Brasil ha­bría tan­teado a la eléc­trica es­pañola, a la que se le ofrece el 60% de Neo Energías

Eletrobras, con apoyo de Iberdrola, planta cara a la alemana E.ON en la privatización de EdP

Aun así, las ofertas de la eléc­trica ger­mana y de la china Three Gorges son las prin­ci­pales fa­vo­ritas

José da Costa Carvalho Neto
José da Costa Carvalho Neto

Ignacio Sánchez Galán ase­gura desde hace años que Iberdrola no ali­menta nin­guna am­bi­ción de con­trol sobre Energías de Portugal (EdP), donde es to­davía el mayor ac­cio­nista pri­vado con una par­ti­ci­pa­ción del 6,79%. Incluso su­giere que se iría de EdP si apa­rece una buena oferta. Sin em­bargo, el nombre de Iberdrola vuelve a sonar en círculos em­pre­sa­riales y gu­ber­na­men­tales lusos y bra­si­leños y, ade­más, con mucha fuerza. Se tra­taría de una ope­ra­ción con­junta con la bra­si­leña Eletrobras, al margen de la úl­tima fase de pri­va­ti­za­ción de EdP (21,35%), que ya tiene cuatro ofertas se­lec­cio­na­das: la de Eletrobras, la de la tam­bién bra­si­leña Cemig, la china Three Gorges y la de la ale­mana E.On, la fa­vo­rita ya que cuenta con el apoyo de la can­ci­ller ger­mana Angela Merkel. Pero en Brasil y en Portugal se apunta en otra di­rec­ción: una even­tual alianza entre Eletrobras y Iberdrola, con pos­te­riores in­ter­cam­bios de ac­ti­vos, y con la mi­rada puesta en el con­trol con­junto de la eléc­trica lusa. Eletrobras se que­daría con la par­ti­ci­pa­ción del Estado luso y, una vez pri­va­ti­zada, con­taría con el apoyo de Iberdrola para con­trolar la ges­tión de EdP, cuyo nú­cleo duro na­cional (Mello, BCP, BES) re­pre­senta poco más del 10%. Desde Iberdrola, sin em­bargo, se des­miente ca­te­gó­ri­ca­mente tal pacto y el su­puesto in­terés en EdP.

La noticia del eventual pacto entre Eletrobras e Iberdrola partió de Brasil (revista Valor Económico) y habría sido confirmada por fuentes del Gobierno de Dilma Rousseff, que tendría mucho que decir, en la medida en que la eléctrica brasileña está participada por el Estado. Además del eventual control conjunto de la gestión de EdP, Iberdrola se haría con la mayoría de la eléctrica brasileña Neo Energías, donde su participación actual del 39% pasaría al 60%. Esta operación seria facilitada por el banco público BNDES, que financia la oferta de Eletrobras por EdP y que entraría en el capital de Neo Energías, sustituyendo al Banco de Brasil.

Eletrobras tiene muy claro que sólo entrará en EdP si tiene la garantía de controlar la gestión. Tanto es así que una de las condiciones de su oferta por el 21,35% del capital en manos del Estado, es que el límite de los derechos de voto, actualmente del 20%, pase a ser del 32% (por debajo del límite de la OPA obligatoria), y superior al 25% previsto por las condiciones de privatización impuestas por el gobierno luso. Por lo tanto, además de la participación del Estado, a la brasileña le quedaría margen para incrementar su participación con el paquete de acciones en manos institucionales portuguesas. Según los analistas, lo que harán los accionistas del _núcleo duro _nacional, ya sin posibilidades de controlar la gestión de EdP, será reclamar un buen precio por sus participaciones respectivas. Si contara con el "apoyo" de Iberdrola, Eletrobras apenas necesitaría la participación del BCP (3,37%), para alcanzar prácticamente el 32%. 

Pero sucede que la idea de ver a Iberdrola participar indirectamente en la gestión de EdP no es mirada con simpatía en Portugal. "La noticia del pacto con la eléctrica española hará aún mas difícil que el Gobierno decida vender la participación del Estado a Eletrobras", comentan los medios económicos y políticos lusos. Se recuerda, además, que las eléctricas españolas desarrollan proyectos en Portugal por casi 3.000 millones de euros  y controlan ya una buena parte del mercado liberalizado, que representa el 48% del consumo eléctrico nacional. EdP tiene el 31% de llos clientes industriales, que representa el 53% del consumo eléctrico liberalizado, contra 32% para Iberdrola y 30% para Endesa, con que la cuota española asciende al 62%.

