Iberdrola y Endesa hu­bieran pre­fe­rido que la ele­gida fuera la ale­mana E.On o la bra­si­leña Eletrobras

China sienta sus 'yuanes' en el sector eléctrico español

Por apenas 2.700 mi­llo­nes, Portugal pone la eléc­trica EdP, e in­di­rec­ta­mente a HC Energía, en manos de China Three Gorges

Yuan Chino
Yuan Chino

La li­quidez china puede más que la ger­mana, si es que ésta existe en las ac­tuales cir­cuns­tan­cias. El nuevo go­bierno por­tu­gués, di­ri­gido por el con­ser­vador Passos Coelho, ha dado la cam­pa­nada del año, al menos del fin del año. Agobiado por las ne­ce­si­dades fi­nan­cieras de­ri­vadas de su ex­ceso de deuda pú­blica, el ga­bi­nete luso ha en­tre­gado su perla na­cio­nal, Energías de Portugal (EdP), a la eléc­trica China Three Gorges Corporación (CTGC), cuyo único ac­cio­nista es el ré­gimen co­mu­nista chino. Y por apenas 2.700 mi­llones de euros que in­gre­sado por el 21,7% del ca­pital que aún le que­daba en EdP, Lisboa ha en­tre­gado tam­bién el con­trol de HC Energía, la cuarta eléc­trica es­pañola, pro­piedad casi al 100% de EdP. Toda una re­vo­lu­ción contra el "nacionalismo ener­gé­tico" de la Península Ibérica y de la Unión Europea. Y ello, ade­más, en contra la opi­nión ca­te­gó­rica de la can­ci­ller ale­mana Angela Merkel, que había abo­gado ante los lusos en favor de la oferta de la ger­mana E.ON. ¿Habrá algún pacto se­creto o sim­ple­mente es que el yuan puede más que el euro?

Pese a haber presentado la mejor oferta (2.700 millones de euros), CTGC tuvo que lidiar con las fuertes presiones a que Lisboa fue sometida por la canciller alemana Ángela Merkel y la presidenta brasileña Dilma Rousseff, a favor respectivamente de E.On y Eletrobras. A la última hora, hasta Endesa tomó partido a favor de la eléctrica alemana, mientras Iberdrola apostaba más discretamente en Eletrobras. EdP ocupa una fuerte posición en España, a través de la antigua Hidrocantábrico (hoy HC Energía) y la filial EdP-r (energías renovables), control adquirido como compensación por la fuerte presencia de  sus rivales españolas, que se han hecho con un buen trozo del mercado energético y eléctrico luso, en proceso de integración con el español a través del Mibel o mercado ibérico de la electricidad. 

La decisión favorable a CTG no fue nada fácil para el gobierno portugués, constituido hace seis meses con la mayoría absoluta centrista (PSD) y de derecha (CDS/PP). Passos Coelho había tenido que sufrir fuertes presiones tanto de Ángela Merkel como de Dilma Rousseff, a favor respectivamente de E.ON y de Eletrobras. Lo mismo pasaba al nivel interno, donde la idea de ver a un grupo público de un país comunista tomar el control de la última perla rara nacional, ponía de los nervios a la base política conservadora del Gobierno luso. Y es que, además de ser prácticamente el único valor de la Bolsa de Lisboa que no fue rebajado al nivel de "basura", EdP lidera a un sector tan estratégico, como lo es el energético. Otro dato importante es que otro grupo chino, State Grid, también podría hacerse con el 25% de la gestora de las redes energéticas lusas, REN, igualmente en fase de privatización.

Decisión económica

Sin embargo, lo que nadie contesta es que una decisión sin connotaciones políticas y por lo tanto estrictamente económica y financiera, solo podía ser favorable a CTGC, que puso sobre la mesa, ya no solo el precio más alto por la participación de EdP en manos del Estado, sino también unas condiciones muy favorables tanto a la eléctrica como a la economía portuguesa. Es que además de pagar 2.700 millones de euros (casi 50% más que el valor de mercado de EdP), CTGC garantiza a la eléctrica lusa otros 4.000 millones en líneas de crédito chinas en condiciones muy ventajosas. 

Esta última parte de la oferta china fue un factor muy decisivo. Con una deuda de 16.500 millones de euros, cuya refinanciación se situará en torno a los 2.600 millones anuales por lo menos hasta el 2015, en una condiciones de mercado muy exigentes, EdP tuvo que frenar su estrategia de expansión internacional y sus inversiones en Portugal, con lo cual la oferta de crédito chino, probablemente con unas condiciones menos onerosas que las del mercado, suena a gloria tanto a la gestión como a los accionistas de la eléctrica portuguesa. 

El gobierno luso tuvo igualmente muy en cuenta que CTGC se compromete invertir otros 2.000 millones de euros en la construcción de una fábrica de aerogeneradores en Portugal, cuya producción será destinada principalmente a la exportación, y también promete construir un centro de I+D para las energías renovables. Los próximos años China apostará fuerte por la energía eólica, con que CTGC entiende sacar el máximo provecho del "know how" acumulado por EdP, que es la tercera potencia eólica mundial. Y está muy claro que en estos momentos difíciles, de lo que más necesita Portugal es de inversión extranjera y de nuevos mercados para sus productos.

Más de 8.000 millones de inversión

Por lo tanto, según dijo el jueves la secretaria de Estado de Finanzas María Luis Albuquerque,  CTGC traerá a la economía nacional más de 8.000 millones de euros de inversión. Además, según se ha afirmado en Lisboa en fuentes oficiosas, CTCG será un simple "accionista minoritario", sin vocación de control, que es todo lo contrario de las intenciones que la mayoría de los analistas atribuían a E.ON y a Eletrobras. Así, la eléctrica china no cuestiona el límite de derechos de voto del 20% (la brasileña, por ejemplo, insistía en que pasara al 32%, al límite situado por debajo de la OPA obligatoria), y hasta acepta que el Estado pueda mantener en el futuro algún tipo de supervisión sobre la estrategia de EdP.

