ANÁLISIS

Bergareche ofrece a Nemesio Fernández Cuesta ser el CEO de Cepsa

IPIC da carta libre al ac­tual pre­si­dente de Cepsa para reor­denar todo su equipo

Nemesio Fernandez Cuesta
Nemesio Fernandez Cuesta

Lo ha pa­sado mal en Cepsa pese a ser el pre­si­dente de la pe­tro­lera. Pero, ahora, los fu­turos nuevos pro­pie­ta­rios de la com­pañía, el fondo de in­ver­sión so­be­rano IPIC de Abu Dabhi, han con­fir­mado a Santiago Bergareche, ex pre­si­dente de Metovacesa, al frente de la se­gunda pe­tro­lera de España. Y el di­rec­tivo bil­baino se ha puesto ya manos a la masa. Su pri­mera ac­ción ha sido con­tactar con va­rios po­ten­ciales can­di­datos a sus­ti­tuir a Dominique de Riberolles, ac­tual CEO en re­pre­sen­ta­ción de la fran­cesa Total, en cuanto sea po­si­ble. Y existen ra­zones de peso: Bergareche no se en­tiende con el fran­cés, pero lo cu­rioso es que tam­poco éste se lle­vaba bien con sus jefes en Francia. Así las co­sas, todo in­dica que la sus­ti­tu­ción de De Riberolles puede ser más rá­pida que la con­clu­sión de la OPA de IPIC sobre Cepsa, pre­vista para fi­nales de oc­tu­bre. Y ya hay un can­di­dato. Se trata de Nemesio Fernández Cuesta, ex se­cre­tario de Estado de la Energía y ac­tual pre­si­dente de Repsol Brasil.

Bergareche ha ofrecido al director general de Repsol Exploración el cargo de consejero delegado de Cepsa, con poderes prácticamente totales, habida cuenta que el empresario siempre ha mantenido una presidencia más representativa que ejecutiva en Cepsa. La cuestión era que De Riberolles apenas le informaba de nada de lo que sucedía en las "tripas" de las petrolera, con lo que su cargo más que representativo pasó a ser honorífico. Este hecho, sin embargo, no impìdió que Bergareche realizara bien su función y que le sirviera para estabelcer las relaciones que han conducido al acuerdo no anulable entre el fondo de Abu Dhabi y la multinacional franco belga Totalfina. El presidente jugó bien sus cartas y fue capza de convencer a los inversores árabes que Cepsa era más útil para ellos que para los galos, al margen de las sinergias que las dos partes hayan podido encontar en el acuerdo.

La salida definitiva de Total de Cepsa se hay fraguado entre París y el emirato árabe, a las más altaa instancias. En Madrid nadie, con excepción de Bergareche, estaba al tanto del futuro que se estaba fraguando para la petrolera, aunque desde varios frentes -Bergareche, IPIV y Total Francia- sí se pasaba la información precisa al Ministerio de Industria y a otras instancias del Estado, que en todo momento apoyaron la operación.

Con todo, lo que tiene lógica para Total -su paulatina salida del negocio del refino en Europa y su apuesta por las reservas de petróleo allá donde se encuentren- también la tiene para IPIC y para el país del Golfo Pérsico con más reservas de crudo por habitante. El negocio del petróleo está cambiando su sesgo con la subida del crudo, la mayor relevancia de los países emergentes en el desarrollo mundial, las dificultades financieras que se proyectan sobre la necesidad de mantener unos estándares ecológicos muy altos en Europa y el problema del control de emisiones de CO2 que se está planteando en la industria energética. 

Sea como fuera, Total no ha desvelado del todo sus intenciones, salvo proclamar a los cuatro vientos su desinterés por negocio refinero. Ni es previsinle quelo haga a corto plazo. Su antiguo interés por Repsol no parece, sin embargo, que haya mermado, aunque con los casi 4.000 millones de euros que obtendrá en efectivo por la venta de su participación en Cepsa no tendrá ni para empezar. Bien es cierto que la petrolera francobelga gabó más de 10.000 euros en 2010, según las cuentas presentadas la semana pasada por su presidente en París. De momento, las plusvalías generadas bien podrían ser utilizados en Portugal, concrentamente en adquirir a ENI su partticipación en la portuguesa Galp, de la que han anunciado su marcha. A Galp le ocurtre un poco lo que a Repsol, que es una perita en dulce y más después de haber hecho bien sus deberes de prospección en África, un contienente que siempre ha sido la debilidad de Francia.

Artículos relacionados