La banca y las te­le­co­mu­ni­ca­ciones son otras grandes apuestas del ca­pital an­go­leño

Si nadie lo remedia, el capital angoleño controlará en breve el 95% de la prensa portuguesa

Movilización pro­fe­sional para que la in­for­ma­ción no sirva para ca­mu­flar ope­ra­ciones de du­dosa le­ga­lidad

Jornal de Noticias
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¿Cómo reac­cio­na­rían en España los res­pon­sa­bles po­lí­ti­cos, el mundo em­pre­sa­rial y la prensa ante el riesgo de ver a los grandes pe­rió­dicos na­cio­na­les, la radio y la te­le­vi­sión pasar bajo el con­trol de in­ver­sores ex­tran­jeros sin nin­guna trans­pa­rencia y pro­ve­nientes de al­guna an­tigua co­lonia ale­jada de las prác­ticas de­mo­crá­ti­cas? Lo más normal es que pu­sieran el grito en el cielo y que se to­maran las me­didas para ga­ran­tizar no solo la vi­si­bi­lidad de las ope­ra­cio­nes, sino sobre todo la li­bertad de la in­for­ma­ción. Sin em­bargo, eso no pasa en Portugal. El go­bierno de centro de­recha di­ri­gido por Passos Coelho no tiene nada que decir ante la pers­pec­tiva de ver al ca­pital y a ocultos in­tereses an­go­leños adueñarse de la prensa na­cio­nal, y salvo raras ex­cep­cio­nes, lo mismo ocurre en los me­dios de in­for­ma­ción, mu­chos de los cuales ya tienen como dueño a em­pre­sa­rios de origen en la an­tigua co­lo­nia.

Del ogro que quiere hacerse de golpe con medios tan influyentes como los históricos "Diário de Notícias" (DN) y "Jornal de Notícias" (JN) y la radio de referencia "TSF", o sea prácticamente todo el grupo mediático Controlinvest de Joaquim Oliveira, que solo mantendría la propiedad de la cadena "Sport TV" con el lucrativo monopolio de los derechos del fútbol. Lo único más o menos claro es que éste tiene también vinculaciones con el grupo angoleño Newshold, que ya controla otros medios lusos, como el semanário Sol y el diário "i".

Joaquim Oliveira tiene ya cerrado el negocio con Newshold, pero nada se sabe sobre la firma del acuerdo y aun menos sobre el valor de la operación. Sin embargo, lo más llamativo, sin duda, es que hasta ahora ningún medio portugués pudo sacar a la luz del día la identidad de los inversores angoleños. El Partido Socialista (PS) presentó una propuesta de ley, sobre la transparencia de la identidad de los propietarios de los medios de prensa, pero por alguna razón la mayoría de centro-derecho (PSD/CDS) no está dispuesta a votarla.

Lo cierto es que directa o indirectamente el capital angoleño podría hacerse con el control del 95% de la prensa escrita lusa, con que solo quedarían prácticamente dos medios importantes en manos portuguesas: el semanario "Expresso" de Pinto Balsemao, y el diario de referencia "Público", propiedad del grupo empresarial Sonae de Belmiro de Azevedo. Al margen de la presunto adquisición de Controlinvest, Newshold tiene un 15% del grupo Cofina, que publica el importante diario popular Correio da Manha, la revista Sábado y el Jornal de Negócios.

Se rumorea, además, que el propietario de Cofina, Paulo Fernandes, estaría dispuesto a vender su grupo al mejor postor. O por lo menos, a abrir las puertas de Cofina a un nuevo socio, que según se comenta en la prensa solo podría tratarse de Newshold, y con vista a una operación de gran calado: la próxima privatización de la Radio Televisión Pública (RTP), una operación muy polémica, en la que no podrán participar, por razones de competencia, los accionistas de referencia de Impresa (televisión Sic), ni el grupo Media Capital (televisión TVI) de Prisa.

