En pe­riodo de sa­nea­miento ex­tremo, el sector del ahorro an­te­pone con­so­lidar y pro­vi­sionar a crecer

Los bancos consiguen el 86% del nuevo negocio financiero español y dejan sólo el 14% para las cajas

La di­fe­rencia es es­pe­cial­mente lla­ma­tiva en los de­pó­sitos de clien­tes, en los que la banca arrolló en 2010 a las cajas

Banco Santander
Banco Santander

Con los ba­lances al mes de no­viembre en­viados ya por todas las en­ti­dades al Banco de España -las ci­fras de­fi­ni­tivas del año aún tar­darán unos meses en pu­bli­car­se-, puede con­cluirse que en 2010 los bancos se han lle­vado el 86% del nuevo ne­gocio fi­nan­ciero ge­ne­rado en España frente al 14% que ha que­dado en manos de las cajas de aho­rros. Entre el pe­riodo, los cré­ditos a la clien­tela con­ce­didos por la banca cre­cieron en 19.000 mi­llones de euros (de 819.000 a 838.000) mien­tras que las cajas apenas au­men­taron 3.000 mi­llones en esta rú­brica (de 897.000 a 900.000). Ello ha acor­tado la dis­tancia entre los dos grupos de en­ti­dades y mues­tra, según fuentes del sec­tor, que la preo­cu­pa­ción de las cajas no es cre­cer, sino con­so­lidar sus cuen­tas. La ba­talla por el pa­sivo, ante la ne­ce­sidad de li­quidez de casi todas las en­ti­da­des, ha re­du­cido a ni­veles mí­nimos el mer­cado in­ter­ban­cario y en­ca­re­cido los re­cursos ob­te­nidos para fi­nan­ciarse.

Este aspecto queda aún más patente cuando se analiza la evolución de lo que cada grupo de entidades ha invertido durante ese período en el mercado interbancario, cuya rentabilidad, aunque más escasa que en el de créditos a clientes, tiene menos riesgos y no aumenta la morosidad. En ambos casos, los préstamos a otras entidades financieras han descendido, porque todos necesitan la liquidez en sus balances, pero mientras el recorte de los bancos ha sido de 1.800 millones (de 176.450 a 174.656), el tijeretazo en las cajas de ahorros ha sido de más de 15.600 millones (de 56.049 a 40.430).

La diferencia se confirma, además, si lo que se observa es el total del negocio de unos y otros medido por los activos totales de la banca y de las cajas. En los meses transcurridos entre enero y noviembre de 2010, esta cifra creció en total en casi 31.000 millones de euros, de los que 26.500 quedaron en manos de los bancos (otra vez el 86%), mientras que las cajas únicamente vieron crecer sus activos totales en 4.300 millones de euros.

Por el otro lado de la relación con los clientes, la captación de ahorros, el diferente comportamiento de ambos grupos de entidades financieras es aún más patente. Mientras que entre enero y noviembre de 2010 los depósitos de la clientela crecieron en la banca en 58.000 millones de euros (de 640.000 a 698.000) los de las cajas descendieron en 26.300 millones (de 794.700 a 768.400). Aquí ambas partes se acusan mutuamente de haber desencadenado guerras para captar dinero.

Las cajas dan un paso más y fuentes del sector afirman a este diario que algunos bancos han aprovechado los rumores sobre la solvencia de las entidades para lanzarse a la caza de clientes, con lo que los esfuerzos por mantener la liquidez interna se han tenido que redoblar en algunas entidades.

Para el conjunto del sector, el trasiego de ahorradores desde las cajas a los bancos también ha tenido reflejo en las cifras globales. Entre enero y noviembre de 2010, la apelación de la banca privada a los fondos del Banco Central Europeo para mantener la liquidez disminuyó en algo más de 23.000 millones de euros (pasaron de 57.514 a 34.340), en tanto que ese mismo epígrafe en las cajas de ahorros aumentó en 1.900 millones de euros, al pasar de 37.568 a 39.485 millones.

Donde no se aprecian diferencias notables es en la cuenta de provisiones, donde se almacenan los fondos para posibles pagos futuros, cuyo saldo final lo suelen decidir los bancos muy a última hora, cuando cierran las cuentas anuales. Aquí, la banca acumulaba a 30 de noviembre 18.240 millones de euros, casi mil millones menos que en enero. Las cajas, sin embargo, disponían de 11.632 millones de euros, casi 1.800 millones más que en enero.

Las cifras, sin embargo, esconden un importante matiz. De los más de 18.000 millones acumulados por la banca, 14.000 millones están aparcados en el balance para asegurar el pago de las pensiones de sus empleados y directivos que cuentan con complementos. Esa cifra se reduce significativamente en las cajas, que tienen para este mismo fin 4.500 millones de los más de 11.000 de provisiones totales, con lo que, salvo las aportaciones de última hora, disponen de más dinero disponible para tapar agujeros.

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