La de­ci­sión sobre pri­va­ti­za­ción de la eléc­trica lusa EdP será más po­lí­tica que fi­nan­ciera

Angela Merkel multiplica las presiones sobre Lisboa para que E.ON se adjudique EdP

El chino Three Gorges y el bra­si­leño Eletrobras no bajan los brazos y man­tienen las ofertas

passos_merkel
passos_merkel

A los seis meses justos de su lle­gada al po­der, el primer mi­nistro por­tu­gués Passos Coelho to­mará este jueves en con­sejo de mi­nis­tros una de­ci­sión que será a todas luces po­lé­mica y muy cri­ti­cada. Lo que de­ci­dirá es la venta por el Estado del 21,35% de Energías de Portugal (EdP). A solo 24 horas del ve­re­dicto, las es­padas si­guen en alto aunque la ma­yoría de las apuestas se in­clinan hacia la eléc­trica ale­mana E.ON, que no hizo quizás la mejor pro­puesta pero que cuenta con el apoyo po­lí­tico di­recto de Ángela Merkel en unos mo­mentos en que Portugal ne­ce­sita en­viar a los mer­cados un men­saje de con­fianza sobre su sol­vencia fi­nan­ciera y su fu­turo en la zona euro. Tanto la china Three Gorges como la bra­si­leña Eletrobras aún no se dan por ven­cidas y darán guerra hasta el úl­timo mi­nuto. Lo que sí está claro es que llo­verán palos sobre Passos Coelho, cuyo go­bierno con­ser­va­dor, con ma­yoría ab­so­luta, no hizo la pri­va­ti­za­ción de la eléc­trica na­cional con toda la "transparencia" y la "imparcialidad" exi­gida en este tipo de ope­ra­cio­nes.

La cuestión del precio, que según Three Gorges y Eletrobras debería ser el factor decisivo, es lo de menos. E.ON puso sobre la mesa una oferta de 2.540 millones de euros, que pese a ser superior al mínimo de 2.200 millones exigido por el gobierno fue superada por China Three Gorges (2.690 millones) y por Eletrobras (2.560 millones), mientras que el otro candidato brasileño, Cemig, considerado generalmente como descartado, solo ofertó 2.400 millones.

De lo que se discute principalmente en Lisboa -entre otros factores clave como es el interés estratégico de la operación, tanto para EdP como para la economía nacional-, son las "presiones políticas", tanto por parte de Angela Merkel como de las autoridades chinas y brasileñas.

Y todo ello en un clima sembrado por todo tipo de filtraciones interesadas y de maniobras de intoxicación. Eletrobras, por ejemplo, quedó al descubierto con la noticia de que tenía preparado un "acuerdo parasocial" con Iberdrola, de cara a un futuro control conjunto de EdP. Lo que no sopesó la eléctrica pública brasileña fue que la perspectiva de ver a Iberdrola indirectamente implicada en la operación, utilizando su 6,79% de EdP, solo podía provocar reacciones hostiles en Portugal. La eléctrica española, que se ha anticipado negando tajantemente la existencia de cualquier tipo de pacto o acuerdo con Eletrobras, despierta reacciones adversas entre los accionistas del "núcleo duro" de la eléctrica lusa (Mello, BCP, BES), que controlan más del 10% del capital y temen perder su cada vez más reducido poder.

Reacciones políticas

Lo cierto es que ante la reacción de los medios políticos y empresariales lusos, que no dudaron un momento de la veracidad de la información, tanto Eletrobras como Iberdrola no tuvieron más remedio que desmentir la operación. Sin embargo, el mal ya estaba hecho, y muchos de aquellos que hasta entonces se mostraban predispuestos a apoyar la oferta brasileña, inclusive algunos miembros del gobierno, quedaron en una situación complicada. Se comenta en Lisboa que ese fue el caso de Miguel Relvas, que es el hombre de máxima confianza de Passos Coelho y que lleva años cultivando sus buenas relaciones en Brasil, en los medios empresariales, y más recientemente con la nueva administración de la presidenta Dilma Rousseff.

En todo o caso, fue solo a partir de ese momento que E.ON surgió como máxima favorita para hacerse con el control de EdP, no tanto por el contenido financiero y el plan estratégico de su oferta, que suscita muchas dudas, sino por el "intervencionismo" de Ángela Merkel, que ante Passos Coelho puso toda su influencia política en la balanza. La "opacidad" con que el gobierno condujo el proceso de privatización, también ha suscitado duras criticas, sobre todo por parte de China Three Gorges, que presentó la mejor oferta de precio y según la cual lo que el gobierno portugués deberá hacer, a la hora de la decisión final, es tener únicamente en cuenta los aspectos financieros e industriales de las distintas ofertas, al margen de presiones políticas.

