Zon y Optimus se fu­sionan bajo pre­sencia in­di­recta de la Caixade Isidre Fainé

Inevitable operación de concentración en las 'telecos' de Portugal bajo el paraguas del capital angoleño

Telefónica, im­pli­cada in­di­rec­ta­mente, au­menta la pre­sión de la com­pe­tencia frente a Portugal Telecom y Vodafone

Portugal Telecom
Portugal Telecom

Fue allá por el 2007 cuando los mer­cados co­men­zaron a es­pe­cular sobre la con­ve­niencia de una ope­ra­ción de con­cen­tra­ción en el sector de las te­le­co­mu­ni­ca­ciones lu­sas, entre las ope­ra­doras Zon y Optimus. Y en una mi­rada re­tros­pec­tiva Telefónica tuvo mucho que ver en ello. En aquel mo­mento era el mayor ac­cio­nista de re­fe­rencia de Portugal Telecom (PT), con una par­ti­ci­pa­ción del 10% y con una clara am­bi­ción de li­de­razgo en el mer­cado por­tu­gués. Sus re­pre­sen­tantes en el con­sejo del socio es­tra­té­gico luso no mo­vieron un dedo para frenar una OPA hostil pro­ve­niente del rival Optimus con­tro­lado por Sonaecom y por France Telecom (FT). Aquella ac­titud fue pre­sen­tada en Portugal como una "agresión es­pañola" y marcó el prin­cipio del fin de la alianza entre Telefónica y PT. La rup­tura inevi­table llegó en julio de 2010 cuando la ope­ra­dora por­tu­guesa acabó ce­diendo a la es­pañola su par­ti­ci­pa­ción en la bra­si­leña Vivo por 7.500 mi­llones de eu­ros. Telefónica de­cidió des­pués des­pren­derse de su ya inútil par­ti­ci­pa­ción en PT.

Lo cierto es que sin la OPA hostil presentada por Sonaecom con la aprobación implícita de Telefónica, la operadora Zon no hubiera nacido. Lo que hizo entonces el CEO de PT, Zeinal Bava, para recomponer el núcleo de los accionistas lusos que al contrario de Telefónica cerraron filas en el consejo contra Sonaecom, fue desprenderse del negocio del cable para financiar un plan de altos dividendos. Por lo tanto, fue la segregación de PT Multimedia que dio lugar a la creación de Zon Multimedia, que pasaba así a liderar el mercado de la TV de pago, pero sin tener ninguna presencia en las comunicaciones móviles. Y desde ese mismo instante, los mercados apostaron por una fusión entre Zon y el tercero operador móvil nacional Optimus.

Sin vinculaciones a PT, tras la venta de su 10%, Telefónica tuvo también una participación indirecta importante en la fase final de la aproximación entre Zon y Optimus. Gracias a la segregación de PT Multimedia, la operadora española había quedado con una participación marginal del 5% en Zon, y en el ámbito de la venta de activos no-estratégicos decidió cederla por 38 millones de euros a la inversora angoleña Isabel dos Santos. Con esta operación, la hija del presidente de Angola José Eduardo dos Santos quedó como principal accionista de Zon, con una participación del 14,99%, que tras la compra de otras posiciones alcanzó el 28,8% actual, con la firme intención de apostar a fondo en la fusión anunciada con Optimus.

Lo irónico de todo ello es que al facilitar así indirectamente la fusión de Zon y Optimus, Cesar Alierta le devuelve a su homólogo luso Zeinal Bava la afrenta de entonces, ya que después de haber frenado las ambiciones de la operadora española en PT, boicoteó ostensiblemente la alianza con Telefónica. También opuso una gran resistencia a la venta de Vivo, que solo dejó de considerar como un "activo estratégico de importancia nacional" cuando la oferta española inicial de 5.700 millones de euros se puso en los 7.500 millones de euros. O sea, la integración de Zon y Optimus, dará lugar a un grupo más potente y equilibrado, que hará una mayor competencia a PT y a Vodafone en la TV de pago, el móvil e Internet (banda ancha fija y móvil 3G y 4G).

