Mapfre, a punto de du­plicar su ne­gocio en el país ve­cino

La inversión directa española en Portugal supera todavía a la alemana pese a la crisis de deuda

Las marcas lusas buscan en en el mer­cado es­pañol una rá­pida so­lu­ción a sus pro­blemas

Tiendas Zippy en España
Tiendas Zippy en España

Pese a la crisis y a un cierto dis­tan­cia­miento po­lí­tico entre Lisboa y Madrid, que in­cluso se puso de ma­ni­fiesto en la en­tre­vista que José Luis Rodríguez Zapatero y el nuevo primer mi­nistro con­ser­vador luso, Pedro Passos Coelho, man­tu­vieran hace unos días en Madrid (aún no se ha fi­jado fecha para la pró­xima cumbre anual ibé­rica, cuya ul­tima edi­ción re­monta a 2009, en Zamora), la ac­tua­lidad fi­nan­ciera y eco­nó­mica man­tiene prác­ti­ca­mente la misma ve­lo­cidad de cru­cero al­can­zada en las úl­timas dé­ca­das. Para darse cuenta de ello, solo hay que leer la prensa eco­nó­mica por­tu­guesa: no pasa día sin que apa­rezca al­guna no­ticia re­la­cio­nada con em­presas lusas que apuestan por el mer­cado es­pañol, o sobre grupos es­pañoles que in­vierten en Portugal. Así, al margen de las ha­bi­tuales es­pe­cu­la­ciones en torno a po­si­bles "ofertas es­paño­las", ante la nueva ola de pri­va­ti­za­ciones anun­ciada para los pró­ximos meses en Portugal (EdP, Tap, Aguas de Portugal, trans­portes pú­bli­cos...), la ac­tua­lidad está llena de ope­ra­ciones de menor ca­lado.

En los últimos días ha saltado la noticia de que Mapfre estaría a punto de duplicar de un solo golpe su cuota de mercado en Portugal. Lo que está en juego es el futuro de una pequeña aseguradora lusa, Victoria, controlada por la alemana Ergo (grupo Múnich Re), que puso su participación en venta: de los grupos contactados, el único que mostró algún interés y presentó una oferta de compra fue Mapfre. Pero la operación no esta todavía cerrada. Con un volumen de primas de 109 millones de euros en seguros no vida y 42 millones en seguros de vida, Victoria ocupa la 13ª y la 19ª posición en el "ranking" asegurador luso, con una cuota de mercado respectivamente del 2,6% y del 0,3%, al mismo nivel que la de Mapfre, que doblaría su presencia en Portugal, donde la inversión española supera desde hace tiempo la alemana, la francesa y la británica.

La venta de Victoria no cerrará el proceso de consolidación abierto en el sector en Portugal, tanto por la grave crisis financiera y económica del país, como por las exigencias impuestas a las aseguradoras a nivel internacional. En el caso de que Ergo rechazara su oferta, Mapfre tendría pronto otras oportunidades para crecer en Portugal: el banco público Caixa Geral de Depósitos (CGD) pondrá próximamente en venta Caixa Seguros (CS), que es líder nacional, con un volumen de negocio de 5.700 millones de euros (28% del mercado) y 847 millones de capitales propios. Lo que todavía no está muy claro es si el gobierno de Passos Coelho privatizará de golpe el 100% de CS, o solo 49%, que es lo mínimo que exige la "troika" FMI/UE/BCE, en el ámbito del plan de rescate de 78.000 millones de euros. El negocio de salud de CS (media docena de hospitales), quedará probablemente en manos lusas, mientras que la actividad de seguros solo podrá interesar a alguna aseguradora internacional ya expuesta al "riesgo de Portugal" y que quiera ganar dimensión en el país, como sería el caso de Mapfre.

Otra operación luso-española ya más avanzada en el sector de los seguros, es la desarrolladla en España por el grupo Sonae, cuyo "brazo" asegurador MDS lleva tiempo negociando la compra del "bróker" español Artai, que tiene a NovaCaixaGalicia como socio de referencia, con una participación del 26,12%. Según el "acuerdo de principio" anunciado recientemente, MDS se hará con la mayoría de Artai en un plazo de dos años: la intermediaria aseguradora del grupo Sonae comprará de una tajada 42% de Artai, poniendo así su participación en 51%. Creada en 1993, con sede en Vigo y una centena de oficinas en la península y en América Latina, Artai intermedia seguros de pesca, de transportes de pasajeros, de construcción naval, etc., por unos 100 millones de euros anuales. Por su parte, MDS fue creada en 1994 para gestionar los "riesgos" de todo el grupo Sonae, y ocupa hoy una posición clave en el sector, intermediando a nivel mundial primas de seguros por más de 1.800 millones de euros.

