Dilma Rousseff se des­marca de la opo­sicón de al­gunos miem­bros de su ga­bi­nete

Brasil: la fusión de Vivo y Tim no es descartable

El gran obs­táculo no sería la re­gu­la­ción vi­gente sino los as­pectos téc­nicos de la ope­ra­ción

Paulo Bernardo, MInistro de Comunicaciones de Brasil
Paulo Bernardo, MInistro de Comunicaciones de Brasil

El mi­nistro de las Comunicaciones Paulo Bernardo no es­tuvo nada feliz al avanzar que la fu­sión even­tual de las ope­ra­ciones bra­si­leñas de Telefónica y de Telecom Italia, res­pec­ti­va­mente Vivo y Tim, no en­ca­jaría de ningún modo con la re­gla­men­ta­ción ac­tual del sec­tor. Ante la ola de es­pe­cu­la­ciones sobre el fu­turo de Tim, pro­vo­cadas por la ope­ra­ción de Telefónica en Telco, fue la propia pre­si­denta Dilma Rousseff quien puso los puntos sobre las íes, al sen­ten­ciar que el Gobierno bra­si­leño no tiene to­mada to­davía nin­guna po­si­ción ofi­cial al res­pecto. El os­ten­sible tirón de orejas pre­si­den­cial a Paulo Bernardo, igual que a algún con­se­jero de la re­gu­la­dora Anatel y a los res­pon­sa­bles del sector como el se­cre­tario ge­neral de las Telecomunicaciones, Maximiliano Martinhao, des­vela que la ope­ra­ción ita­liana de Telefónica y sus re­per­cu­siones sobre el mer­cado bra­si­leño es un asunto que aún no está sobre la mesa, y que en ul­timo aná­li­sis, si fuera plan­te­ado, seria de la res­pon­sa­bi­lidad de los ser­vi­cios de com­pe­ten­cia, el or­ga­nismo Cade.

La que más llama la atención, quizás, son las circunstancias de la toma de posición de Dilma Rousseff: intervino tras una "visita de cortesía" realizada por Cesar Alierta, durante la estancia de la presidenta brasileña en Nueva York, donde participaba en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Según los medios brasileños, este tipo de visitas "no es nada habitual en medio de una misión oficial", sobre todo porque no figuraba en la agenda de trabajo de Dilma Rousseff; es decir que habría sido el resultado de una iniciativa de última hora de singular relevancia para la presidenta.

Los comentarios van todos en la misma dirección. Insisten en que la operadora española es consciente de los problemas legales y técnicos que plantearía en Brasil el refuerzo de su participación indirecta en Telecom Italia, y que decidió acudir a Dilma Rousseff para frenar las primeras reacciones negativas por parte de Paulo Bernardo, de Maximiano Martinhao y del consejero de Anatel Marcelo Bechara, según los cuales la fusión de Vivo y Tim dañaría tanto la competencia como la calidad del servicio (concentración excesiva del mercado y del espectro).

Encuentros de Alierta

También llama mucho la atención el hecho que, en la visita de cortesía a Dilma Rousseff, César Alierta tenía a su lado el máximo responsable de Telefónica Brasil, el brasileño Antonio Carlos Valente, que tiene un enorme prestigio en el sector y una gran influencia institucional que no tiene comparación posible con la de sus homólogos de Claro, Oi y Tim. Antes de llegar al grupo (2004) y de asumir la presidencia (2007), Valente pasó una larga temporada en el antiguo Sistema Telebras y sobre todo, durante siete años, fue vicepresidente de Anatel. Su influencia institucional también salió muy reforzada por su paso por la patronal del sector, como presidente de SindiTelebrasil.

En todo o caso, el "tirón de orejas" presidencial a los máximos responsables del Ministerio de las Comunicaciones y todos aquellos que tomaran posición en contra de la fusión eventual de Vivo y Tim fue tomada muy en serio en el sector. Contrasta, por ejemplo, con la actitud mucho más cauta adoptada por el presidente de Anatel, Joao Resende, que unos días antes había ya manifestado que pese a los cambios anunciados ahora en al accionariado de Teleco, "todo sigue igual" en lo concerniente a los compromisos asumidos por Telefónica en 2007, cuando la operadora asumió su participación indirecta en Telecom Italia.

**Sin contradicciones **

Al contrario de Paulo Bernardo, de Maximiano Martinhao y del consejero de Anatel Marcelo Bechara, Joao Resende no ve por lo tanto "ninguna contradicción" entre la situación actual y la decisión que tomó en 2007, por la sencilla razón que Telefónica aun no se pronunció sobre la fusión eventual de Vivo y Tm ni manifestó siquiera la intención de intervenir en la gestión de la operadora de Telecom Italia. Lo que si hará Anatel será pasar analizar con todo detalle los últimos acuerdos entre Telefónica y Telco, y que le llegarán a sus manos los próximos días.

