Las elec­ciones en España y en México con­di­cionan el fu­turo de la ope­ra­ción

Pemex complica su situación financiera con el 9,49% de Repsol y difícilmente podría lanzar una OPA

Su deuda roza los 40.000 mi­llones de euros tras la compra del 5% de la em­presa es­pañola

Antonio Brufau y Del Rivero
Antonio Brufau y Del Rivero

La compra del 4,62% de Repsol, que eleva la par­ti­ci­pa­ción de Pemex en el grupo es­pañol hasta el 9,49%, se ha fi­nan­ciado en un 70% con deuda (el 30% res­tante son fondos pro­pios). Este hecho com­plica la si­tua­ción fi­nan­ciera de la mayor em­presa de México, ya que tras ob­tener unos 1.200 mi­llones de euros (el im­porte final de­pende de una fór­mula re­fe­ren­ciada al pro­medio del precio de la ac­ción de Repsol en los dos pró­ximos me­ses), Petróleos Mexicanos afronta un apañan­ca­miento cer­cano a los 40.000 mi­llones de eu­ros. Al fi­na­lizar el pa­sado ejer­ci­cio, la deuda de Pemex era de 53.200 mi­llones de dó­lares (36.700 mi­llones de eu­ros). Unas ci­fras ma­ne­ja­bles para el grupo me­xi­cano, que es el que más in­gresos por ex­por­ta­ciones ge­nera en su país. Pero que im­piden que pueda lanzar una OPA por el 100% de Repsol, según los ana­lis­tas. La deuda de Pemex creció en un año de 529.000 mi­llones de pesos a 575,000 mi­llo­nes. No obs­tante, la fi­nan­cia­ción de la ad­qui­si­ción del 5% de Repsol por Pemex re­gistró una so­bre­sus­crip­ción del 40%, según fuentes me­xi­ca­nas. El di­nero ha sido pres­tado por HSBC, Credit Agricole, Natixis e Inbursa, entre otras en­ti­da­des.

Lo cierto es que Pemex complica su situación financiera con el aumento de su peso en Repsol que le exige la alianza con el grupo de construcción y servicios Sacyr Vallehermoso. Petróleos Mexicanos no es una empresa convencional. Si se analizan sus cuentas, lo primero que llama la atención es que pierde dinero: 47.500 millones de pesos mexicanos en 2010. Aunque se mejoran las cifras de ejercicios anteriores: 94.682 millones de pesos en 2009, 112.076 millones en 2008.

Pero Pemex es muy rentable: en 2010 logró unas ventas de 1,28 billones de pesos. Las pérdidas se producen por la elevada carga impositiva que año a año tiene que soportar, en beneficio de su propietario, el Estado mexicano. Por ese motivo, Pemex no es comparable a otros grupos petroleros. "El principal problema de las pérdidas de la empresa es el alto porcentaje de la carga fiscal, pues los impuestos causados rebasan la utilidad antes de impuestos, situación totalmente anormal para una empresa. Por eso, al compararse con las principales petroleras del mundo, éstas siempre presentan utilidades, al considerarles con un porcentaje impositivo de un 30% en promedio", argumenta un experto.

Mucho más tranquilizador que las pérdidas es el dato que ofrecen los estados financieros de Pemex en 2010, auditados por KPMG: el resultado antes de impuestos oscila entre 2008 y el pasado ejercicio entre el 41,46% y el 49,63%.

El V Informe del Gobierno federal, entregado por el presidente Felipe Calderón al Congreso destacaque la balanza comercial de Pemex en el primer semestre presentó un saldo favorable de 12.461 millones de dólares, lo que supone un aumento del 38,1% sobre los seis primeros meses de 2010, gracias al aumento en el precio de la mezcla mexicana de crudo de exportación, que produjo un incremento del 47,3% en las exportaciones.

Pero el presidente Felipe Calderón tuvo que precisar, en una entrevista con el periodista televisivo Joaquín López Dóriga, que no existe un "boquete financiero" en Pemex, como acusa el PRI, el mejor colocado para volver al poder en las próximas elecciones presidenciales.

Otra cuestión es que la financiación obtenida por Pemex tiene como garantía el valor de las acciones de Repsol. Un mecanismo que ya utilizó Sacyr cuando adquirió el 20% de Repsol en 2006. La constructora recibió un préstamo multibancario de 5.175 millones de euros, garantizado por el valor de las acciones de Repsol. El problema es que, cuando la cotización de la garantía baja por debajo del importe del préstamo, hay que aportar garantías adicionales, refinanciar o endeudarse de nuevo, como le sucedió a Sacyr.

La preocupación de los expertos se centra en que la alianza entre Pemex y Sacyr en Repsol puede verse condicionada por hipotéticos cambios políticos tanto en España como en México, ya que se celebran elecciones (en noviembre, en el primer caso, y en 2012, en el segundo). Felipe Calderón y su equipo respaldan abiertamente la operación, que no gusta tanto en el PRI. Y algo similar se produce en España, ya que al PP de Mariano Rajoy no le ha gustado nada que Sacyr planteara la operación en el tramo final de la legislatura.

Otro motivo de preocupación es la falta de autonomía de gestión de Pemex. La petrolera mexicana está sujeta a una asignación en los Presupuestos Generales del Estado, tanto para su gasto corriente como para sus proyectos de inversión. En 2010 recibió de los Presupuestos 416.000 millones de pesos en el primer caso, 263.000 millones en el segundo. Esta situación, que contrasta con unas ventas de 1,28 billones de pesos, explica la necesidad de endeudamiento creciente cada año. Y hace que cualquier aumento que tenga el petróleo en el mercado mundial sea absorbido directamente por el Gobierno y utilizado para cubrir su gasto corriente, no por Pemex. Pemex ha dejado muy claro que los recursos propios utilizados para financiar la compra del 5% adicional de Repsol no van a afectar al plan de inversiones en marcha.

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