Monitor Ibérico

Las empresas lusas aprovechan las nuevas oportunidades en España

El BESI, Galp y EdP, las más in­tere­sadas en am­pliar su pre­sencia

Galp
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Es bien sa­bido que las épocas de crisis aguda son las más fa­vo­ra­bles a los de­pre­da­do­res, los cuales están siempre dis­puestos a sacar el mejor par­tido de la si­tua­ción. Y eso es lo que ocurre en Portugal. Pese a ser uno de los países más afec­tados por la cri­sis, su­friendo una re­ce­sión aún más in­tensa que la del 1983/1984 que puso su eco­nomía bajo la "supervisión" del Fondo Monetario Internacional (FMI), los ex­pertos pro­nos­tican que hay em­presas lusas en ex­ce­lente po­si­ción para sacar pro­vecho de las nuevas opor­tu­ni­dades de ex­pan­sión que puedan surgir en España. "Aunque no sean nu­me­ro­sas, habrá ope­ra­ciones in­tere­san­tes, que po­drán re­pre­sentar cen­te­nares de mi­llones de eu­ros", va­ti­cina el pre­si­dente del Banco Espírito Santo de Investimento (BESI) José Maria Ricciardi.

Sin avanzar nombres ni datos concretos, por aquello del "secreto bancario" y el  de los negocios, Ricciardi manifiesta que el BESI ya está considerando, via asesoramiento, varias adquisiciones en España, hasta al punto que tuvo que proceder a una reorganización interna, para hacer frente principalmente al dinamismo latente de las "operaciones transfronterizas". "Además de los grandes grupos, el movimiento abarca a empresas de mediana dimensión, bien gestionadas y con capacidad de innovación", indica el máximo responsable del BESI, explicando: "Surgen buenas oportunidades, a precios muy interesantes. Y es el propio gobierno portugués quien esta mas empeñado en este movimiento, que abre también nuevas y buenas perspectivas de negocio para la banca de inversiones".

A falta de datos concretos por parte del BESI, lo que si es del dominio publico es la clara vocación de "expansión peninsular" de grupos como el petrolero Galp y Energias de Portugal (EdP), los cuales ya han confirmado su interés respectivo por los activos que Gas Natural tendrá que vender, tras la adquisición de Unión Fenosa: 600.000 puntos de distribución de gas (9% del mercado nacional);  600.000 pequeños clientes de gas; 2.000 MW de capacidad de generación en centrales eléctricas de ciclo combinado; venta de la participación en Enagas; etc.  "El hecho de que las autoridades españolas no deseen que los compradores sean los grandes grupos Endesa y Iberdrola, juega muy a favor de Galp y EdP, que ya tienen fuertes intereses en España pero que no son todavía lo suficiente  importantes para verse también frenados", opinan los expertos lusos.

En lo que respecta a Galp, su intención es acudir a la subasta de los activos gasistas en compañía de su accionista ENI, lo cual controla 33,33% del grupo luso y aspira a controlar el 100% de Fenosa Gas, donde ya tiene el 50%. Una de las condiciones que la CNC puso a Gas Natural, como contrapartida a la compra de Unión Fenosa, es que tendrá que garantizar la "autonomía" de la "joint venture" hispano-italiana Fenosa Gas de cara al aprovisionamiento gasista de otros grupos.

EdP hace la misma apuesta que Galp, pero opera con mayor discreción. Así, al  contrario de su rival luso, que ya ha confirmado la existencia de negociaciones con Gas Natural, el propietario de Hidrocantabico indica que es todavía pronto para tomar posición de cara la subasta de activos gasistas y eléctricos en España.  

Quien también tiene grandes aspiraciones en España, es la Caixa Geral de Depósitos (CGD), pero tuvo que aplazarlas por tiempo indeterminado, por culpa de la crisis, con el riesgo pues de perder alguna buena oportunidad. Siendo la mayor institución financiera del país, y teniendo el Estado como único accionista, la CGD tiene ahora otras urgencias, como acudir en ayuda de las empresas lusas en dificultades, como el ya nacionalizado Banco Português de Negógios (BPN), cuyo "agujero" podría alcanzar los 1.800 millones de euros.

Antes de la crisis, la CGD tenia los ojos puestos principalmente en el Banco Guipuzcoano, hasta que descubrió que el banco vasco tenia una concentración muy alta de riesgos en el sector inmobiliario y que llevaran Fitch a bajar su "rating" de "A" para "-A". Ocurre también que CGD requiere nuevas inyecciones de liquidez por parte del Estado y la opinión publica no entendería que fueran utilizadas para comprar un banco con problemas en España, donde ya cuenta, además, con una rede de 200 oficinas.

 

 

 

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