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Publicado el viernes 14 de agosto de 2009
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La apasionante vida interior del Grupo SOS

Caja Madrid perderá peso y arriega 100 millones en minusvalías

Jesus I. Salazar BelloM.C.– La vida interior del grupo SOS es más novelesco que empresarial. Casi un 10% del capital de la sociedad depositada en fondos de Islas Caimán y de Suiza y a nombre de dos inversores de renombre -Manjour Ojjeh, un francés nacido en Arabia Saudí, y Daniel Klein, que gestiona negocios tan diversos como su presencia en SOS Cuétara o marcas de moda-, son hechos prácticamente irrelevantes comparados con los movimientos que se producen desde hace meses en su capital y en su estructura de poder. De cara al futuro inmediato ni siquiera las trepidantes modificaciones del verano harán sombra a lo que se avecina. Una batalla entre cajas, sumidas éstas en la crisis financiera que vivimos, en la que Caja Madrid lleva las de perder: más de 100 millones de euros.

Hace ya la friolera de siete años que SOS se fusionó con Koipe y dio lugar a uno de los mayores grupos alimentarios españoles. Fruto de aquel matrimonio fue la entrada de las cajas de ahorros andaluzas, tradicionales accionistas de Koipe, como agentes principales en el capital de la nueva sociedad. Durante este tiempo, los hermanos José Ignacio y Raúl Jaime Salazar Bello, dueños hasta hace poco de casi el 30% del capital, han ido comprando nuevos negocios para el grupo e incluso se apuntaron al boom inmobiliario y crearon una sociedad mercantil denominada Cóndor Plus, destinada, según los Salazar, a prestar servicios a SOS, entre los que destacaban la adquisición de inmuebles.

Pero Cóndor Plus se convirtió de la noche a la mañana en una sociedad beneficiaria de un préstamo de 212 millones de euros que le hizo el propio grupo SOS. Dado que Cóndor está vinculada a los hermanos Salazar, la alarma se encendió y los dos hermanos explicaron que el préstamo tenía por finalidad la compra de acciones del propio grupo alimentario para después venderlas a un fondo de inversión libio que con esta entrada en el capital reforzaría la estructura accionarial de SOS en estos malos momentos de crisis.

Basta hacer una sencilla cuenta para ver cuál era el precio del presunto traspaso a los libios (grandes productores de aceite, por cierto, como Koipe). Los Salazar pretendían comprar el 28% de SOS por 212 millones. Tras cruzar este dato con el número de acciones resulta que el precio por título era de 4,93 euros. Queda por saber si después el fondo libio pagaría más y si las plusvalías generadas en ese caso serían para Cóndor o para SOS. El caso es que la operación no se llevó a cabo y los hermanos Salazar ya no mandan en SOS, donde se han hecho cargo del timón las cajas de ahorros.

Para terminar de adornar la historia, en octubre de 2008 Caja Madrid, cuando Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón ya daban signos de no estar muy de acuerdo, decidió acudir a una ampliación de capital montada para ella por los hermanos Salazar. La caja madrileña compró el 10,5% de SOS a un precio de 9,25 euros por acción y desembolsó por ello 150 millones de euros.

Tan sólo cuatro meses después, en febrero de 2009, y después de ser aprobada la entrada de Caja Madrid como miembro del consejo de SOS, ni su representante ni los de Klein, ni Cajasol acudieron a una reunión en la que se aprobaba el préstamo que la sociedad vinculada a los hermanos Salazar ya había recibido. Con ese dinero se pretendían adquirir en el mercado acciones del grupo SOS a casi la mitad de lo pagado por Caja Madrid.

En un golpe de autoridad, Caja Madrid, como mayor accionista individual tras los hermanos Salazar, ha instalado a uno de sus hombres, Mariano Pérez Claver, como presidente de SOS. Pero como el mercado de las cajas está como está, las cajas andaluzas parecen habérsela jurado a la presidida por Miguel Blesa. Ya no se respetan y a la vuelta de vacaciones habrá novedades.

De momento, las cajas que dieron a los Salazar los 212 millones de préstamo con el aval de acciones de SOS en manos de la familia, han comenzado a ejercer su derecho a recuperar el dinero. José Ignacio ha pasado de tener un 18,406% a un 16,034% del grupo y su hermano Raúl Jaime se queda em un 9,6% cuando antes del conflicto tenía un 11,04% del capital de SOS.

Al ejercitar esta opción de garantías, Ahorro Corporación, la mano inversora de la CECA, ha pasado de controlar el 2,880% a tener un 4,868% del grupo alimentario. Unicaja ha subido también unas décimas hasta quedar en el 9,183% y el resto de las cajas andaluzas presentes en el proceso (la de Granada, con un 5,294% del capital; Cajasol, con un 5,031% y Cajasur con un 4,855%) pueden dejar fuera de juego a Caja Madrid.

Para empezar, la fusión en marcha de Unicaja con Cajasur pondría en manos de la nueva entidad el 14,038% de SOS, lo que pondría difícil la continuidad del hombre de Caja Madrid como presidente. Pero la caja madrileña no puede salirse del capital del grupo alimentario, porque ello le costaría a día de hoy, con una cotización de SOS de alrededor de 3,5 euros por acción, exactamente unas pérdidas por minusvalías de cien millones de euros. Y no están los tiempos para sumar pérdidas externas a las propias.

Llama la atención que la cotización de SOS esté estabilizada en los alrededores de 3,5 euros por acción. Esa es la cifra a la que están ejerciendo las cajas sus opciones de adquisición sobre las acciones que avalaban en crédito concedido a la sociedad vinculada a los hermanos Salazar. El rango de variación anual de la cotización en los últimos doce meses se ha movido entre los 2,96 euros de mínimo y los 13,9 euros de máximo. El punto de inflexión se sitúa, lógicamente, en el descubrimiento del famoso préstamo de SOS a Cóndor. Mucho tendrán que luchar las cajas para que la cotización de SOS vaya hacia arriba, pero con un matiz importante. Las participaciones de las andaluzas vienen de la fusión de hace siete años con Koipe.

La de Caja Madrid es más reciente y sujeta a mayor riesgo. Y estas diferencias se utilizan en las empresas para ver quién manda finalmente. Pocos grupos empresariales españoles han sido capaces de escribir una novela como ésta en tan poco tiempo y cuyo final todavía no está impreso. Sindicatos agrarios y cooperativas aceiteras andaluzas son conscientes de que las cajas de esa comunidad autónoma controlan ya una cuarta parte del capital de SOS y se frotan las manos para el otoño.