ANÁLISIS

Draghi y Rehn no quieren que España se relaje con el déficit aunque entre en recesión

WSJ sigue co­lo­cando a España junto a Grecia y Portugal, pese a los es­fuerzos del Gobierno por ale­jarse

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El pre­si­dente del Banco Central Europeo lo ha dicho con cla­ridad me­ri­diana. Para Mario Draghi, re­lajar la po­lí­tica pre­su­pues­ta­ria, dar marcha atrás en los ob­je­tivos fis­ca­les, pro­vo­caría una reac­ción in­me­diata por parte de los mer­ca­dos. El di­fe­ren­cial de la deuda y el coste del cré­dito su­birían. Ya hemos vi­vido esto. Era la res­puesta a la pre­gunta de si los ob­je­tivos del dé­ficit de Portugal y España po­drían fle­xi­bi­li­zarse en el cado de que los dos países con­si­guieran aplicar de forma ade­cuada las re­formas es­truc­tu­rales pre­vis­tas. No es com­pren­sible que la con­fu­sión sobre la di­fe­rente realidad entre los tres países la tenga el primer diario fi­nan­ciero del mundo, pero exi­giría al­guna fi­nura in­ter­pre­ta­tiva por parte de Draghi.

Porque en ningún momento el responsable del banco emisor europeo hace matización alguna sobre la diferente situación que atraviesa España en este momento frente a la Grecia y Portugal. Ambos países han necesitado un programa de rescate de la comunidad internacional. En el caso de Grecia con dos programas que suman más de 200.000 millones de euros de ayudas, además de la quita efectiva del 70% de los créditos de las entidades financieras internacionales.

Por su parte Portugal recibirá ayudas del orden de los 70.000 millones y ha tenido que negociar un plan muy estricto bajo la supervisión de la Troika y los expertos consideran que podría necesitar aun más recursos. Hasta ahora las decisiones adoptadas en España se han hecho con independencia de los organismos internacionales, aunque tanto la Comisión como el Banco Central Europeo y el FMI no hagan nada más que darnos consejos. Menos mal. El día que nos den dinero, entonces nos intervendrán.

También la Comisión Europea ha insistido en pedir que no se relajen los esfuerzos presupuestarios. Lo ha hecho con ocasión de la presentación de las previsiones económicas de invierno, en las que prevé una recesión del 0,3% para este año. Esta posición parecía comprensible hasta este jueves, pues Bruselas daba por hecho que se mantendría el crecimiento positivo. Una vez que se han dado a conocer unas estimaciones tan negativas, ¿se justifica mantener objetivos presupuestarios tan restrictivos?

Además después de la carta dirigida al presidente del Consejo y al de la Comisión Europea por una docena de primeros ministros pidiendo que, junto a las políticas de contención del gasto se viera la posibilidad de acompañarlas con otras políticas de estímulo según un programa concreto de 8 puntos, era de esperar que el Ejecutivo comunitario cambiara un poco la musiquilla de su mensaje. No ha sido así por ahora.

Habrá que esperar a la Cumbre Europea de los próximos 1 y 2 de marzo en la que los Jefes de Estado y de Gobierno van a afrontar el tema, por lo que se espera que sea muy viva. Por primera vez en mucho tiempo un grupo de países se distancia de la tutela efectiva que ejercen de hecho Alemania y Francia sobre el resto de países comunitarios.

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