Zeinal Bava in­tenta salvar las apa­rien­cias de cara a la junta ex­tra­or­di­naria del 30 de junio

Portugal Telecom pretende que Telefónica vuelva a mejorar su oferta por Vivo

Los ges­tores de la ope­ra­dora lusa ini­cian hoy un úl­timo "road show" in­ter­na­cional

César Alierta
César Alierta

Apenas quedan tres se­manas para que Telefónica y Portugal Telecom (PT) firmen el fi­ni­quito de la más an­tigua alianza es­tra­té­gica in­ter­na­cional en el mer­cado de las te­le­co­mu­ni­ca­cio­nes, ini­ciada en 1979 y re­for­zada a prin­ci­pios del 2000, que fue cuando crearon la "joint ven­ture" Brasilcel a través la cual pa­saban a com­partir el 60% y la ges­tión de la ope­ra­dora móvil Vivo, al mismo tiempo que la ope­ra­dora es­pañola du­pli­caba su par­ti­ci­pa­ción en la lusa, del 5% al 10%. El di­vorcio está pre­visto para el 30 ju­nio, que es cuando ex­pira la oferta me­jo­rada de Telefónica por el 30% que PT tiene Vivo, de 6.500 mi­llones de eu­ros, que será el único punto a la orden del día de la junta ex­tra­or­di­naria con­vo­cada para esa fecha por el con­sejo de PT. Pero queda aún margen para al­guna sor­presa de úl­tima hora: des­pués de más de un mes de in­ter­cambio de golpes con Telefónica, la ope­ra­dora lusa no quiere quedar como "perdedora" y su pre­si­dente Zeinal Bava in­tenta salvar las apa­rien­cias for­zando una se­gunda me­jora de la oferta es­pañola.

La estrategia del máximo ejecutivo (CEO) de PT, ya no pasa por buscar alguna alternativa a la oferta de Telefónica, sino solo en convencer a los inversores internacionales que controlan 60% de la compañía (quitando ya los 10% en manos de la operadora española y que también están en venta) de que la oferta de 6.500 millones no tiene todavía en cuenta todo el "valor estratégico" de Vivo. Así, en el discurso de  los gestores de PT solo cuenta ahora el "precio" de la operación, en perfecta sintonía, pues, no ya con los intereses estratégicos de la operadora y del país vecino, sino con los intereses puramente financieros de sus accionistas, incluyendo el núcleo duro nacional (BES, CGD, Ongoing, Controlinvest, Visabeira...), con un 28% del capital.

 

Tanto es así, que de cara a la Junta del 30 de junio, queda explícito que los accionistas solo tendrán que "rechazar" o "aceptar" la oferta de Telefónica,  "sea al precio actual (6.500 millones) o uno más elevado que pudiera ofrecerse eventualmente los próximos días". Así, mientras César Alierta no tiene "ninguna duda" de que Telefónica hizo a PT una  "oferta impecable" y "beneficiosa para ambos grupos", que será pues aceptada por los accionistas, su homólogo luso Zeinal Bava quiere forzar a la operadora a poner más dinero encima de la mesa.

 

Lo cierto es que es que el CEO de PT sale hoy para Londres con argumentos de peso. Porque aunque sea difícil poner precio  a los "intereses estratégicos" de Vivo para PT y para el país vecino, son muchos los analistas que comparten la tesis de Zeinal Bava: tomando como referencia los criterios utilizados por Telefónica cuando intentó hacerse con la operadora brasileña GVT, los 30% lusos de Vivo tendrían un precio de 7.300 millones y alcanzaría los 8.100 millones, en este caso considerando el precio final pagado por Vivendi por GTV.

 

Por lo tanto, lo que dicen los mercados, en sintonía con los inversores internacionales de PT, es que Zeinal Bava tiene aún tiempo y margen suficiente para convencer a César Alierta de que tendría que volver a mejorar su oferta para que la junta del 30 de junio dé el visto bueno a la venta de los 30% de Vivo. La idea general, ante la prisa que tiene Telefónica en hacerse con el control exclusivo de la rede móvil de Vivo para fusionarla con la rede fija de Telesp (80% de capital español), es que tendría que ofrecer a PT entre 7.000 y 7.500 millones de euros.