Por lo tanto, la pregunta al orden del día en el sector se centra en saber qué es lo que lleva al angoleño Newshold, que no revela la identidad de sus accionistas y tiene el 95% del capital domiciliado en Panamá, a través la sociedad "off shore" Pinevew Overseas, a poner tanto empeño en hacerse con el control de la prensa lusa, que lo mismo que la española, por ejemplo, lleva tiempo inmersa en una grave crisis (en términos de resultados, ventas y ingresos publicitarios), de la cual aún no ve el final del túnel, como pasa a toda la economía nacional.

Y lo que más se comenta es que tener el control de la información podrá ser de gran utilidad para esconder o para camuflar operaciones más o menos ilícitas, como los presuntos tráficos y blanqueos de dinero negro que la Justicia lusa está investigando y cuyos presuntos responsables pertenecen al círculo de confianza de José Eduardo dos Santos -que lleva más de tres décadas en la presidencia de Angola-, el ex-máximo responsable de Sonangol y actual vicepresidente del gobierno Manuel Vicente y dos generales miembros del "staff" presidencial.

Intoxicación anti africana

La prensa estatal y los dirigentes angoleños solo ven una explicación para esta situación: hablan de una operación de intoxicación, atribuyendo su responsabilidad a aquellos sectores políticos, empresariales y mediáticos portugueses que aun no han digerido completamente la independencia de Angola, o por lo menos que por una cuestión de amor proprio nacional miran con desconfianza la ola de inversiones proveniente de la antigua colonia africana y que además de la prensa alcanza otros sectores clave, como la banca  y las telecomunicaciones.

Así, además de Newshold, las más llamativas de las apuestas angoleñas en Portugal son las realizadas por la petrolera publica Sonangol y por Isabel dos Santos, la hija mayor de José Eduardo dos Santos. Sonangol es el tercer mayor accionista de referencia de Galp Energía, en el ámbito de una "joint venture" con el "rey mundial" del corcho Américo Amorim y que tiene un 33,33% de la petrolera lusa, y también controla el 15,08% del mayor banco privado del país, el BCP, donde  tiene el "OK" del Banco de Portugal para incrementar su participación al 20%.

Isabel dos Santos tiene en Portugal una inversión quizás más diversificada que la de Sonangol (la petrolera angoleña quedó descolgada de algunas privatizaciones emblemáticas como EdP y Ren), pero también apuesta principalmente por la banca, siendo el segundo mayor accionista del BPI, con una participación del 19,47%, solo superada por La Caixa, que controla 46,22% del capital. La hija del presidente angoleño es igualmente accionista de referencia de la operadora Zon, que podría fusionar con Optimus para hacer mayor competencia a Portugal Telecom.

En todo o caso, nadie podrá acusar el gobierno actual de poner obstáculos a la inversión angoleña: con la llegada de Passos Coelho al Poder, Luanda pasó a ocupar una plaza preferente en la diplomacia económica lusa, mientras el precedente gobierno socialista de José Sócrates apostaba sobre todo en la inversión española. Buena prueba de ello fue la venta del banco BPN: cayó en manos del angoleño BIC controlado por Isabel dos Santos, por solo 40 millones de euros, menos del 1% de lo que el BPN costó al Estado desde su nacionalización en 2008!

Lo que queda en evidencia, por lo tanto, es que en estos tiempos de crisis, con el país tutelado por la "troika" FMI/BCE/UE y con un plan de rescate de 78.000 millones de euros, el gobierno luso decidió que no tiene por que mirar el color político ni la ideología de la inversión foránea, aunque se dirija a sectores clave  y provenga de regímenes como el angoleño que a todas luces aún está más próximo a la dictadura que a la democracia.

Así, Lisboa contempla la inversión angoleña en la banca, en las telecomunicaciones, en el sector energético y también en la prensa con la misma normalidad con que  puso dos "perlas" nacionales como la eléctrica EdP y la gestora de las redes energéticas Ren en manos de las empresas públicas chinas Three Gorges y  State Grid, las cuales ocupan ahora con sus planes de inversión una posición privilegiada. Porque el próximo salto es a España y a otros mercados europeos.    

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