Medel re­cu­pera el te­rreno per­dido y entra de lleno en la se­gunda oleada

Unicaja imita a ‘la Caixa' y facilita la fusión con Caja Duero España y/o Ibercaja

Con el mejor ca­pital bá­sico, un 13,2%, afronta un pro­blema de di­men­sión al ser la 11ª caja de las 17 que quedan

Braulio Medel
Braulio Medel

Tras haber fra­ca­sado en la ad­qui­si­ción de Caja Castilla La Mancha (CCM), que ter­minó en manos de CajAstur, pro­motor del Banco Base (con CAM, Caja Cantabria y Caja Extremadura) y en la de CajaSur, que pasó a BBK, y tener que con­for­marse con la ab­sor­ción de Caja Jaén tras fa­llar una fu­sión con la se­vi­llana Cajasol, Unicaja no quiere perder el tren de la se­gunda oleada de fu­siones en el sis­tema fi­nan­ciero es­pañol. Para ello, y aunque no ne­ce­sita ha­cerlo por las nuevas exi­gen­cias de ca­pi­tal, ya que tiene el mejor ca­pital bá­sico de todas las en­ti­dades de ahorro y el se­gundo del sis­tema, la caja ma­la­gueña que pre­side Braulio Medel ace­lera los planes de crea­ción de un banco. Siguiendo el mo­delo ini­ciado por ‘la Caixa', Unicaja tras­pa­sará a un banco de nueva crea­ción (para lo que so­li­ci­tará ficha ban­caria a la Dirección General del Tesoro) todo su ne­gocio fi­nan­ciero, man­te­niendo su per­so­na­lidad ju­rí­dica como caja de ahorro y toda la ges­tión sobre la Obra Social.

Ésta se financiará con los dividendos que proporcione la participación, siempre mayoritaria, en el banco. La entidad malagueña se diferencia de CaixaBank en que no tiene intención de separar las participaciones en el sector inmobiliario de su nuevo banco.

Si es una de las pocas cajas que puede seguir siéndolo al contar con un capital básico del 13,2%, cuando el decreto exige el 10% para las entidades que no coticen, que no tengan inversores que supongan el 20% del capital o que tengan una dependencia de la financiación mayorista del 20%, ¿por qué Unicaja crea un banco? Para resolver el problema de la dimensión. Al no haber podido participar en la primera oleada de fusiones y adquisiciones, salvo la absorción de la pequeña Caja de Jaén, Unicaja ha visto cómo otros grupos le superaban. Sus 35.167 millones de euros en activos tras integrar Caja Jaén se ven superados por otros diez grupos de cajas: el Banco Financiero y de Depósitos de Caja Madrid y seis entidades más; el futuro CaixaBank; Banco Base; Grupo Banca Cívica (de Caja Navarra y Cajasol); CatalunyaCaixa; Novacaixagalicia; el SIP impulsado por Caja Murcia y que ha perdido con AXA el pulso por utilizar las marcas Banco Mare Nostrum o BMN, Caja Duero España e Ibercaja (la única de las entidades de cierta dimensión que no ha participado en fusiones o adquisiciones).

Precisamente la creación del banco por Unicaja tiene mucho que ver con las dos entidades que le preceden en la clasificación del sector tras la primera oleada de fusiones y adquisiciones. Unicaja ha hablado de una posible fusión virtual tanto con Caja Duero España como con Ibercaja. E incluso se ha planteado una operación entre las tres entidades a través de un Sistema Institucional de Protección (SIP) con un banco como sociedad central. Los números están ahí: una fusión con Ibercaja le daría a Unicaja la quinta posición del sector. El mismo puesto que ocuparía con una integración con Caja Duero España. Y una operación a tres bandas crearía el cuarto grupo del sector, tras el Banco Financiero y de Depósitos, CaixaBank, y Banco Base.

