Persisten las dudas de Solbes sobre la necesidad de intervenir bancos y cajas

Las ins­ti­tu­ciones co­mu­ni­ta­rias ad­vierten que la caída de la con­ce­sión de cré­ditos se debe a la mala si­tua­ción del sector fi­nan­ciero

Después de haber res­pon­sa­bi­li­zado a los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, en al­gunos casos in­cluso se puede ha­blar de ha­berles acu­sado de buscar fines obs­cu­ros, de ser res­pon­sa­bles en parte de la crisis por la des­con­fianza ge­ne­ra­li­zada, ahora se unen las voces más au­to­ri­zadas para ad­vertir que al­gunas en­ti­dades no po­drán su­perar sin que­brar los pró­ximos meses y que el cré­dito ha des­cen­dido de forma alar­mante. El Presidente del Banco Central Europeo ha uti­li­zado su úl­tima com­pa­re­cencia pú­blica en París para re­clamar más cré­ditos para evitar el co­lapso eco­nó­mico. Los flujos netos de cré­dito están a la baja en la zona euro. Dice Trichet que lo más preo­cu­pante de la se­quía del cré­dito no es sólo porque los clientes no los pidan o no den las ga­ran­tías su­fi­cien­tes. Ahora el pro­blema se ha tras­la­dado a la banca. No tiene re­cur­sos.

Mientras, el sector continúa manteniendo reuniones discretas con el Ejecutivo, Solbes sobre todo, y el Banco de España. Tratan de fijar la estrategia más adecuada. No confían en la oposición del PP, ni en sus centros de inteligencia, como FAES. Dan por hecho que para los economistas del antiguo equipo de José María Aznar, ahora incorporado a su fundación, el objetivo es echar una mano, pero al cuello, para hacer si es posible todavía, más difícil la situación.

Sin crédito no puede existir recuperación. Así es lógico concluir como ha hecho de nuevo recientemente el profesor y analista Nouriel Roubini quien asegura que en los próximos seis meses una parte relevante de la banca americana se va a colapsar. Por ello recomienda nacionalizar, aun sabiendo que la palabra levanta muchas reticencias en Estados Unidos. Prefiere esta solución a tener que desmembrar y debilitar las instituciones actuales.

Lo que Nouriel prevé para EEUU -lo explica en un reciente artículo en su página web- parece haber llegado a los países satélites en su día de la Rusia Soviética. Por no alejarnos mucho de Moscú podemos empezar recordando como la capital de Letonia, Riga, cuyos funcionarios han visto reducidos sus salarios el 25%, ha sufrido las mayores protestas desde la desaparición de la Unión Soviética. Los funcionarios de la Comisión Europea, con sus salarios de privilegio, se han convertido en la envidia de todo el país. Y aunque no les afecta el riesgo de que cierren los colegios observan con preocupación el riesgo de que los hijos de sus familiares puedan ver cerradas sus escuelas en el interior del país.

No es el único país sobre el que han llamado la atención una serie de líderes europeos, y muy en especial la canciller alemana. Angela Merkel mira con preocupación el barómetro de sus vecinos los polacos. Endeudados una parte importante de sus hogares en moneda extranjera han visto como el zloty, la moneda en la que reciben sus salarios, se ha depreciado un 50%. En Rumanía la situación parece incluso más angustiosa. Los hospitales no tienen fondos para comprar medicinas y temen no poder pagar el próximo mes a médicos y enfermeras.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional advierte en cada una de sus intervenciones que 2009 puede ser terrible si no empieza a recibir el dinero comprometido para enviar la ayuda de urgencia a estos y otros países al borde de la bancarrota.

Ante la gravedad generalizada de la situación en Estados Unidos, el senador republicano Lindsey Graham o el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, no descartan que se tengan que intervenir los bancos, nacionalizarlos temporalmente. Pues ¿por qué no tendríamos que seguir nosotros el mismo camino si ya contamos con la experiencia del Fondo de Garantía de Depósitos?

 

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