La de­ci­sión pro­voca dis­cre­pan­cias entre las coope­ra­tivas de cré­dito im­pli­cadas

El BdE obliga a la fusión virtual de cajas rurales locales a mutualizar el 100% de los beneficios

La in­te­gra­ción de estas en­ti­dades fi­nan­cieras debe ser lo más efec­tiva po­si­ble, aunque se man­tenga la per­so­na­lidad ju­rí­dica de cada una

Cajas
Cajas

En la Iglesia suelen decir aquello de "Roma lo­cuta, causa fi­ni­ta". Traducido: "Roma ha ha­blado, el de­bate se ha zan­ja­do". En las cajas ru­ra­les, unas 85 en­ti­dades que junto al resto de las coope­ra­tivas de cré­dito su­ponen el 5% del sis­tema fi­nan­ciero es­pañol, llevan desde el año 2008 con pro­yectos de con­cen­tra­ción en mar­cha. Con va­rios mo­delos di­fe­ren­tes. Uno es la fu­sión con­ven­cio­nal, ca­mino que han se­guido Globalcaja en Castilla La Mancha (Cuenca, Ciudad Real, Albacete, La Roda) y la Nueva Caja Rural de Aragón (Multicaja y Cajalón). Otro es el Sistema Institucional de Protección (SIP) nor­ma­tivo, una fu­sión vir­tual que no con­templa la mu­tua­li­za­ción de los be­ne­fi­cios sino un me­ca­nismo de ga­rantía mutua en sol­vencia y li­quidez y una cen­tra­li­za­ción de ges­tión de ries­gos. Es la op­ción de la fu­sión de las grandes cajas ri­rales o SIP na­cio­nal. La ter­cera vía es el SIP re­for­zado, donde se mu­tua­liza el 40% de los re­cursos pro­pios y de los be­ne­fi­cios. Es la vía del SIP de las cajas ru­rales lo­cales y co­mar­cales y de la fu­sión vir­tual puesta en marcha por la Rural del Sur, la de Extremadura y la de Cordoba.

Ya no hay que elegir entre los diferentes modelos de fusiones virtuales. El Banco de España ha hablado y, por tanto, como en la Iglesia, "causa finita". El supervisor ha rechazado la propuesta de estatutos para la creación del SIP de Solventia, que es la denominación de la fusión virtual de 23 cajas rurales locales y comarcales, y en cuyo diseño participa como consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI). El Banco de España argumenta su rechazo en que es insuficiente el grado de integración de las cajas rurales del grupo.

Solventia se había decantado, prácticamente desde el principio, por el modelo de SIP reforzado, en contraposición a su principal rival en la concentración del sector, la integración de las grandes cajas rurales o SIP nacional, que cuenta como consultor al bufete Cuatrecasas. El SIP reforzado se diferencia del SIP normativo, que era el elegido por las grandes cajas rurales, en que además de la garantía mutua en solvencia y liquidez y de la centralización de la gestión de riesgos, existe una mutualización de los beneficios de hasta un 40%. En ambos casos, se mantiene la personalidad jurídica, los órganos de gobierno y la obra social de cada entidad implicada en estas fusiones virtuales.

La decisión del Banco de España no ha sido precisamente una sorpresa. La semana pasada, en una reunión en la sede del Banco de España, los representantes del supervisor ya había sugerido a los de Solventia que esa mutualización del 40% de los beneficios era insuficiente y que para aprobar los estatutos era necesaria una mayor integración del grupo. Fuentes de las entidades implicadas señalan que, aunque los representantes del Banco de España no lo dijeron expresamente, la voluntad del supervisor es que la mutualización de beneficios debía ser del 100%. Como por otra parte se ha exigido a todas las fusiones virtuales de cajas de ahorro.