Passos Coelho se siente por lo tanto muy confortable para justificar su decisión, que según el presidente de CTGC Cao Guangjing, "fue sabia y justa" y tomada en al ámbito de un "proceso objetivo y transparente". No obstante, algunos sectores políticos y económicos reprocharán al gobierno que no apostara por E.ON o por la brasileña Eletrobras, sino en un "grupo que tiene como único accionista a un Estado totalitario, con vocación de expansión mundial, que tras hacerse con el control de las materias primas en África, quiere ahora hacerse con el control de "utilities" como EdP, que abrirá a CTGC las puertas de Europa, de Brasil y de los Estados Unidos".  Sin olvidar a España, que consolidando EdP y HC Energía podría casi igualar a Endesa, la segunda eléctrica española detrás de Iberdrola.

**Más tiempo **

A la ultima hora, la oposición socialista también presionó al gobierno conservador para que se diera más tiempo, antes de tomar una decisión. La tesis del PS es que antes de pronunciarse sobre las cuatro ofertas que tenia sobre la mesa, y ante el interés estratégico del sector energético, convendría aprobar el nuevo conjunto de normas previstas por el gobierno, con vista a proteger los intereses nacionales. Tanto es así, que hasta el FMI tuvo el cuidado de posponer la nueva política energética que entiende aplicar a Portugal (en al ámbito del plan de rescate de 78.000 millones de euros), de cara a eliminar o rebajar drásticamente las "rentas excesivas" que son aún la regla en los sectores protegidos de la economía, como el energético.

Hubo igualmente bancos de inversión que trataron de convencer a Passos Coelho que lo mejor que podía hacer para defender los intereses nacionales, seria retener la oferta de E.ON, que según los expertos de UBS, era la que mejor garantizaba el "desarrollo de un proceso complejo" para el futuro de EdP. La tesis del banco suizo es que la oferta alemana traía emparejada la perspectiva de transferencias de activos (E.ON proponía que EdP se hiciera cargo de Viesgo Energía para consolidar su posición en España), e igualmente la posibilidad de la creación de "joint ventures" (empresas conjuntas) en la actividad de energías renovables, tanto en la Península como en Brasil y en Estados Unidos.

**Posición de Endesa **

Lo que si causó alguna extrañeza en los medios políticos, económicos y financieros lusos, fue la intervención del ex-secretario de Estado de Energía y máximo representante de Endesa en Portugal, Nuno Ribeiro, que también salió a palestra para defender el "valor estratégico" de la oferta de E.ON. Su tesis es que teniendo a la eléctrica alemana como accionista estratégico, EdP se pondría en una situación ideal para hacer frente a la competencia. Como si los grandes rivales de la eléctrica lusa en Portugal no fueran precisamente las españolas, que ya controlan buena parte del mercado liberalizado, que representa el 48% del consumo eléctrico. EdP tiene ahora el 31% de la clientela industrial, que representa el 53% del mercado liberalizado, frente al 32% de Iberdrola y al 30% de Endesa.

Lo que Nuno Ribeiro no dijo fue que al contrario de CTGC, E.ON no se hubiera ciertamente contentado en quedar por mucho tiempo como un simples accionista minoritario de EdP, y aún menos hubiera admitido alguna supervisión pública de la gestión, y que lo más probable es que hubiera acabado por tomar el control de la eléctrica portuguesa hasta quedarse con los activos más rentables y de futuro.

Por lo tanto, según algunos analistas, lo que de verdad debería preocupar a las eléctricas españolas es la llegada de un gigante como CTGC (33.600 millones de euros de activos y 21.779 MW de capacidad instalada), que viene con las manos llenas de dinero y que ante su falta de experiencia del mercado europeo (lo mismo que en Brasil y en Estados Unidos) no tendrá mas remedio que confiar en la gestión actual de la eléctrica portuguesa presidida por Antonio Mexia y que es muy valorada por los expertos.  

El caso de Iberdrola

El caso de Iberdrola es distinto. Aunque mantenga una neutralidad exquisita, para la mayoría de los expertos del sector energético ibértico está claro que la eléctrica española apostaba por la oferta de Eletrobras, que según la prensa brasileña habría subscrito algún tipo de acuerdo con Ignacio Galán, de cara a un futuro control conjunto de EdP o más probablemente orientado a la compra del 6,8% que aún mantiene Iberdrola en EdP. Con CTGC, la situación será ciertamente distinta, y aquellos accionistas minoritarios que ya estaban calculando cuanto podrían sacar a E.ON como a Eletrobras por la venta de sus participaciones (CajAstur, con su 5,01% estaría en la misma situación de Iberdrola), lo tendrán ahora más complicado con la entrada de la eléctrica china, "sin ambiciones de control".

En todo o caso, la privatización de EdP no queda totalmente solucionada con la venta de la participación pública de 21,35%.  A partir del próximo año, el Gobierno luso podrá vender otro 4%, que tiene aparcados en un fondo de inversiones disfrazado de obligaciones convertibles en acciones.

E.ON y Eletrobras habían manifestado claramente su intención de hacerse con este paquete de acciones, que con la participación claramente en venta de Iberdrola sería suficiente para tener el control absoluto de la gestión de EdP, sin necesidad de lanzar una OPA, contando que al final el gobierno de turno acabaría por poner el límite de los derechos de voto en el 32%, que según se rumorea fue lo que condujo al Gobierno de Passos Coelho a descartar las ofertas de E.ON y de Eletrobras.  

 

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