El mismo grupo Sonae está realizando una gran apuesta en España, a través del desarrollo de una extensa red de tiendas de moda infantil (Zippy), de material electrónico e informático (Worten) y de prendas deportivas (Sport Zone): a finales de 2010, el grupo de Belmiro de Azevedo ya contaba en España con un total de 84 tiendas, con un volumen de ventas de 230 millones de euros, el 18% de los ingresos de la división Sonae SR. De hecho, España es el principal mercado exterior de Sonae SR, que desde su llegada, en el 2008, mantuvo un ritmo de expansión muy sostenido, y con medio centenar de nuevas aperturas programadas para este año. Zippy es la marca que registra la mayor expansión, con una red de 41 tiendas, frente a las 33 de Sport Zone y a las 28 de Worten. Sonae lanzará en el mercado español la marca de moda masculina y femenina Modalfa, cuya puesta de largo se hará en España, como pasó con Zippy, Sport Zone y muchas otras marcas portugueses .

Sin temor al vecino

Lo cierto es que la crisis no parece haber asustado mucho a los empresarios lusos que alimentan ambiciones de expansión internacional. Algunos, hasta consideran que la situación actual es la idónea para salir al exterior o para reforzar su proyección internacional, y están muy atentos a las nuevas oportunidades que se les presentan, principalmente en España. Eso es lo que está haciendo, por ejemplo, el grupo hotelero Pestana. "Este es el mejor momento para invertir en España", anunció hace poco el administrador del grupo, José Roquete, refiriéndose a la crisis inmobiliaria española y al hecho que las cadenas hoteleras más endeudadas están en manos de bancos acreedores en dificultades y que buscan urgentemente compradores para este tipo de activos. La idea de Pestana, que lleva tiempo esperando una buena oportunidad en el mercado español, es hacerse con un hotel de lujo en Madrid, y según avanzó José Roquete, las negociaciones con los bancos están avanzadas y podrán culminar antes de final de año.

Lo que más asusta habitualmente los grupos lusos que quieren invertir en España, son los altos precios exigidos por los vendedores. Pero hay casos en los que el principal freno no es precio de la operación, sino la enorme dimensión del mercado español. Eso fue lo que condujo Sogrape a aplazar "sine die" su proyecto de entrada en el sector vinícola español: aunque sea el mayor productor y exportador de vino portugués, con más de 80 millones de botellas vendidas en todo el Mundo (los mercados exteriores representan 74% de su volumen de ventas), Sogrape decidió hace poco renunciar a una compra de grande envergadura en España, no por el precio puesto por el vendedor, sino porque hubiera doblado de golpe su dimensión, y sintió que no había alcanzado todavía el peso critico necesario para digerir una operación de tanto calado. Lo que hizo Sogrape, que no figura aun entre los mayores "players" mundiales del sector, fue esperar a que se le presente en un futuro próximo otra oportunidad mas accesible en España.

En todo o caso, tanto por la proximidad geográfica como por las afinidades culturales, lo más natural es que las empresas y las marcas lusas con vocación internacional salgan primero a España, para ganar experiencia, antes de pensar en otras aventuras exteriores. El problema, es que siendo seis veces mayor que el portugués en términos territoriales, y teniendo un numero de consumidores también cuatro veces superior, el mercado español no esta todavía al alcance de la mayoría de las empresas portuguesas. Así, según el Instituto del Comercio Externo y la cámara de comercio luso-española el número de empresas portuguesas instaladas en España se sitúa en torno al medio millar, lo que representa solo la tercera parte de las españolas que operan en Portugal. Pero no pasa prácticamente día sin que se anuncien nuevas operaciones lusas en España, y que aunque tengan poco calado financiero son llamativas. Así, por ejemplo, la marca Prochef se propone vestir a los grandes y pequeños "chefs" españoles, mientras que la plataforma electrónica de compras Gatewit, que trabaja sobre todo con las administraciones públicas, abrió una oficina Madrid, antes de lanzarse a la conquista de nuevos mercados.

 

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