Los mercados, indiferentes a las pruebas de solvencia 

Francia habla de un mini plan Marshall para Grecia ante la im­po­si­bi­lidad de que pa­guen su deuda

Se man­tiene la mayor de las in­cer­ti­dum­bres sobre la so­lu­ción del pro­blema de la deuda de los países pe­ri­fé­ricos de Europa. Este lunes se han man­te­nido las ten­siones que desde hace se­manas se re­gis­tran en el mer­cado de deuda so­be­rana de los países pe­ri­fé­ricos de la Unión Europea. Los mer­cados con­si­deran que el pro­yecto eu­ropeo ha muerto. El de­nos­tado ex vi­ce­pre­si­dente del Gobierno de Rodríguez Zapatero, Pedro Solbes, lo ha des­crito de forma grá­fica muy bien en Santander. Antes se en­tendía que lo que era bueno para Europa era bueno para Alemania. Más tarde se pasó a en­tender que lo que era bueno para Alemania era bueno para Europa. Ahora, se piensa que lo que in­teresa a Alemania, sólo in­teresa a Alemania. Y en esas ha des­apa­re­cido el efecto be­ne­factor de la pu­bli­ca­ción el pa­sado viernes de los re­sul­tados de las pruebas de sol­vencia del sector fi­nan­ciero.

Este lunes se ha producido un descenso generalizado de las bolsas, arrastradas por la banca. La inteligencia europea trata de encontrar la salida a la crisis: la última sugerencia es realizar un mini plan Marshall para Grecia que se aprobarían en la cumbre del próximo jueves a celebrar en Bruselas.  Todos asumen ya que Grecia no púede pagar su deuda.

Primero se desbloquearían 7.700 millones de euros de ayuda regional que Grecia no habría utilizado, al menos en parte. El objetivo es afrontar más la crisis de confianza que sufren los países del euro, que una verdadera crisis de financiación. Esta, según el primer ministro en ejercicio de la presidencia de la Unión Europea, el polaco Donald Tusk, no existe. Estados Unidos no resistiría la menor de las comparaciones por lo que concluye que de lo único que sufre Europa es de la falta de voluntad de los Estados miembros para jugar de forma colectiva.

Esta muestra de división evidente se ha traducido a la mayor de las desconfianzas de los mercados en Europa. Estados Unidos cada vez juega más a su aire.

Los analistas entiende que el castigo de este lunes a los mercados son una muestra de la presión que están utilizando para que los gobiernos de la Unión Europea consigan con la mayor rapidez posible un acuerdo sobre el segundo plan de rescate a Grecia, que implique la resolución de sus problemas de solvencia. Pero no parece que esta respuesta esté al alcance de la mano.

De paso los inversores estarían tratando de lograr que su pretensión de que la fórmula de rescate para Grecia se aplique a cuantos países lo necesiten.

La cuestión es donde se fija la barrera. Si hasta ahora eran los 6 puntos en el pago de intereses ahora parecen haber subido hasta el 7 % para la rentabilidad de los bonos a 10 años o los 450 puntos básicos de diferencia para la prima de riesgo. Sobrepasarlos agravaría la capacidad de devolver la deuda. Y mientras tanto continúan agudizándose las diferencias internas en el PSOE sobre cuando llegará el momento de la convocatoria de las elecciones. Muchos de los implicados en la toma de decisiones se verán afectados personalmente por lo que decida Zapatero, por lo que resulta lógica que le presionen para que tenga en cuenta su situación. Es lo que hay.

 

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