Así, gracias a la intervención de Dilma Rousseff, quedó perfectamente claro en el sector que al margen de las opiniones personales de los responsables del Ministerio de las Comunicaciones corresponderá al Cade y a Anatel tomar la decisión final sobre una eventual fusión de Vivo y Tim, ante los riesgos para la competencia y para la calidad del servicio derivados de una "concentración excesiva" del mercado móvil, de licencias y de espectro en manos de una operadora. "De lo que no cabe ninguna duda, advierten los expertos, es que en ese caso Telefónica tendría que someterse a un proceso muy laborioso y cuyo desenlace estaría plagado de incertidumbre".

En lo que coinciden los expertos es que el gran problema planteado por la fusión de Vivo y Tim no sería reglamentario. "Solo habría que flexibilizar la normativa actual, lo que podría ser relativamente fácil, tanto por el peso de las inversiones de Telefónica en Brasil, que según la versión oficial fue el centro de la conversación de César Alierta con Dilma Rousseff en Nueva York".

La mejor baza de Telefónica, en ese sentido, sería el precedente creado en 2008, cuando hubo que encajar la fusión de Oi y Brasil Telecom, la primera operación de consolidación del sector en Brasil y a la cual la operadora española no puso entonces ninguna objeción de peso.

La tesis general es que lo que de verdad podría complicar seriamente la operación serian los "aspectos técnicos". Así, en las condiciones actuales, ninguna operadora estaría habilitada para explotar dos licencias móviles en una misma zona y, sobre todo, nadie ve factible una eventual operación de transferencia del espectro de Tim para Vivo. En ese caso, para llevar adelante cualquier proyecto de fusión, Vivo solo podría utilizar la infraestructura actual que cubre las necesidades de sus clientes y que sería insuficiente para encajar además la clientela de Tim (75 millones) sin afectar los nivel de calidad del servicio exigidos por Anatel.

**Reparos de la comptencia **

Otro factor a tener en cuenta, según se comenta en el sector, es que los grupos rivales de Telefónica, principalmente América Móviles, Oi/Portugal Telecom, GVT (Vivendi), Sky y eventualmente alguna otra grande operadora llegada de fuera, como poderla ser el caso de Vodafone y de AT&T, pondrían serios reparos a la operación. Sin embargo, contando con apoyo institucional, el problema no sería insuperable. La solución podría pasar por una distribución de los activos de Tim entre los principales actores del mercado y por las contrapartidas que serían exigidas a Telefónica. La operación también afectaría a la próxima subasta de la frecuencia de 700 MHZ.

La influyente asociación de defensa de los consumidores Protest empieza ya a movilizarse contra lo que sería la segunda operación de consolidación realizada en el sector después de la protagonizada por Oi y Brasil Telecom en 2008. En una carta dirigida al Cade, Protest insiste en que la fusión de Vivo y Tim solo podría provocar daños irreparables para la competencia y para los consumidores . Además, recuerda, que en 2010, cuando Cade dio su visto bueno a la entrada indirecta de Telefónica en el accionariado de Telecom Italia, fue bajo la condición de que la operadora española nunca intervendría en la gestión de Tim Brasil.

En todo o caso, aunque la atención está enfocada principalmente en lo que hará finalmente Telefónica en Telco y hasta que punto llegara a controlar Telecom Italia, en Brasil todo el interés de la operación reposa sobre la incertidumbre que planea sobre el futuro de Tim. Solo el presidente de la operadora de Telecom Italia, Mario Girasole, mira hacia el futuro con gran optimismo, proclamando que Tim no será vendida ni tampoco descuartizada y dividida entre las operadoras rivales. La tesis que intenta vender, quizás sin mucha convicción, es que el crecimiento de Telecom Italia pasa por América Latina, que aporta el 40% de los ingresos del grupo (26,3% en Brasil, 13,7% en Argentina) frente a los 59% del mercado doméstico italiano.

Lo cierto es que las apuestas de los inversores y de los mercados van claramente en una dirección favorable a los intereres y a las ambiciones de Telefónica. Tanto es así que hasta empiezan a especular sobre la situación de los accionistas minoritarios de Tim: el saber si las autoridades brasileñas podrían exigir eventualmente a la operadora española (en el caso de que obtuviera la luz verde para realizar la fusión con Vivo), la presentación de una oferta en Brasil para la parte del capital que no controla Telecom Italia. La legislación brasileña sobre el llamado "tag along" no es clara al respecto: sería la Comisión del Mercado de Valores la que debería decidir si la operación eventual salió de "una alienación" del control de Tim por parte de TI o el resultado de un simple "cambio en el núcleo de control" de la operadora italiana.

Artículos relacionados