El mi­nistro de Finanzas tuvo que su­plicar el miér­coles la ayuda del BCE

Portugal se coloca de nuevo al borde de la tutela de la UE y del FMI

La ines­ta­bi­lidad po­lí­tica y la vuelta de la re­ce­sión fa­vo­recen la ac­tua­ción de los es­pe­cu­la­dores

José Sócates, presidente de Portugal
José Sócates, presidente de Portugal

Los por­tu­gueses llevan ya tiempo so­friendo el duro ré­gimen de la "ducha es­co­ce­sa". Unos días se des­piertan eu­fó­ri­cos, con la no­ticia de que el go­bierno mi­no­ri­tario so­cia­lista tiene todo atado y bien atado para fi­nan­ciar sin ago­bios la vo­lu­mi­nosa deuda na­cio­nal. Y en otros caen en la de­pre­sión, que es lo que pasa ahora: los es­pe­cu­la­dores no dan tre­gua, y a Portugal no le que­dará pronto más re­medio que po­nerse bajo la tu­tela de la Unión Europea (UE) y del Fondo Monetario Internacional (FMI). Tras la úl­tima emi­sión de deuda, el pa­sado miér­co­les, y ante la el anuncio de una nueva re­ce­sión, en un es­ce­nario po­lí­tico y so­cial tam­bién muy ne­ga­tivo (una mo­ción de cen­sura y va­rias huelgas anun­ciadas para las pró­ximas se­ma­nas), todo lo que puede hacer el jefe de Gobierno José Sócrates para re­sistir a la pre­sión de los mer­ca­dos, es llamar a la puerta del Banco Central Europeo (BCE) y de países amigos como China y Brasil. Llamar el FMI seria lo mismo que "invitar" el Jefe del Estado Cavaco Silva a di­solver el Parlamento.

En principio, Sócrates no tendría nada que temer de la moción de censura anunciada para el 10 de marzo, por la sencilla razón que es una iniciativa del Bloco de Esquerda (BE) y que sólo podrá contar, eventualmente, con los votos del Partido Comunista (PCP), que es una razón más que suficiente para que la oposición de centro derecha (PSD) y de derecha (CDS/PP) voten en contra o se abstengan, manteniendo así a flote el gobierno socialista minoritario. Sin embargo, en las actuales circunstancias cualquier iniciativa más o menos desestabilizadora, puede servir de munición a los inversores que "especulan" con la deuda lusa. Además, aunque se abstengan el 10 de marzo, el PSD y el CDS/PP no descartan avanzar también con una moción de censura, poniendo Sócrates en una situación aún más difícil, para que Cavaco Silva, que iniciará el 9 de marzo su segundo mandato presidencial, disuelva el Parlamento.

Lo cierto es que la idea de ver a los tecnócratas del FMI tomar las riendas de la economía y de las finanzas lusas, como ya lo hicieron en la década de 1980 cuando hubo que corregir los "excesos "de la Revolución de los Claveles (1974), volvió a la orden del día en Portugal. Para la mayoría de los analistas, esa es la única salida que queda a José Sócrates y a su ministro de las Finanzas Teixeira dos Santos, que el pasado miércoles tuvio que pasar demasiadas horas colgados al teléfono, haciendo presión sobre el BCE, para que comprara más deuda lusa. Sin la ayuda del BCE, que ya se hizo cargo de 18.000 millones de deuda lusa, lo más probable es que ese día, en que Portugal tuvo de pagar 3,987% de prima adicional para colocar 1.000 millones de euros de letras del tesoro a un año y solo pudo refinanciar el 22% de los 9.500 millones de euros de deuda que vence en Abril/Junio, los mercados hubieran colocado el país en una situación límite.

Lo de menos es que la emisión de letras a 12 meses haya registrado todavía una demanda 1,9 veces superior a la oferta. A la hora de la verdad, lo que cuenta sobre todo, según los expertos, es que Portugal lleva este año más de 30 sesiones de mercado con los tipos de la deuda a 10 años situados por encima de los 7%, que según Teixeira dos Santos seria el "techo psicológico" por encima del cual Portugal tendría que solicitar la ayuda del actual fondo de rescate europeo (EFST) y del FMI. Eso fue precisamente lo que tuvieron que hacer Grecia e Irlanda en mayo y en noviembre de 2010, cuando los tipos de su deuda solo llevaban 7 y 15 días, respectivamente, por encima del 7%. Y lo más grave es que pese a la intervención del BCE, que hizo rebajar un poco la presión de los mercados, los tipos se mantienen todavía en torno a los 7,5%.

Para José Sócrates y su ministro de las Finanzas, lo que está penalizando la deuda soberana portuguesa son los aplazamientos y las dudas de la UE - principalmente de Alemania - en torno a la creación y a la dotación del futuro fondo de rescate, que solo estará listo a partir del 2013. La tesis oficial lusa es que esta situación afecta la "estabilidad del euro" y funciona  como una "trampa" para la deuda nacional. Así, aunque Sócrates comparta oficialmente la propuesta alemana segun la cual los 27 países miembros de la UE tendrían antes que adoptar las mismas reglas constitucionales de consolidación presupuestaria, como ya ocurre en Alemania que puso al déficit un techo constitucional de 0,35% del PIB, los dirigentes lusos culpan a Ángela Merkel de que la deuda nacional quede a la merced de los "especuladores".

Lo malo es que la economía portuguesa lleva ya una década sin levantar cabeza. Así, según un estudio del FMI, en los últimos 10 años el PIB luso apenas creció un 6,47%, que es el tercer peor resultado a nivel mundial (el estudio abarca 180 países), sólo por delante de Italia y de Haití. Y el futuro no es nada risueño: pese a los resultados positivos obtenidos en 2010, donde el PIB creció un 1,4%, que mejora ligeramente el objetivo oficial y sobre todo contrasta con el resultado negativo de 2009 (-2,5%), el Banco de Portugal (BdP) anunció un descenso muy  importante de la actividad económica en el último tramo del año, y Teixeira dos Santos confiesa que el país entró de nuevo en recesión. Así, las previsiones de la Comisión Europea, del BdP y del FMI para 2011 oscilan entre -1% y -1,5%, por el impacto de las medidas de austeridad (habrá que rebajar el déficit del 7,3% al 4,6% del PIB), con que Portugal no podrá generar recursos suficientes para refinanciar la deuda, que es lo que preocupa los mercados.

En todo o caso, además de registrar el tercer peor resultado mundial en crecimiento del PIB de los últimos diez años y de volver a la recesión, Portugal lleva cuatro décadas acumulando déficits presupuestarios y exteriores, con que para muchos analistas el país vecino está cada día más cerca de la suspensión de pagos y con una prima de riesgo de la deuda de 415 puntos básicos en relación a los "bunds" alemanes. De ahí, la idea que la llegada a Lisboa de los tecnócratas del FMI es ya sólo una cuestión de tiempo...

Mientras tanto, lo que hacen los mercados es especular abiertamente con la deuda portuguesa, realizando operaciones a corto plazo ("short selling"), como las ventas a descubierto que penalizan a los países en dificultades, que al final  tienen que recomprar los títulos de deuda a un valor nominal inferior. Así, a Portugal sólo le quedaría una salida para salvar la situación: presionar al BCE para que continúe comprando su deuda, para mantenerse a flote las próximas semanas, por lo menos hasta el Consejo Europeo del 24/25 de marzo, que tendrá la cuestión clave de la "estabilidad" del Euro a la orden del día.

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