Condiciones de la privatización

Según el ministro de las Finanzas Vítor Gaspar, el próximo mes de enero es el plazo límite para cerrar la operación. El gobierno luso prevé ingresar un mínimo de 2.200 millones de euros, pero pese a las "urgencias financieras" del Estado, que tiene las manos bien atadas por la "troika" FMI/UE/BCE en el ámbito del plan de rescate de 78.000 millones de euros, el precio no será ciertamente el elemento clave de la privatizacion. Existen otros aspectos que el gobierno y la gestión de EdP consideran fundamentales, como es la futura estrategia de la eléctrica, cuya actividad está cada vez más centrada en el exterior: el mercado nacional apenas genera el 41% del Ebitda, frente al 20% en Brasil, 20% en Estados Unidos y 19% en España (HC Energía y EdP-renovables).

Lo más probable, dicen los expertos, es que las condiciones de precio y otras presentadas por los cuatro candidatos seleccionados pesarán menos en la decisión final del gobierno que las presiones políticas y de índole financiera que llegan del exterior. Ángela Merkel, por ejemplo, habló del tema con Passos Coelho, poniendo todo su peso en favor de la propuesta de E.ON, que para muchos es la gran favorita, aunque su oferta de precio no supere la base mínima de 2.200 millones de euros fijada por el gobierno. Lo cierto es que el consejo general de supervisión de EdP, que solo emite una "opinión", descartó las ofertas brasileñas de Eletrobras y de Cemig, apostando así no solo en E.On, sino también en la eléctrica pública china Three Gorges, que quiere entrar en Europa y puso sobre la mesa la mejor oferta de precio (unos 2.700 millones).

Lo que más seduce a E.ON es la apuesta de EdP en las energías renovables, principalmente la terrestre, donde no tiene todavía una gran experiencia, mientras que EdP-r es el tercer mayor operador a nivel mundial, con una fuerte presencia en España, Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, a E.ON no le interesa tener la propiedad de los parques eólicos, sino sólo construirlos para venderlos y quedar como operadora. Otro dato a tener en cuenta es que E.On apostaría en la venta de activos, para reducir la deuda de la eléctrica lusa, que asciende a 16.600 millones de euros, 4,6 veces el Ebitda. La tesis de E.On, que el último año redujo su deuda en 10.000 millones de euros, es que si EdP pudo mantenerse a flote con un ratio de deuda tan elevado, es porque los mercados tenían la garantía del Estado como accionista.

En el caso de que las ofertas brasileñas de Eletrobras y de Cemig quedaran descartadas, que es lo que propone el consejo general de supervisión de EdP, E.On solo tendría enfrente la oferta rival de Three Gorges, que también apuesta fuerte para entrar en Europa, Brasil y Estados Unidos. Además de presentar la mejor oferta de precio, la eléctrica china juega con otra baza muy importante en estos tiempos de penuria de liquidez financiera: su entrada en la Península traería como complemento a la privatización de EdP unos 7.500 millones de euros de inversión pública china (compra de participaciones, crédito a bancos y a Pymes, etc.), lo que representaría casi el 10% del plan de rescate negociado con la "troika".   

El problema que se pone a Passos Coelho, en relación con la oferta de Three Gorges es más de índole político. No le sería fácil justificar ante la opinión pública lusa una decisión favorable a una eléctrica de capital público extranjero (lo mismo pasaría si apostara al final en las ofertas brasileñas de Eletrobras o Cemig) pero que además tiene a un Estado comunista como único accionista. La única candidatura que no plantea este tipo de cuestiones es la de E.On, que pese a ser la más floja en términos financieros y sobre todo la que plantea mayores incógnitas sobre la futura estrategia de EdP, es la "gran favorita" para hacerse con la gestión de la eléctrica portuguesa: juega con la ventaja de ser una compañía privada que opera en más de 30 países y se beneficia además del apoyo prestado por Ángela Merkel.

Lo que si recuerdan los analistas es que en otras circunstancias, cuando intentó hacerse con el control de Endesa, E.On jugó con las mismas cartas y finalmente quedó como perdedora. Pero aquellos eran otros tiempos.

 

 

 

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