José Antonio Griñán guarda un cauto silencio sobre la continuidad del veterano financiero
El factor humano: Medel necesita una fusión para poder seguir al frente de Unicaja
Caja Jaén es la llave para que el presidente de la entidad malagueña alargue su mandato más de los 12 años legales
La experiencia demuestra que el factor humano es vital en fusiones y adquisiciones. Sólo si se garantiza la carrera profesional (o una buena jubilación) de los principales ejecutivos de las entidades tienen éxito estas operaciones. Ahí están los ejemplos de la fusión entre el Bilbao y el Vizcaya, problemática por los encajes de bolillos que hubo que hacer, hasta el punto de tener que imponer el Banco de España un laudo que dio el BBV a Emilio Ybarra. O, en cambio, como el Santander logró el Central Hispano garantizando el futuro a José María Amusátegui y Ángel Corcóstegui. Todo esto viene a cuento de la necesidad que el presidente de Unicaja, Braulio Medel, tiene de abordar una fusión para poder seguir al frente de la entidad financiera malagueña. Medel agota este año todas sus posibilidades de mantenerse como presidente de Unicaja, a la que ha dedicado prácticamente toda su vida laboral.
Sólo se pararía el reloj de la jubilación (lleva 12 años como presidente, el máximo permitido) si la Junta de Andalucía modifica la ley autonómica para alargar los mandatos presidenciales, como han solicitado algunas cajas, no sólo la malagueña. Pero su presidente, José Antonio Griñán, no parece estar por la labor. Al menos, a estas alturas, no ha dicho esta boca es mía. La otra forma de seguir en la poltrona presidencial es si la entidad estuviera en proceso de fusión, con lo que Medel podría seguir en la caja resultante por un periodo de dos años, pero que al final podría alargarse, como ha ocurrido en otras ocasiones.
Ese factor humano empujó a Unicaja a intentar absorber Caja Castilla La Mancha, pero estiró tanto la goma de las peticiones que se rompió y el Banco de España intervino CCM. Y Medel se quedó con la miel en los labios. Pero el rechazo de la Junta de Andalucía a que una caja foránea, CajaMurcia, salve de la quiebra a la cordobesa y eclesiástica CajaSur, da una segunda oportunidad a Unicaja y a su presidente. Aunque tendrá que esperar a ver si fructifican los movimientos, auspiciados por algunos sectores del PSOE andaluz (entre ellos, el vicesecretario regional, Luis Pizarro, y el secretario de Organización, Rafael Velasco) más que por la Junta de Andalucía, para propiciar un entendimiento entre CajaGranada y la entidad controlada por el Cabildo de la Catedral de Córdoba. Algo que no parece disgustar al Banco de España, por las buenas ratios de Caja Jaén.
Medel tiene una tercera oportunidad: Caja Jaén. Como a Medel, al presidente de Caja Jaén, Arcos Moya, se le termina este año el último mandato, al consumir los 12 años de tope fijados por la Ley de Cajas. Por tanto, en las dos cajas faltan tres meses para que se inicie el proceso de cambio en las respectivas cúpulas, salvo improbable modificación de la Ley de Cajas. Caja de Jaén es la más pequeña, aunque con unos envidiables ratios de solvencia y de liquidez, y con poco ladrillo en su balance, lo que le vendría muy bien a Unicaja para sanear el suyo. Y como Unicaja es mucho más grande, el liderazgo de Medel en este proceso de integración (en realidad, una absorción) sería indiscutible. Aunque Caja Jaén insiste en mantener su independencia, la Junta de Andalucía quiere fusiones.
Una solución es la fusión virtual. Una sociedad, controlada por Medel, integraría los balances de Unicaja y Caja Jaén, que mantendrían sus respectivas identidades, sucursales, autonomía operativa y obra social. Al menos, hasta que el equipo de Medel tome el mando definitivo y se camine hacia la única caja.