ANÁLISIS

La banca no dará créditos a pymes y particulares 

Las dudas sobre España no des­apa­re­cerán hasta que se aclare la si­tua­ción griega

Una vez ter­mi­nada la ronda de com­pa­re­cen­cias de los grandes de la banca es­pañola para pre­sentar sus re­sul­tados tri­mes­trales la única cosa que ha que­dado clara es que no hay cré­dito para par­ti­cu­lares y pe­queñas y me­dianas em­pre­sas. La ten­dencia con­fir­mada por las es­ta­dís­ticas del Banco de España de ace­le­ra­ción de la caída del cré­dito para estos sec­tores ha sido co­rro­bo­rada nada menos que por los má­ximos res­pon­sa­bles del BBVA, Santander y Popular cuya cuota de mer­cado en el sector ban­cario suma más del 50 por ciento. Dada la atonía de con­ce­sión de cré­ditos por parte de las ca­jas, las de­ci­siones de los tres grandes de la banca es­pañola su­ponen el ser o el no ser. Si antes fueron Alfredo Sáenz o González-Robatto, ahora ha sido el má­ximo eje­cu­tivo del BBVA quien ha aler­tado del es­caso cre­ci­miento eco­nó­mico pre­visto para este ejer­cicio en España. No quiso pre­cisar cuanto será, pero si con­si­dera que no será su­fi­ciente ni para crear em­pleo ni para ac­tivar la eco­no­mía.

Coincide también en que el elevado endeudamiento de las familias y de las pequeñas y medianas empresas españolas tiene que desaparecer para que la economía española pueda empezar a crecer de forma sana. Con la tranquilidad que le caracteriza en la exposición de sus ideas, admite que el negocio crediticio del BBVA en España, no va a crecer apenas este año, o lo hará de forma muy comedida.

También defiende avanzar en la culminación de la reestructuración financiera y de acometer, con la mayor profundidad posible, la reforma laboral para recuperar la confianza de los mercados y de sacar pecho en Europa sobre la flexibilidad de nuestro mercado laboral.

En cambio no supo justificar en qué consiste esa reforma en profundidad de la flexibilidad del mercado laboral en un país donde se puede contratar por horas, días, semanas, meses o años sin sufrir ninguna penalización por parte del empresario cuando prescinde de ese trabajador. Argumentar que el empresario no puede apostar por la formación de quien se le pueda marchar, no parece argumento suficiente. No es lo que ocurre en el mercado.

También resulta sugerente la reflexión del sector de que las dudas sobre España no desaparecerán hasta que se aclare si Grecia renegociará o no su deuda. Como esto no es previsible que quede solucionado antes de finales del verano, se puede anticipar que las tensiones sobre el diferencial continuarán. Y el diferencial de la deuda soberana no resulta gratuito para la banca. Su financiación en los mercados internacionales está directamente relacionada con la prima de riesgo del país.

Ya ha quedado claro. Este año conseguir un crédito costará un riñón. Aunque Trichet haya descartado subir los tipos de interés el próximo mes.

 

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