Brasil no se achica

Sin embargo, la canciller alemana no fue la única a intervenir directamente en el asunto. También lo hicieron las autoridades brasileñas y las chinas, insistiendo además sobre las ventajas de las ofertas respectivas de Eletrobras y de Three Gorges. Y solo hay que dar una mirada a la prensa lusa para darse cuenta de la situación: el influyente semanario Expresso, por ejemplo, recuerda que entre 2000 y 2010 Alemania se situó cinco veces como el principal inversor en Portugal, y recomienda al gobierno que entregue EdP a E.ON. La tesis de Expresso es que lo que hay que hacer ahora es enviar un mensaje a los mercados para que entiendan que, pese a las dificultades actuales y al plan de rescate de 78.000 millones de euros firmado con la "troika" FMI-UE-BCE, Portugal es un país solvente y cuyo futuro en el euro quedaría así garantizado.

Pero otros medios más vinculados al tejido empresarial y financiero, como Diario Económico y Jornal de Negocios, son más sensibles a las ofertas de Eletrobras y de China Tree Gorges, que al margen del precio de la operación también servirían mejor los intereses estratégicos de EdP y de la economía nacional. Lo que más se critica en la oferta de E.ON es que exige a EdP que se quede con activos alemanes "sobrevalorados", como sería el caso Viesgo Energía, adquirida a Enel por 702 millones de euros y valorada ahora en 1.700 millones. EdP debería por lo tanto pagar a E.ON  100 millones de euros y cederle una participación directa en la filial de energías renovables EdP-r. Además, E.ON deja en la incertidumbre la parte reservada a Portugal en el nuevo plan de inversión de 7.000 millones de euros anunciado para los próximos cinco años.

Interés renovable

Otro dato clave es que la eléctrica alemana solo manifiesta interés en la fuerte posición en "energías limpias" que EdP ostenta en la Península, en Europa, en Brasil y en Estados Unidos, pero sin abrirle grandes perspectivas de conquista y desarrollo de nuevos mercados. Al contrario de China Three Gorges y Eletrobras, que operan en países emergentes con un fuerte crecimiento económico. Las propuestas de la eléctrica china y de la brasileña llevan además aparejadas promesas de importantes créditos a EdP, que los dos próximos años deberá amortizar deuda por más de 10.000 millones de euros (sobre un total de 16.500 millones), mientras que E.ON defiende sobre todo la alternativa de la venta de activos.

Las ofertas de China Three Gorges y Eletrobras hacen también hincapié en que la entrada en EdP pondría aún más a Portugal en el punto de mira de los inversores de sus respectivos países, de cara principalmente a la nueva ola de privatizaciones que el gobierno de Passos Coelho se comprometió a concretar en los próximos meses, dentro del plan de rescate. Por ejemplo, la china State Grid compite con la americana Brookfield y con Oman Oil en la carrera por la gestora de redes energéticas lusas (REN), donde podrá hacerse con un mínimo del 5% y un máximo del 25% del capital, mientras que la "nueva" transportadora aérea sudamericana Latan, que es el fruto de la fusión de la brasileña Tam y de la chilena Lan, estudia la posibilidad de hacerse con Tap Air Portugal, en competencia con Iberia/BA (Iag) y la angoleña Taag.

En todo o caso, Passos Coelho tendrá que sopesar bien su decisión, sabiendo que varios "lobbies" y otros poderosos le van a moler a palos, cualquiera que sea su apuesta política.

Ángela Merkel no le perdonaría ciertamente que E.ON quedara descartada. Y lo mismo pasa a las autoridades chinas y a las brasileñas, las cuales utilizan sobre todo argumentos de índole financiera. Dilma Rousseff, por ejemplo, esperó hasta el último momento para entrar en la batalla, y pese al falso paso de Electrobras con el tema de Iberdrola, lanzó un serio aviso a través de "fuentes" de su gobierno y la embajada en Lisboa. EdP tiene en Brasil un mercado con enorme potencial de crecimiento, sin apenas injerencias oficiales, pero lo que Brasilia rechaza con firmeza es que las ofertas brasileñas quedaran descartadas por "presiones políticas", para que E.ON u China Three Gorges entren en Brasil, utilizando a EdP como "caballo de Troya".

 

Artículos relacionados