La en­trada de China Three Gorges en EdP, que con­trola HC Energía, sería solo la 'punta del ice­berg'

China intenta invadir el mercado empresarial español a través de las privatizaciones de Portugal

Los in­ver­sores asiá­ticos apuntan hacia la ges­tora de las redes ener­gé­ticas REN y a la banca lusa

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La nueva ver­sión por­tu­guesa del juego de los "Euromillones" se llama "Chinomillones". Es el fruto de la "energía po­si­tiva" que ha pro­vo­cado la en­trada de China Three Gorges Corporation (CTGC) en la eléc­trica na­cional Energías de Portugal (EdP), tras el pago de 2.700 mi­llones de euros y la pro­mesa de una apor­ta­ción de otros 8.000 mi­llones en in­ver­sio­nes. Un juego, pues, que se ex­tiende como la pól­vora por los círculos po­lí­ticos y por los me­dios fi­nan­cieros y em­pre­sa­riales lu­sos. En estos mo­mentos de falta de li­quidez y de crisis eco­nó­mica, con el país prác­ti­ca­mente es­tran­gu­lado por la "troika" FMI/UE/BCE en el ám­bito del plan de res­cate de 78.000 mi­llo­nes, no pasa un día sin que la prensa se haga eco de nuevas in­ver­siones chinas en pers­pec­tiva, des­ti­nadas sobre todo a los grupos ibé­ricos con pre­sencia en los mer­cados eu­ro­peos, afri­canos y la­ti­no-a­me­ri­ca­nos. Lo que está tam­bién en juego, es la aper­tura de China a las em­presas y a las ex­por­ta­ciones lu­sas.

Al margen de las operaciones más o menos parejas a la entrada de CTGC en EdP, como la instalación en Portugal de una fábrica de turbinas eólicas, cuya producción será destinada a la exportación, y la creación de un centro de I+D para las energías renovables, Lisboa especula sobre otra inversión china de gran calado estratégico ibérico. La empresa elegida, es Redes Energéticas Nacionales (REN), cuya privatización estará cerrada para finales del mes de febrero. El Estado luso sacó a concurso la venta del 40% del capital, y según los expertos, lo más probable es que la eléctrica china State Grid se haga con una participación del 25% (lo máximo autorizado), frente a las ofertas rivales de los fondos de inversión Omán Oil y Brookfield.

El interés chino por REN reside en la posición estratégica que la empresa lusa presidida por Rui Cartaxo ocupa en la Península Ibérica, así como en sus planes de expansión internacional, que pasan principalmente por África (Mozambique, Angola) y por América Latina (Colombia, Brasil). Uno de los socios estratégicos de REN es su homóloga española REE, en la que no podrá superar su participación actual del 5%, ya que es el máximo autorizado por la legislación lusa para las empresas del sector. La entrada de State Grill supondría, sin embargo, más de un quebradero de cabeza para el gobierno, dado el eventual "conflicto de intereses" que supondría tener al capital público chino al frente de dos empresas estratégicas del sector energético, como EdP y REN.

Nacional Grid, favorita

La británica National Grid manifestó inicialmente un cierto interés en REN, pero al final decidió no presentar ninguna oferta. La razón es que sólo le interesaba tener la mayoría del capital y el control de la gestora de las redes energéticas lusas, y no quedarse con una participación minoritaria, aunque fuera del 25%. De ahí, que ahora State Grid sea la favorita, pero también de cara al futuro.Tras la culminación de la privatización prevista para finales de febrero, el Estado aun mantendrá una participación del 11%, que solo será puesta en venta cuando los mercados se recuperen, y lo más probable es que quede ya reservada a la mayor eléctrica china, en el caso de quedar como principal accionista de la gestora de las redes energéticas nacionales.

En todo o caso, la privatización de REN será seguida de cerca por las autoridades españolas, no solo porque afectará de algún modo a los intereses de REE, sino sobre todo porque la gestora de las redes energéticas portuguesas está directamente implicada en la creación del mercado ibérico de electricidad (Mibel) y del gas (Mibgas). REN gestiona actualmente 8.000 kilómetros de líneas eléctricas y 1.290 kilómetros de gasoductos, y una de sus principales inversiones en la Península consiste en reforzar la "interconexión eléctrica ibérica", principalmente entre la zona turística del Algarve y Andalucía. REN está también empeñada en reforzar su infraestructura gasista, de cara principalmente a satisfacer las necesidades de las operadoras españolas.

