DEUDA PÚBLICA

España logra liquidez para seis meses

La emi­sión de un bono sin­di­cado re­fleja el gran in­terés in­versor

Ha sido hábil la ju­gada: sus­ti­tuir dos emi­siones de obli­ga­ciones a diez años, cuyas subastas se iban a ce­le­brar el jue­ves, por otra de bo­nos, con el mismo plazo, pero sin­di­cada entre seis bancos (Santander, BBVA, BNP Paribas, Citi, Barclays y Société Générale). La de­manda de esa ope­ra­ción más que du­plica la oferta y ya está por en­cima de los 12.000 mi­llones de eu­ros. Una cifra que de­muestra el in­terés in­versor por la deuda pú­blica es­pañola y que su­pone un cierto res­paldo para el pro­ceso de re­formas que trata de ace­lerar el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La con­se­cuencia más im­por­tante a corto plazo es que el Tesoro es­pañol se ha ga­ran­ti­zado una li­quidez más que su­fi­ciente para sus com­pro­misos du­rante el primer se­mes­tre.

Las subastas programadas inicialmente para el jueves (cupón 4,85% y vencimiento en octubre 2020, en el primer caso, y cupón 4,80% y vencimiento en enero de 2024, en el segundo) serán sustituidas por la sindicación de una nueva obligación con vocación de referencia (benchmark) también a diez años con y vencimiento en abril de 2021. El objetivo estará entre los 4.000 millones de euros y los 5.000 millones.

El tipo de interés, superior en 20 puntos básicos al rendimiento del 4,85% que ofrecen los bonos que vencen en octubre de 2020, es atractivo para los inversores. Para el Tesoro no supone una carga inasumible. Además, hay razones técnicas para realizar la operación: el actual bono a diez años está próximo a agotarse en el mercado secundario. Hacía falta una nueva referencia a ese plazo. Pero a nadie se le oculta que se ha renunciado a una puja abierta en los mercados para colocar un volumen de deuda probablemente mayor que el que se habría obtenido en una subasta clásica. A cambio, el bono sindicado permite, según Economía, "diversificar la base de inversores".

La decisión adoptada por la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, supone una confirmación tanto para el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, como para la directora general del Tesoro y Política Financiera, Soledad Núñez. Una medida de este tipo siempre tiene riesgos, sobre todo si la demanda no acompaña. Para eso está la sindicación, para que los bancos garanticen el éxito de la operación. Pero siempre está el riesgo de que los mercados interpreten la operación como un intento del Tesoro de eludir la incertidumbre y de garantizarse financiación a un tipo de interés determinado, máxime cuando se ha tomado la medida en medio de un fuerte debate sobre la ampliación o no del fondo de rescate en Europa.

Pero en Economía insisten en que la sustitución, "no cancelación", de emisiones previstas por un bono sindicado es "una práctica habitual" y no se ha tomado como respuesta a a las actuales presiones de los mercados sobre la deuda española, sino que "el Tesoro no puede lanzar en el plazo de cuatro días dos emisiones a diez años".

Hoy el Tesoro pasa un nuevo examen, con la subasta de letras a 12 meses y a 18 meses, la segunda del año. El objetivo es un mínimo de 5.000 millones y un máximo de 6.000 millones. El pasado jueves fue un éxito, por la elevada demanda que hubo para los bonos a cinco años: superó los 6.000 millones, el doble de lo colocado, 2.999,8 millones. Aunque el tipo fue del 4,59%, el más elevado desde julio de 2008. Y todavía queda este mes la subasta de letras a tres meses y a seis meses, prevista para el día 25.

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