Alega que el in­ter­cambio de datos tri­bu­ta­rios se pa­ra­liza si éstos pro­ceden de un robo

Suiza trata de tranquilizar a sus clientes españoles tras las inspecciones fiscales por el caso HSBC

La Agencia Tributaria ha re­caua­dado 260 mi­llones pro­ce­dentes de los 1.500 ti­tu­lares de cuentas e ins­pec­ciona un vo­lumen de 6.000 mi­llones

HSBC
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El se­cre­tario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, ha con­fir­mado este martes en el Congreso de los Diputados, donde ha com­pa­re­cido a pe­ti­ción del PP, que la Agencia Tributaria ( AEAT) ha in­gre­sado hasta sep­tiembre 260 mi­llones de euros pro­ce­dentes de la re­gu­la­ri­za­ción de cuentas de clientes es­pañoles en el banco HSBC en Suiza que hasta el pa­sado mes de mayo per­ma­ne­cían ocultas al fisco. Se han abierto pro­cesos de ins­pec­ción a aque­llos con­tri­bu­yentes que no han res­pon­dido al re­que­ri­miento o que no han dado una "respuesta sa­tis­fac­to­ria. El alto fun­cio­nario pretndió así dar ex­pli­ca­ciones sobre el caso HSBC en Suiza y otro si­milar pero an­te­rior en Liechtenstein. A me­diados de ju­nio, la Agencia Tributaria co­mu­nicó por es­crito a unos 1.500 ti­tu­lares de cuentas en la fi­lial suiza del HSBC (que suele exigir una in­ver­sión mí­nima de 1,6 mi­llones de eu­ros) que se había de­tec­tado un di­nero no de­cla­rado, unos 6.000 mi­llones de euros en to­tal, y que de­bían re­gu­la­rizar esa si­tua­ción.

Ante la ausencia de respuesta de muchos de ellos (otros optaron por pagar y ponerse al día con el fisco), la Agencia Tributaria citó en sus oficinas, entre agosto y septiembre, a varios cientos de esos supuestos defraudadores. Iniciaba así un proceso de inspección que suele durar un año y puede acabar con algunos contribuyentes en los tribunales, acusados de delito fiscal (a partir de 120.000 euros defraudados). En su comparencia ante la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso, Ocaña ha explicado que a un total de 659 contribuyentes les fue enviado un primer requerimiento en el mes de junio para que presentaran las declaraciones complementarias necesarias para regularizar su situación con la Hacienda pública.

La alarma cundió entre los clientes españoles de bancos en Suiza, ya que el caso HSBC coincidió con un acuerdo de intercambio de datos fiscales entre este país y España, que le elimina de la lista de paraísos fiscales. La banca suiza trata de tranquilizar a esos clientes de dos maneras. Por una parte, Suiza aclara que el intercambio de datos fiscales con España y con otros países para desaparecer de la lista negra de paraísos fiscales no puede aplicarse cuando esos datos proceden de un robo.

Ése es precisamente el caso de las cuentas del HSBC, ya que los datos sobre éstas proceden de un robo de un ex empleado de la filial suiza del banco británico, que los suministró al fisco francés. Y éste, al español. Abogados de clientes españoles del HSBC en Suiza recomiendan abiertamente a éstos que no regularicen su situación, sino que peleen en los tribunales, porque un juez podría invalidar la prueba por su procedencia ilícita. En esa línea, el HSBC de Suiza insiste en que "hay que resaltar que se trata de una información robada" y que sólo se enviarán datos a España si los tribunales suizos obligan al Gobierno de este país a hacerlo.

La otra forma de tratar de tranquilizar a los clientes españoles es una especie de roadshow que la banca suiza ha comenzado a hacer por Europa y Estados Unidos. En la etapa española, el vicepresidente de la Asociación Bancaria de Ginebra, Nicolas Pictet, insistía ante gestores de patrimonios, abogados y clientes que los acuerdos entre Suiza y otros países para el intercambio de datos fiscales no afectan al secreto bancario, que es "la piedra angular" de su sistema financiero.

Este banquero recuerda que la banca aporta el 11% del PIB suizo. Y la especializada en gestión de patrimonios supone más del 3%. Suiza, con el 0,11% de la población mundial, cuenta con el 27% de la riqueza depositada fuera del país de origen: dos billones de dólares sobre un total estimado de siete billones. La riqueza mundial gestionada en el extranjero sólo supone el 5% de todos los activos del mundo, cuyo valor se calcula en 140 billones de dólares.

"El secreto bancario está vivo. Los acuerdos de intercambio de información fiscal no cuestionan el secreto bancario, pues el Gobierno suizo sólo entregará información en caso de delito", argumentaba Pictet. Suiza cuenta con tratados de doble imposición con países como el Reino Unido, Francia y Holanda, además del reciente acuerdo de intercambio de información fiscal con España.

Pero casos como el del HSBC, que afecta a clientes españoles, o el de UBS, uno de los principales bancos de Suiza, que salpicó a 4.450 norteamericanos sospechosos de delito fiscal y que motivó un acuerdo de intercambio de información con Estados Unidos, no invitan precisamente a la tranquilidad. Pero según Nicolas Pictet no se ha producido una fuga de clientes. Todo lo contrario. "Han crecido los fondos bajo gestión" en Suiza.

De hecho, según el presidente de la Asociación Bancaria de Ginebra, Bernard Droux, las entidades financieras que operan en Suiza pronostican que sus beneficios crezcan en 2011 entre el 3%, para los más pesimistas, y el 7%, para los más optimistas.

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