Pero la situación de partida no es la misma. Unicaja no tiene problemas para afrontar las nuevas exigencias de capital. Lo mismo que Ibercaja. En cambio, Caja Duero España, fruto de la fusión convencional de las dos grandes entidades de ahorro de Castilla La Mancha (Ávila y Segovia se fueron con el Banco Financiero y de Depósitos, Caja Burgos, con Banca Cívica; y Caja Círculo, con Caja Tres), no llega al mínimo de capital principal exigido por el decreto. Y debe moverse: transformarse en banco y cotizar en Bolsa o captar inversores por el 20% del capital, volver a fusionarse con una entidad que cumpla con los requisitos o integrarse en uno de los SIP ya en marcha. El liderazgo de Unicaja sería mucho más claro en el caso de integrarse con Caja Duero España que con Ibercaja, una entidad más grande y con unos ratios de solvencia similares.

En Unicaja explican que la creación del banco se hará lo antes posible, con independencia de lo que suceda con los contactos con otras entidades de ahorro de cara a acuerdos de integración convencional o virtual. Aunque reconocen que la existencia de un banco facilitaría el desarrollo de operaciones de concentración. Y permite a Unicaja exigir una posición de primacía en la integración.

De momento, el consejo de administración de Unicaja celebrado el pasado jueves otorgó, con el voto unánime de todos sus miembros, el nihil obstat al presidente, Braulio Medel, para que inicie el proceso de bancarización de la entidad, siguiendo el modelo de ‘la Caixa' con CaixaBank. Por supuesto, Medel será el presidente del nuevo banco.

Después de haber recibido, aunque en voz baja, críticas internas por no haber podido llevar a buen puerto las adquisiciones de CCM y de CajaSur ni tampoco de haber sacado adelante el proyecto de caja única andaluza (Cajasol se negó a una fusión con Unicaja y optó por Banca Cívica tras haber absorbido Caja Guadalajara, y Caja Granada se inclinó por el SIP con Caja Murcia, Sa Nostra y Caixa Penedés), Medel ha recibido todo el apoyo de su consejo de administración para adoptar una posición protagonista en la segunda oleada de concentración en el sistema financiero español.

El hecho de que en mayo haya elecciones autonómicas y municipales en Andalucía añade cierta celeridad a la necesidad de tener el banco lo antes posible. No tanto por miedo a que el PP se convierta, por vez primera en la historia de Andalucía, en gobernante de esta comunidad autónoma. Algo bastante improbable según los pronósticos internos que se manejan en Unicaja sobre los resultados electorales. Pero se quiere dejar la transformación de Unicaja en un banco al margen de la contienda política.

Tanto el PSOE como el PP apoyan los planes bancarizadores de Unicaja, siempre que esa medida sirva para que la entidad de ahorro malagueña asuma la posición de comandante en las operaciones en las que se embarque, y se mantenga el carácter de caja y la Obra Social. La Junta de Andalucía, una vez fracasado estrepitosa y definitivamente el proyecto de caja única defendido por Manuel Chaves y ya con mucho menos entusiasmo por su sucesor José Antonio Griñán, se conforma con que sus cajas obtengan posiciones destacadas en los procesos de concentración. Así hizo Cajasol, que llevó a Sevilla la sede social de Banca Cívica (la operativa sigue en Madrid) y obtuvo la copresidencia y la dirección del grupo de participadas. Caja Granada, en cambio, juega un papel menos relevante en el SIP que lidera CajaMurcia.

La celeridad de la creación del banco también se justifica en la certeza de que habrña más fusiones y adquisiciones en las cajas a partir del 10 de marzo. Por ejemplo, la fusión de las tres cajas vascas crearía el sexto grupo del sector, en dura pugna con Novacaixagalicia. Otra fusión convencional regional que, como Caja Duero España, busca soluciones para cumplir con las nuevas exigencias de capital. Al final todo es una pelea para salir mejor en el mapa.

 

Artículos relacionados