EdP aplaza la venta de ac­tivos eó­licos es­pañoles a China Three Gorges

Los cambios regulatorios y tarifarios frenan la inversión china en el sector energético de España

El ca­pital chino uti­liza Portugal como puerta de en­trada en el pro­me­tedor mer­cado es­pañol

China Three Gorges
China Three Gorges

El clima de in­cer­ti­dumbre re­gla­men­taria y ta­ri­faria en el sector eléc­trico ibé­rico no fa­vo­rece en nada la in­ver­sión. Buena prueba de ello es la reac­ción de China Three Gorges (CTG), que es el ac­cio­nista de re­fe­rencia de la eléc­trica por­tu­guesa EdP con un par­ti­ci­pa­ción del 21,35% y que es pro­pie­taria de la es­pañola Hidrocantábrico Energía. Tenia pac­tado con el socio luso en­trar este año en España, ad­qui­riendo par­ti­ci­pa­ciones de entre el 33% yel 49% en los par­ques eó­licos de EdP-renovables, pero de­cidió aplazar la ope­ra­ción, al menos hasta que tenga una pers­pec­tiva más clara de los cam­bios re­gu­la­to­rios y ta­ri­fa­rios anun­ciados y pre­vistos en el sec­tor. El pre­si­dente de EdP-r, Joao Manos Neto, ha pre­ten­dido des­dra­ma­tizar la si­tua­ción, asu­miendo la res­pon­sa­bi­lidad de la de­ci­sión y afir­mando que la in­ver­sión china apla­zada, de unos 800 mi­llones de eu­ros, se hará efec­tiva el pró­ximo año. Pero lo cierto es que, de mo­mebto, la ope­ra­ción está de­te­nida.

El disgusto de la eléctrica pública china con los cambios reglamentarios y tarifarios anunciados y previstos en el sector se extiende tanto a Portugal como a España, y cuyo alcance, en términos de pérdida de ingresos y de costes para las eléctricas, aun no están concretados con precisión. Pero, para CTG, lo que ya queda bastante claro es que afectarán gravemente a EdP, hasta cambiar quizás los parámetros financieros utilizados en diciembre de 2011, cuando se hizo con el 21,35% de la eléctrica lusa en manos del Estado, pagando 2.700 millones de euros, y con el compromiso además de invertir otros 2.000 millones en activos de EdP y de facilitar a la eléctrica portuguesa hasta 2.000 millones de financiación por parte de la banca pública china.  

Según las últimas estimaciones de EdP y de expertos del sector, los cambios anunciados en España y en Portugal representarán para la eléctrica lusa una pérdida mínima anual de 300 millones de euros. Una tercera parte corresponde a la tasa del 7% impuesta a la producción eléctrica española, cuyo impacto negativo en las cuentas de EdP fue de 52 millones en el primer semestre y superará seguramente los 100 millones para el conjunto del ejercicio. La situación es aún más grave en Portugal: presionado por "troika" FMI/BCE/UE, en el ámbito del plan de rescate de 78.000 millones de euros, el Gobierno de Passos Coelho tuvo que rebajar las "rentas excesivas" del sector eléctrico, con un coste anual estimando de más de 200 millones para EdP.

Más allá del impacto financiero

Pero no fue solo el impacto financiero de las nuevas tasas y de los cambios reglamentarios y tarifarios aplicados a las eléctricas que condujo CTG no solo a replantear por lo menos el plan de las inversiones pactadas con EdP, sino también a exigir públicamente explicaciones al gobierno portugués. Es que, además, desde su entrada en Portugal, la eléctrica publica china había manifestado claramente su intención: aspiraba a controlar 25% de EdP, que es el "top" de derechos de voto para cualquier accionista, pero al final han sido unos fondos norteamericanos que por un precio muy inferior al que CTG pagó por el 21,35% de la pública lusa, se han quedado con el último 4% en manos del Estado, controlando así ahora en torno al 11% de la eléctrica portuguesa.

Antes del aplazamiento de la inversión prevista en España, la eléctrica china ya había aplazado "sine die" otro compromiso firmado en diciembre de 2011, Se trata de la construcción en Portugal de una fábrica de capital chino, en concreto de la filial Goldwind, para la construcción de turbinas eólicas, y que por lo tanto seguirá siendo solo un simple proyecto. O sea, una mala noticia  para la economía lusa, que en estos tiempos de crisis y de austeridad, necesita de este tipo de inversión, que ocuparía una superficie de ocho hectáreas. La fabrica tendría un capacidad de producción anual de 800 turbinas, destinadas principalmente a los mercados exteriores donde opera EdP-r, lo que representaría para el país, en exportaciones,  unos 500 millones de euros.

De las inversiones anunciadas en diciembre de 2011, por un total de 2.000 millones de euros, de los cuales 800 millones habían sido programados para este año, CTG solo puso hasta ahora sobre la mesa 359 millones. Ese fue el precio que la eléctrica china pagó a EdP-r, por una participación de 49% en los activos eólicos que la eléctrica lusa explota y desarrolla en el territorio portugués. Con este tipo de operaciones, EdP-r prevé generar ingresos suficientes para financiar su deuda, para desarrollar nuevos proyectos y para remunerar a los accionistas.

Otros proyectos

CTG tiene pactado con EdP hacerse con participaciones de entre el 34% y 49% en proyectos de generación eólica y convencional ya instalados u en fase de desarrollo, con capacidades de 900 MW  y de 600 MW, respectivamente. Lo que pasa igualmente es que ante la incertidumbre del cuadro reglamentario y tarifario en la Península, y también ante los problemas derivados de la crisis económica, o sea por una cuestión de "prudencia financiera",  EdP-r avanzará menos de lo que tenía previsto: durante los dos próximos años solo desarrollará 800 MW de nueva capacidad,  en lugar de 1.500 MW, y lo hará sobre todo en Estados Unidos, Francia, Italia y Brasil. En consecuencia, España y Portugal quedarán postergados, hasta que soplen vientos mas favorables al sector .

Sin embargo, pese a los cambios regulatorios y tarifarios, que también afectan (pero en una menor medida) a la gestora de la red eléctrica Ren controlada por la china State Grid y Omán Oíl, nadie cuestiona el interés que Portugal tiene para el capital chino, que utiliza el país vecino como puerta de entrada para España, Europa, Estados Unidos, Brasil y hasta África. El ejemplo más reciente es el de Aguas de Pekín, que ya pagó 42 millones de euros por las concesiones que el grupo galo CGE (Veolia) explotaba en Portugal, y prepararía ahora una oferta de hasta 200 millones por la privatización de EGF, que gestiona los residuos sólidos urbanos de 6,4 millones de portugueses. Se rumorea que habrá también algún candidato español, aunque el gran favorito sigue siendo el poderoso grupo brasileño Oderbrecht.

En todo caso, desde las llegadas de CTG en diciembre de 2011 y de State Grid en febrero de 2012,  son muchas las operaciones realizadas en Portugal por parte del capital chino. Por ejemplo, la apertura en Lisboa de la primera delegación del Comercial Bank of China, la inauguración de un centro tecnológico de Huaway, el inicio de las operaciones del Bank of China en la capital portuguesa, el anuncio del interés de Hanergy Solar por los proyectos fotovoltaicos lusos, la apuesta en los mármoles del Alentejo... sin olvidar la selección de Fosum con vista a la privatización de la actividad aseguradora de la Caixa Geral de Depósitos (CGD), una operación donde la empresa china tendrá como rival a la norte americana Apollo Investment.            

 

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