JUNTA DE IBERDROLA

Un paseo militar por el Palacio de Euskalduna

Ignacio Galán tiende la mano a ACS y Bankia para ayudar a co­locar sus par­ti­ci­pa­ciones en Iberdrola

Es obvio que no puede ha­cerlo, al menos en su to­ta­li­dad. Pero Ignacio Galán, en un au­tén­tico paseo mi­litar por la junta de Iberdrola más tran­quila que se re­cuerda, está dis­puesto a uti­lizar el margen que le per­mite la ley -hasta un 5%-y en­gordar la au­to­car­tera de la eléc­trica para ayudar a re­solver un pro­blema que nadie niega. Que los tí­tulos de Iberdrola, como los de Repsol, Sacyr, ACS y otros mu­chos va­lores del Ibex 35, viven bajo el sín­drome del ex­ceso de papel en Bolsa. Por la crisis eco­nó­mica, por el ex­ce­sivo apa­lan­ca­miento de unos ac­cio­nistas que se con­si­de­raron su­per­ricos en otros tiempos o por la ne­ga­ción ciega de los pro­pios errores pa­sa­dos. A iber­drola le ha to­cado la crisis de Bankia, que a través de Bancaja acu­muló un 5,47% de la eléc­trica y que está en pú­blica venta, por de­ci­sión de su nuevo pre­si­dente José Ignacio Goirtigozlarri o del Banco de España. Y sobre todo le co­rres­ponde la crisis de la cons­truc­tora ACS de Florentino Pérez, Albertos y Marchs, atra­pada con un 14,7% en un valor que co­tiza a menos de la mitad del precio medio de ad­qui­si­ción.

Son los dramas de un pasado feliz. Un pasado que afecta casipo rigual a las cotizaciones de las empresas que lo hicieron mal, como es el caso de ACS, y las que lo hicieron bien, como Iberdrola. Nunca la eléctrica que ahora preside Ignacio Galán ha vivido tiempos tan espectaculares en su estrategia de crecimiento y consolidación. Tanto es así que, como ocurre en Telefónica, Endesa y algunas otras empresas españolas que apostaron por la internacionalización, habrian entrado en pérdidas espectaculares en estos momentos si no hubiesen apostado por el crecimiento en otros mercados, como el de Brasil, otros muchos de Latinoamérica e incluso Estados Unidos o el Reino Unido, que al menos viven el ciclo bajista pero al revés. Es decir, en expansión, salvo los más maduros pero vinculados a los servicios, las típicas utilities o las operadoras de comunicaciones.

Es obvio que la buena voluntad de Galán de apoyar al accionista en horas bajas -"a todos los accionistas", como recalcó el presidente de Iberdrola en la junta general de la eléctrica celebrada este viernes en Bilbao- no es suficiente para resolver el problema, pero evidentemente todo ayudará a estabilizar uno de los títulos bursátiles del Ibex 35 menos afectado por la crisis. Galán, no hay que decirlo, se inspira en el caso Repsol y su accionista mayoritario, Sacyr, que de momento se ha saldado con resultados desiguales. Bien es cierto que habría que preguntarse que hubiese pasado si la constructora que ahora preside Manuel Manrique hubiese persistido en mantener la totalidad de su apalancado 20% de Repsol o si a Antonio Brufau no se le hubiese cruzado la presidenta de Argentina, Cristina de Kirscher, y su imperiosa necesidad de proyectar culpas al exterior, amén de su voracidad crematística.

¿Que podrá hacer Galán para ayudar a Bankia e incluso a ACS? De momento, insistimos, poco, pero sí habría que confiar en que el valor de Iberdrola en Bolsa no continúe deslizandose bajo el tufillo mercantil alimentado por analistas y expertos de que una parte de la eléctrica está en venta. No lo está pero lo parece porque es seguro de que ni Goirigolzarri ni Florentino Pérez piensan vender en pérdidas, a menos que una autoridad superior o sus acreedores les obliguen.

De momento, Galán campeaba este viernes por Bilbao en olor de multitud. Mantenimiento de blindajes con limitación de voto, nueva torre emblemática para su sede social, más guiños a los apoyos vascos, sonrisas a los ciudadanos que viven en la ciudad y región donde está su sede social y, cómo no, a los inversores de toda la vida (asistió un 83,4% de la amplia parroquia accionarial de la primera eléctrica española). Incluso la tradicional queja de los fondos extranjeros para que ceda más poder a un CEO al estilo anglosajón, pasó desapercibida. Galán ha apostado ya por un segundo con mando en plaza, como es el caso de José Luis San Pedro, aunque el de Pedernales no lo sea en estricto sentido jurídico. Mientras tanto, el paseo militar por el Palacio de Euskalduna se recordará y mucho, y pasará a la historia como la junta más tranquila de los últimos decenios.

 

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