Nichos chinos en grupos energéticos ibéricos

Antes de hacerse con el 21,35% de EdP, para abrirse también camino en España a través de Hidrocantábrico y EdP-renovables y para entrar en otros mercados como Brasil y Estados Unidos, el nuevo capitalismo chino ya se había hecho con importantes nichos en los grupos energéticos ibéricos. En concreto, Sinopec se hizo con el 40% de Repsol Brasil y con el 30% de Petrogal (Galp Brasil), pagando respectivamente 5.500 y 3.600 millones de euros, y tras la entrada en EdP, los últimos tiempos los grupos chinos ya llevan invertidos casi 20.000 millones en empresas europeas. Cosco puso 3.800 millones en una operación de "leasing" en Grecia (Puente del Pireo), Wanta compró el 38% de la química húngara Borsodchem por 2.000 millones, Blue Star se hizo con el fabricante de siliconas noruego Elkem por 1.500 millones, Geely invirtió 1.100 millones en Volvo, y Lenovo pagó 514 millones por el 40% la informática alemana Medion.

**China se acerca a la banca lusa **

Pero ahora, el capital chino estaría más enfocado en Portugal, porque le abre las puertas de la Península y porque sirve también de "puente" para otros mercados lusófonos, como Brasil y Angola. Y este es un interés que no se limita al sector energético, dado que de lo que más de habla en los medios políticos y económicos, es de la probable entrada de capital chino en los dos mayores bancos privados del país, el Banco Comercial Portugués (BCP) y el Banco Espirito Santo (BES), cuya cotización se disparó a la alza tras la operación de EdP. Ambos bancos están siendo muy presionados por la "troika", con sus "ratios" de capital y, la llegada de inversores chinos, les vendría además muy bien para reforzar la estructura accionarial. A los gestores del BCP no les gusta nada la perspectiva de pasar bajo el control del angoleño Sonangol, y el BES deberá cubrir el hueco provocado por la salida eventual del accionista francés Crédit Agricole.

Uno de los mayores defensores de la inversión China, es el presidente del BESI (el banco de  inversiones del BES) José María Ricciardi, que "ayudó" a CTGC a hacerse con el control de EdP. Lo que hay que hacer, dice él, es tratar la inversión china con "pragmatismo", mirándola como una buena oportunidad para la "recuperación" tanto de inversión extranjera como de la economía nacional. "No es con el programa de la "troika" con el que la economía podrá crecer, ni siquiera un 1% al año", advierte Ricciardi. Según el presidente del BESI, que ya había tenido antes un gran papel en la venta de Vivo a Telefónica, lo que hay que valorar en la operación de EdP, es que "puso Portugal en el mapa de China", refiriéndose así a las "nuevas oportunidades" abiertas ahora tanto a las exportaciones lusas como a los grupos nacionales que, pese a la crisis mundial, mantienen una estrategia de expansión internacional.

Empresarios lusos buscan entrar en China

Por lo tanto, lo que habría que valorar es que las autoridades chinas podrán ahora menos trabas a la entrada de empresas lusas. Es el caso de Salvador Caetano, que planea instalar próximamente en China una fábrica de montaje de mini autobuses eléctricos, como aquellos utilizados en los aeropuertos: es un segmento donde el grupo de Vila Nova de Gaia (Oporto)  se presenta como "líder mundial", con una parte de mercado del 60% y una producción anual de medio millar de unidades. Siendo también el líder ibérico de la distribución de automóviles, Salvador Caetano firmó en 2007 un acuerdo con el grupo chino Brilliance, que creó una joint venture con BMW para la producción de vehículos made in China, pero cuya entrada en los mercados europeos fue frenada por problemas de homologación medioambiental.

Lo cierto es que la venta del 21,35% de EdP a CTGC fue rápidamente "digerida" tanto por los medios políticos y empresariales lusos, como por la opinión pública, sobre todo ante la ola de especulaciones sobre la "convergencia" de los intereses chinos y nacionales. Se valora mucho, por ejemplo, la eventual instalación en Portugal de un constructor chino de baterías para los  vehículos eléctricos, sobre todo tras la decisión del japonés Nissan, que hace dos semanas renunció a un proyecto similar previsto en Cacia, al lado de la fábrica de Renault. La reacción positiva a la operación de EdP, también explica la fuerte mejora de la capitalización bursátil del BCP y del BES, cuyo interés para la inversión china reside igualmente en que ambos son accionistas importantes de EdP y ocupan además fuertes posiciones directas o indirectas en los consejos de otros grupos con gran interés estratégico, como REN y Portugal Telecom. 

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