 

En todo o caso, lo más importante ahora para Zeinal Bava, que nunca puso oficialmente precio a la salida de PT de Vivo, es salvar las apariencias. Durante semanas solo desarrolló un discurso oficial, según lo cual salir de Vivo sería lo mismo que amputar los miembros y el futuro de PT, y lo que tendrá que hacer ahora es convencer a la opinión pública de que ya no cabe rechazar la  suculenta oferta de Telefónica, aunque sea al precio actual, que es un 14% superior al propuesto inicialmente (5.700 millones) y que había sido rechazado por la operadora lusa.

 

Toda la presión esta pues ahora en cima no de Telefónica, que al mejorar su oferta inicial obtuvo lo que quería (que fuera la Junta de PT a pronunciarse sobre el futuro de Vivo), sino de Zeinal Bava y de su equipo. Así, aunque no dé aún oficialmente la batalla por perdida, el CEO de PT es muy consciente de que la operadora lusa tiene los días contados en Vivo: para facilitar la operación, Telefónica exige tomar de inmediato un tercio de la participación lusa (para tener el control de Vivo y fusionarla con Telesp), y los otros dos tercios en un plazo de tres años.

 

Tanto es así que muchos de aquellos que estuvieran al lado de Zeinall Bava, en el sentido de que no cabía ponderar siquiera la salida de PT de Vivo, siéntense ahora "traicionados". Buena prueba de ello es el Jornal de Negocios, cuyo director Pedro Santos Guerreiro firmó  un editorial dirigido contra los grandes accionistas lusos de la operadora, que atizaran los ánimos nacionalistas y patrióticos en contra de Telefónica solo para defender sus intereses, y que tras la mejora de la oferta española "se frotan las manos llenas de sangre en sus bolsillos vacios".

 

Lo mismo pasa quizás con José Sócrates, que tras ser presionado por los representantes del núcleo duro nacional de PT (principalmente el presidente del BES Ricardo Salgado, que se erigió en defensor de los "centros nacionales de decisión"), sacó a relucir la "golden share" del Estado, avisando que ponderaba utilizarla como último recurso contra una OPA de Telefónica y para defender los intereses estratégicos nacionales consistentes en tener una PT "con escala y dimensión", lo que se presenta muy difícil sin Vivo (46% de los ingresos, 80% de la clientela).

 

Es muy probable, pues, que el primer ministro luso se sienta ahora defraudado y traicionado por los grandes accionistas nacionales de PT, que ante el riesgo de ver a Telefónica retirar su oferta por Vivo dieran a la operadora española una señal muy clara de que podían cambiar de opinión. "Todo en la vida tiene precio, excepto el honor", dijo Ricardo Salgado, al contrario pues de  Zeinal Bava, que nunca quiso poner un precio a Vivo. José Sócrates no ve pues ahora medio de hacer marcha atrás, avisando así que no descarta utilizar la golden share, aunque sea contra el mercado... solo para proteger a PT contra la voracidad de sus propios accionistas.

 

Sin embargo, cuando la operadora de Cesar Alierta se haya hecho con los 30% lusos de PT, sea de golpe o plazos, con o sin la aprobación del núcleo duro nacional (solo controla un 28% del capital, frente a los 70% en manos extranjeras), es improbable que el gobierno luso decida entrar en guerra contra Bruselas utilizando la "golden share". Lo que hará quizás José Sócrates, será pues ponerse al lado de... Zeinal Bava, que según avanza el semanario "Expresso", rechaza repartir los miles de millones de Telefónica entre los accionistas, para reducir la deuda del grupo y para invertir el dinero en alguna una "operación estratégica", principalmente en Brasil.

 

Así, según "Expresso", lo que tiene ya muy claro el ambicioso y competente Zeinal Bava, que llegó a PT en 1991 como director financiero (había trabajado antes en Londres para UBS y para Merril Lynch) y que los últimos tres años fue considerado como el mejor CEO del sector en Europa, es que no quedará al frente de una PT confinada al mercado nacional. Ante la ya casi inevitable salida de Vivo,  lo que Zeinal Bava plantea es pues que la operadora lusa mantenga la misma estrategia desarrolladla desde finales de la década de 1970, cuando apostó en sacar la mitad de sus ingresos en el exterior (meta ya alcanzada) y en tener 100 millones de clientes.

 

 

 

 

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