España no llega a fin de mes, advierte Jordi Pujol

Zapatero y Salgado piden ahora a Rajoy mo­de­ra­ción para no poner a España al borde del pre­ci­picio

Jordi Pujol
Jordi Pujol

La si­tua­ción es muy grave. Ya no hay nadie que no lo quiera en­ten­der. Por algo han te­nido que llamar el propio pre­si­dente del Gobierno y la vi­ce­pre­si­denta se­gunda del Gobierno y mi­nistra de Economía, Elena Salgado, al líder de la opo­si­ción para pe­dirle ayuda. Una pre­sión mayor po­dría acabar con el Gobierno, pero po­dría si­tuar a España en si­tua­ción si­milar a la de Portugal. Esta apre­cia­ción no es una apre­cia­ción per­so­nal. Es la con­fe­sión de miem­bros del Ejecutivo a lí­deres de la opo­si­ción para que no fuercen más la cuerda. Piden que se deje tran­quilo al Banco de España, aunque ad­miten que fue un error no con­sen­suar la sus­ti­tu­ción del sub­go­ber­nador con el PP tras la 'huida' de Viñals a Washington. Aunque no ha sido el único error en el Banco de España.

Pero si todavía hubiera algún despistado que piense que aquí no pasa nada, puede leerse la carta que ha enviado el ministro de Finanzas alemán al Banco Central Europeo. O escuchar lo que ha escrito este miércoles el siempre realista expresidente de la Generalitat, Jordi Pujol. Utilizando las nuevas tecnologías urgía a introducir reformas que hagan sostenible el Estado del Bienestar porque "España ya no llega a fin de mes".

Ha sido en el editorial del boletín electrónico del Centro de Estudios Jordi Pujol en el que ha alertado de que la situación económica en España es crítica e insostenible.

Con el realismo que le caracteriza, Pujol ha querido recordar algo que todo el mundo sabe, que Bruselas, los mercados, las agencias de calificación de riesgo y los especuladores nos vigilan. Pero su advertencia tiene el valor añadido de que la hace alguien que ya no espera un puesto ni el reconocimiento de la valoración de las encuestas.

Pujo considera que la dirección económica de España ya no está en Madrid ni en Barcelona, sino en manos de las instituciones de la Unión Europea, como el Consejo, la Comisión y el Banco Central Europeo.

Pero pese a ello el expresidente de las Generalitat considera  que es el momento de aplicar las reformas que todavía dependen de la política nacional. Las más urgentes coinciden según el criterio de Pujol con las que acaba de señalar la Unión Europea: la reforma del mercado laboral, la de las pensiones y la de la sanidad.

Con la muletilla que les caracteriza a los nacionalistas, el Estado español no las ha hecho. Curioso que Pujo, cuyos hijos se pasean con Lamborghini por Barcelona diga que España, después de unos años de chulería de nuevo rico, se encuentra en situación crítica. Y Cataluña, también.

Menos sus hijos, señor Pujol.

 

Artículos relacionados