En 2010 los dos re­gis­traron mi­nus­va­lías, pero 18,4 mi­llones el cán­tabro y 105,7 mi­llones el ga­llego

FG, todo un experto en Bolsa, pierde 516 millones en tres años con la operativa de la autocartera del BBVA

Botín, un ban­quero clá­sico, ob­tiene, en el mismo pe­ríodo, unas plus­va­lías de 314,6 mi­llones con los tí­tulos del Santander

Francisco Gonzalez, presidente de BBVA
Francisco Gonzalez, presidente de BBVA

El mundo al re­vés. Francisco González (FG), todo un ex­perto en la es­pe­cu­la­ción bur­sátil (antes de ser pre­si­dente de Argentaria, pre­sidió la so­ciedad FG Inversiones Bursátiles, ven­dida a precio de oro al banco de in­ver­sión es­ta­dou­ni­dense Merrill Lynch), acu­mula 516,1 mi­llones de euros en mi­nus­va­lías con la ope­ra­tiva de au­to­car­tera del BBVA en los tres úl­timos ejer­ci­cios (2008-2010). Y un ban­quero de los de toda la vida, Emilio Botín, en el mismo pe­ríodo, y con la com­pra­venta de tí­tulos del Santander, logra unas plus­va­lías de 314,6 mi­llo­nes. Una di­fe­rencia más que sor­pren­dente. Por mucho que en el BBVA ex­pli­quen que esas ac­ciones y esas pér­didas no son del propio banco, pese a estar bajo el epí­grafe de "Autocartera" en la in­for­ma­ción ofi­cial en­viada a la CNMV, sino de fruto de la ges­tión de ór­denes de grandes clien­tes, a los que el grupo suele darle ser­vicio cuando operan con de­ri­va­dos. Dando por bueno ese ar­gu­mento, no se en­tiende que los clientes del BBVA sean mucho más torpes que los del Santander a la hora de operar con las ac­ciones de sus res­pec­tivos ban­cos.

Pero hay más datos sorprendentes, y cuya explicación resulta tan difícil que en el BBVA han renunciado a proporcionarla. Nuevamente, el mundo al revés. Porque lo lógico es que si la acción de una entidad se revaloriza en Bolsa de una manera significativa durante un ejercicio, la operativa con los títulos de la autocartera de ésta registrara un resultado positivo y abultado. Pues no. Al menos en el caso del BBVA. En 2009, los títulos del banco que preside Francisco González se revalorizaron nada menos que el 52,3% en Bolsa durante 2009. ¿Cuál fue el peor año en resultados de la operativa con la autocartera del BBVA? Efectivamente, en 2009, con unas minusvalías de 238,2 millones de euros. La pérdida más abultada de los últimos tres años. Algo que sorprende más aún cuando se compara con el Santander, que en 2009 registró una revalorización del 82,6%, y por tanto significativamente mayor que la del BBVA. Entonces, el grupo de Emilio Botín logró unas plusvalías de 320,8 millones de euros.

Lo lógico, también, es que si una acción sufre una fuerte caída en Bolsa, la operativa con la autocartera registre malos resultados. Pues no. El Santander sufrió un descenso del 48,7% en su cotización en 2008, y las operaciones con acciones propias realizadas en ese ejercicio brindaron unas plusvalías de 12,2 millones de euros.

Claro que a lo mejor esos malos resultados con la autocartera se deben a que el BBVA tiene al enemigo en casa. Casi la mitad de los miembros del consejo de administración del Santander tiene acciones del banco de Francisco González, según los datos remitidos a la CNMV. Y no unos pocos títulos, no. Nada menos que 7.119.864 acciones, valoradas a precios de mercado en 62,6 millones de euros. Tiene gracia la cuestión, porque resulta que los consejeros del Santander controlan el 0,16% del capital del BBVA. Más del doble que el 0,071% que todo el consejo de administración del BBVA tiene en títulos de su propia entidad. Francisco González tiene el 0,052% del banco que preside, cuando Emilio Botín posee prácticamente el 1% del Santander.

Así que, órdenes de grandes clientes al margen, los datos demuestran que el Santander sabe ganar dinero con la operativa de autocartera. Y que el BBVA es maestro en perderlo. No hay más que comparar las cifras de uno y de otro. El banco presidido por Emilio Botín se ha anotado unas plusvalías de 314,6 millones de euros durante los tres pasados ejercicios. El pasado año fue el único de los últimos cinco años en que registró minusvalías: 18,4 millones de euros.

Entre 2008 y 2010, el BBVA ha registrado unas minusvalías de 516,1 millones, con 238,2 millones sólo en un ejercicio (2009), como ya se ha comentado. En 2010, la cotización del BBVA se hundió casi un 40%, la segunda mayor caída en la última década, tan solo superada por el desplome de 2008, año de la quiebra de Lehman Brothers. Y la compraventa de acciones del propio banco le provocó unas pérdidas de 105,66 millones de euros.

Teniendo en cuenta que el grupo de Francisco González comenzó el pasado año con un 0,44% de autocartera y la fue incrementando hasta el 1,34% en marzo. En abril, el peso de las acciones propias bajó al 0,7%, pero cuando los mercados se hundieron en mayo, el BBVA se lanzó a comprar sus propios títulos hasta llegar al 2,26% de autocartera a principios de junio. Luego, durante el verano, se bajó al 0,9%. En noviembre, el grupo de Francisco González tuvo que salir otra vez al rescate de su acción y la autocartera se disparó al 1,69%. Y terminó 2010 con el 1,29%. Todo para nada, porque la caída del 40% en el valor del BBVA en Bolsa impidió que los 2.200 directivos con derecho a un bonus pagadero en acciones, y que suponía nada menos que 266 millones de euros, se quedara sin cobrarlo.

Así que 105,66 millones de euros en minusvalías por la operativa con la autocartera en 2010; 238 millones en 2009 y otros 172 millones en 2008. En total: 515,66 millones.

Los 105,66 millones de pérdidas con la compraventa de acciones propias en el BBVA durante el pasado ejercicio contrastan con los 18,4 millones de minusvalías registradas por el Santander, o con los 200.000 euros negativos de Bankinter en el mismo período. Pero es que en 2010 el Sabadell ganó 7,7 millones con la compraventa de títulos propios. Y el Popular fue el que mejor resultado obtuvo de su autocartera: 11,3 millones de euros en beneficios.

Una explicación a esa disparidad de resultados con la operativa de la autocartera puede estar en que, mientras el BBVA habla de posiciones resultantes de la gestión de órdenes de grandes clientes, a los que el grupo suele darle servicio cuando operan con derivados, el Santander menciona que la autocartera servirá para "aprovechar en beneficio conjunto de los accionistas las situaciones de debilidad en el precio de las acciones en relación con las perspectivas de medio plazo". En otras entidades se prefiere hablar de las acciones propias desde el planteamiento de la necesidad de proporcionar liquidez a las acciones en Bolsa y de sacar partido de su bajo precio.

 

 

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