banco de España aprovechará los próximos encuentros con los promotores de cada SIP para tratar de poner orden en tan caótico proceso de concentración. El grupo que es asesorado por AFI espera tener lista toda la documentación inicial a lo largo de esta segunda quincena de octubre. Si el supervisor no pone pegas, se pondrá en marcha el año que viene. Más o menos, el mismo calendario que tiene Ruralcaja con CRM y con el SIP de Garrigues o de las grandes del sector.