Vehículo financiero

De cara a la fusión, Isabel dos Santos y Sonaecom crearán un nuevo vehículo financiero, al que aportarán sus participaciones respectivas, el 28,8% de Zon y prácticamente el 100% de Optimus (FT solo tendrá una participación indirecta, a través los 23,70%% que ostenta en Sonaecom y para los cuales busca comprador), que controlarán a partes iguales y que tendrá 51% del grupo fusionado. Con más de  cinco millones de clientes y un volumen de ingresos de casi 1.500 millones de euros, la nueva Zon-Optimus, cuyo proceso de fusión solo estará concluido en junio de 2013, tendrá así los medios suficientes para dar mayor guerra a PT y a Vodafone.

A los restantes accionistas, con el 49% del capital, solo les quedará la posibilidad de aprobar la fusión, que según los expertos de Goldman Sachas, generará sinergias de costes, de plantilla y de inversiones en infraestructuras y productos situadas entre 300 y 500 millones. La Caixa participará en la operación a través el Banco Portugués de Investimentos (BPI), donde es el mayor accionista con una participación del 39,5%, y que controla el 7,55% de Zon. Además, la caja catalana comparte el control del BPI con Isabel dos Santos, que es la segunda mayor accionista del tercer banco privado luso con una participación del 19,4%. Zon tiene aun otros accionistas de referencia lusos, como el BES (13%) y el polémico Joe Berardo (5,63%).

Los parámetros financieros de la fusión aun no están muy claros. Los responsables de la operación calculan que podrá representara el 150% del valor estimado de Optimus, pero la valoración definitiva será fijada en el momento oportuno, en función del valor de mercado de cada grupo. Ante la crisis económica y financiera que sufre Portugal bajo el "sindroma" de la "troika" FMI/BCE/UE y el plan de rescate de 78.000 millones de euros, y que afecta duramente el sector de las telecomunicaciones, Zon y Optimus han perdido los últimos años el 40% de su valor. Pero sin la especulación bursátil en torno a la fusión, la situación seria aun peor: durante los últimos seis meses las acciones de Zon y Optimus recuperaron respectivamente el 37% y el 29%.

La gran preocupación ahora  de ambas operadoras es convencer a la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) de que no cabe la necesidad de una OPA obligatoria sobre la parte del capital que quede fuera del control del vehículo financiero previsto por Isabel dos Santos y por Sonaecom. Por lo tanto, pese a superar ampliamente el nivel de participación del 33% que implica la presentación de una oferta dirigida a los accionistas minoritarios, Zon y Optimus sostienen que se trata de una "fusión de empresas sin afán especulativo" y cuyo objetivo consiste en reforzar la competencia en el sector, frente a PT y a Vodafone. "La exigencia de una OPA pondría en serio riesgo toda la operación de fusión", advierten los analistas.

Aunque la fusión dirigida principalmente contra PT, que es la operadora dominante prácticamente en todos los segmentos del mercado con la única excepción de la TV de pago, donde Zon lleva aun la delantera sobre la plataforma Meo desarrolladla por la operadora  dirigida por Zeinal Bava, Isabel dos Santos no plantea la operación en términos agresivos. De hecho, la hija de José Eduardo dos Santos también tiene a PT como aliada, no en Portugal, sino en la operadora angoleña Unitel. Sin embargo, Zon y Optimus llevan tiempo enfrentadas a PT: reclaman más reglamentación en el sector, donde casi el 90% de las comunicaciones se realizan en "circuito cerrado", entre clientes de la misma red, y sobre todo no descartan participar al concurso para la concesión del "servicio universal" tanto fijo como móvil.

Lo que llama también la atención es que la nueva operación de Isabel dos Santos se enmarca en el ámbito de una amplia ofensiva del capital angoleño en Portugal y que no es del agrado de los medios más "nacionalistas". Buena prueba de ello es la fuerte resistencia puesta a la "invasión angoleña" en los medios de comunicación, donde el capital angoleño ya ocupa importantes posiciones y aspira a hacerse con el control ya no solo de prácticamente el 95% de la prensa escrita nacional y de la radio, sino también de la televisión nacional (RTP), cuya privatización está prevista para los próximos meses. Los principales actores de la "invasión" no son solo Isabel dos Santos y la petrolera publica Sonangol, que son accionistas de referencia de Galp Energía, de los grandes bancos BCP y BPI y del privatizado BPN, sino igualmente de grupos cuyos objetivos y inversores ocultos inspiran serios recelos.       

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