Solventia no podía llamarse a engaño. Los mensajes del Banco de España en el sentido de avanzar en una concentración efectiva eran muy claros. Tanto en las cajas de ahorros como en las rurales, el supervisor ha endurecido su posición respecto a la virtualidad de las fusiones y ha elevado las exigencias para una mayor efectividad de esas operaciones de integración. El primer SIP autorizado por el Banco de España, el Grupo Cooperativo Cajamar, impulsado por la caja rural almeriense, la mayor del sector, y en el que participan cinco rurales de la Comunidad Valenciana, nació el año pasado como un SIP muy reforzado. Posteriormente, aprobó una mutualización del 100% de los beneficios.

El siguiente SIP en ser aprobado dentro del sector de las rurales, Cajas Rurales del Mediterráneo (CRM), impulsado por Ruralcaja, una de las grandes del sector y que también es promotora del SIP nacional, y donde están integradas otras 13 rurales de la Comunidad Valenciana, ya nació con la mutualización de beneficios al 100%, además de otras medidas para una integración más efectiva aunque sea trate de una fusión virtual.

Pero la mutualización del 100% de los beneficios y una integración más efectiva en las fusiones virtuales es una opción que, aunque venga impuesta por el Banco de España, no gusta mucho a varias de las cajas rurales implicadas en procesos de concentración. Muchos de los socios de esas cooperativas de crédito recelan del modelo, ya que consideran que prácticamente es una fusión convencional, con lo que implica de pérdida de capacidad de decisión, de desaparición progresiva de las entidades en los grupos y de pérdida de la vinculación territorial, que es considerada como el principal activo de estas entidades.

Como la postura del Banco de España es inequívoca, por muy oficiosa que pueda parecer (hasta ahora, el supervisor no se ha pronunciado oficialmente sobre esta cuestión), y no tiene mucho sentido presentar unos estatutos de SIP que van a ser rechazados por no garantizar una integración más efectiva, las cajas rurales implicadas en Solventia, y sus socios, se han dado de plazo máximo para tomar una decisión definitiva la segunda quincena de marzo.

Hay responsables de cajas que, haciendo caso a la voluntad de sus socios, son partidarios de romper la baraja y continuar cada uno por su lado. Una opción que choca con la voluntad del Banco de España de acelerar el proceso de concentración en el sistema financiero y, sobre todo, en el atomizado segmento de cooperativas de crédito y cajas rurales, que llevan hablando de integración más de tres largos e interminables años.

Una segunda opción es, si no se puede continuar en solitario por imposición del Banco de España, abandonar definitivamente el proyecto de Solventia y apuntarse en algunos de los SIP ya en marcha que incorporan la mutualización de los beneficios y otros esquemas de integración efectiva. En este sentido, algunas cajas rurales andaluzas que participan en Solventia parecen inclinarse por el Grupo Cooperativo Cajamar. Y algunas de las ubicadas en la Comunidad Valenciana dudan entre la propuesta de la entidad almeriense y CRM.

Pero el problema no es sólo de las cajas rurales locales y comarcales (también hay alguna provincial) implicada en Solventia. Se extiende a las 19 entidades promotoras del SIP nacional, que de momento se mantiene en su propuesta de SIP normativo, sin mutualización de beneficios. Una de ellas es CRM, que sí es un SIP reforzado con mutualización del 100% de los beneficios. Lo que plantea diferencias entre unos miembros y otros del SIP nacional.

Desde el primer momento la Caja Rural de Asturias, una de las promotoras de una fusión virtual entre todas las entidades del sector, reclamó una mayor integración, Ruralcaja es de la misma postura, como ha demostrado con CRM. De momento, el SIP nacional no ha presentado su propuesta de estatutos al Banco de España, asumiendo que de hacerlo serían rechazados por los mismos motivos que a Solventia. Sí ha remitido documentos, que están siendo analizados por el supervisor.

Pero la postura del supervisor parece meridianamente clara, como para que pueda haber resquicio alguno para la duda. Fusión virtual, sí, Integración efectiva, mejor todavía.

 

Artículos relacionados