ANÁLISIS

El Gobierno trata de evitar que los mercados le castiguen por el déficit

Artur Mas le pone las cosas di­fí­ciles al acusar al Ejecutivo de falta de ejemplo

De nuevo, la si­tua­ción no deja de ser muy de­li­cada para le eco­nomía es­pañola. La subida de la prima de riesgo evi­dencia la des­con­fianza que man­tienen los mer­cados por la po­si­bi­lidad de que España in­cumpla con los ob­je­tivos de con­trolar el gasto. Esta ma­dru­gada las es­casas ope­ra­ciones que se han rea­li­zado en el mer­cado se­cun­dario man­te­nían la prima de riesgo en los 336 puntos bá­si­cos, con una ren­ta­bi­lidad del bono a 10 años del 5,14%. Rentabilidad su­pe­rior a la ita­liana, si­tuada en el 5,08% con una prima de riesgo de 329 puntos bá­si­cos, cuando to­davía no hace dos meses había una di­fe­rencia a nuestro favor de 200 puntos bá­si­cos. Algo ha hecho mal el Ejecutivo. Los mer­cados des­con­fían de la ca­pa­cidad del equipo de Mariano Rajoy de poner las cuentas en or­den. Entre otras ra­zones porque no en­tienden que se sea tan fle­xible frente a Bruselas y tan es­tricto ante las Comunidades Autónomas. No lo en­tienden porque no se ha ex­pli­cado.

 

Tampoco ayudan al Ejecutivo la negativa andaluza a aceptar el control del déficit o la abstención y las críticas de Cataluña. Su presidente, Artur Mas, pedía al Gobierno que diera ejemplo de austeridad a las comunidades, pero da por hecho que van a recibir bien poco de ese ejemplo.

Para Mas Cataluña se ha puesto por delante en el compromiso por la austeridad y ahora es el Gobierno quién se queda atrás. No le hacen falta muchas excusas a los mercados para dar muestra de desconfianza en la capacidad del Ejecutivo para cumplir con el objetivo que se ha fijado del 5,81% para este año.

Tras la expresión de estas reticencias, hará bien el presidente del Gobierno en realizar un esfuerzo adicional para explicar a todas las fuerzas financieras, sociales y políticas como va a cumplir su objetivo.

Se puede comprender la dureza del Gobierno central de cara a las comunidades autónomas, para que aún a sabiendas de que en más de un caso resultará imposible cumplir con los objetivos fijados, quede al menos claro que se van a realizar todos los esfuerzos necesarios.

Lo ha comprendido muy bien el responsable de Hacienda, Cristóbal Montoro, al afirmar que el Gobierno trata de evitar cualquier influencia en los mercados de la colocación del objetivo de déficit en el 5,8 % explicando que esta cifra no incumple ningún compromiso.

Para Montoro el objetivo de déficit sigue en la senda del pacto de estabilidad y dentro de los Tratados de la Unión Europea. Se prevé una corrección de 3,5 puntos porcentuales para este año del déficit estructural, claramente por encima del 1,5 recomendado en 2009 para compensar el incumplimiento de un año antes.

Una vez acordado con las autonomías su techo de déficit, ahora resulta urgente que el Gobierno anticipe las cifras fundamentales de los Presupuestos Generales del Estado, con independencia de que no los presente al Parlamento hasta el día 30 de marzo, de cómo va a conseguir cuadrar las cuentas.

La desconfianza de la bolsa y la subida de la prima de riesgo, por más que sea poco significativo el mercado secundario por su escaso número de operaciones y cuantía de las mismas, exige al Ejecutivo un esfuerzo adicional de comunicación.    

 

Artículos relacionados