Luis de Guindos puede pagar muy caro su desaire a Roldán

El mi­nistro de Economía tiene sus días con­ta­dos, aunque tarde una se­mana, meses o in­cluso año y medio en ser ce­sado

José María Roldán, AEB.
José María Roldan

El in­creíble y ver­gon­zoso pulso que Luis de Guindos le ha li­brado (y, al pa­re­cer, ga­nado) a la banca y al go­ber­nador del Banco de España, a pro­pó­sito del nom­bra­miento apla­zado de José María Roldán como pre­si­dente de la Asociación de Banca de España (AEB, pa­tronal ban­ca­ria), le va a costar muy caro al to­davía mi­nistro de Economía. Tarde unas se­manas o unos meses o in­cluso año y medio en ser ce­sado, Luis de Guindos tiene sus días con­tados y él lo sabe. El te­lé­fono no ha de­jado de sonar entre Moncloa y los ban­queros es­pañoles y estas cosas fun­cionan como un reloj suizo, con pre­ci­sión. El ex res­pon­sable de Lehman Brothers en España es ya un ca­dáver po­lí­tico, no sólo ya por la im­pe­tuosa fil­tra­ción del in­ci­dente a la prensa el pa­sado do­mingo, sino porque De Guindos na­vega cual barco a la de­riva en un Gobierno al que pa­rece no per­te­necer desde casi el mo­mento en el que fue nom­brado.

Como no puede ser de otra manera, el incidente ha trascendido fronteras y ni ha gustado en Bruselas ni tampoco allende el Atlántico, donde se preguntan que bicho le ha podido picar al responsable de una cartera ministerial del aparentemente serio Gobierno de Mariano Rajoy al publicitar una polémica que se debería haber resuelto entre bastidores. Y si esto no se entiende les sugiero que hagan un esfuerzo mental. ¿Se imaginan Uds. al gobernador de la Reserva Federal o del BCE expresando su malestar a los editores del New York Times o del Frankfurter Allgemeine_, en un largo y tranquilo puente del Labor Day, _por la convenciencia de que el BoA o el Deutsche Bank designen, de acuerdo con sus colegas, a sus representantes patronales? Y, además, propiciando una norma con veleidades retroactivas para impedir nombramientos ya aprobados y anunciados. Dios mío, estas cosas no se hacen así ni siquiera en los patios de las universidades menos prestigiosas aunque fuera como mero ensayo académico.

Por si la marca España no tuviera ya problemas en el mundo, como consecuencia fundamentalmente de las desgracias producidas por un Gobierno tan iluminado como el de Rodríguez Zapatero, viene aqui el responsable gubernamental de un Gobierno con el país en pleno y costoso rescate y monta un cirio propio del Tercer Mundo. Cuánta insensatez, que diría un clásico.

¿Por qué lo hizo entonces el responsable de auditoría de la Banca Mare Nostrum? (Sí, ese minúsculo banco del Levante español al que el Gobierno donde presta sus servicios el próximo ex ministro ha insuflado más dinero, en términos porcentuales, que a Bankia, NGB o Catalunya Caixa juntas? 

Existen varias hipótesis, todas ellas válidas por si solas pero muy coherentes si se unen en una sola.

1.- Un ataque descomunal de celos. Luis de Guindos se enteró tarde y mal de la decisión de los banqueros. Ni se le informó ni se contó con él para la decisión. Al afectado, ya muy cuestionado por la banca por sus sucesivas y confunsas reformas financieras (este martes anunció ante un desafiante Emilio Botín que ya tiene otra en cartera, creo que la cuarta), se considera un cadáver político. Ha dejado de contar para las grandes decisiones y su futuro es ya más cuestionable que su pasado.

2.- Un desplante y una provocación de la banca. Los banqueros españoles están hasta el gorro de la prepotencia y ego del ministro y, además, técnicamente, le consideran un cero a la izquierda. Eso ya se sabía si se le hubiese prestado atención al dicharachero Miguel Martín, actual presidente de la AEB, quien no desaprovechaba ocasión para proclamar que las sucesivas reformas financieras patrocinadas por De Guindos eran cosas de chapuceros.

3.- Rencillas personales. Carlos Díaz-Güell, agudo editor de www.tendenciasdeldinero.com, cuyos análisis aparecen en estas páginas, fue el primer analista que esgrimió esta teoría en su último comentario el pasado lunes (leer artículo de abajo en esta misma página). Pasado por los despachos del Banco de España en la etapa de Jaime Caruana y descabalgado con furia por el ínclito Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Carlos no dijo o no quiso decir cual es el motivo real de ese desencuentro personal. Pero lo dejó intuir: celos profesionales y de valía técnica. Roldán está a años luz de De Guindos. Además, se puede añadir, Roldán se mueve muy bien en Bruselas, lo que no ha conseguido el ministro.

  1. Temor a la revancha. Roldán fue colocado en el Banco de España por** su prestigio bien ganado al servicio de Rodrigo Rato**, al que acompañó durante años como su secretario técnico. Desde la noche dominical de los cuchillos largos de Bankia, que provocó la salida de la presidencia de la entidad con problemas del ex gerente del FMI y vicepresidente del Gobierno con José María Aznar, De Guindos teme la venganza del asturiano y no hay nada peor que darle una plataforma pública al que, si conveniera (que no lo parece de momento), pudiera airear muchos trapos sucios. Roldán tiene mucha pero que mucha información en sus manos y no sólo sobre los productos híbridos que vendió De Guindos desde Lehman Brothers España sino sobre sus responsabilidades, como jefe de la comisión de auditoría, de la extrema situación del quebrado Mare Nostrum.

Lo ocurrido en Caja Madrid, como contraresta De Guindos en su apresurada y compulsiva defensa mediática, es irrelevante y puede volverse contra el ex ministro y él lo sabe. Fue todo el Gobierno en pleno el que sancionó lo que se hizo. Y si no que se acuerde el ex de Lehman Brothers lo que algunos ministros le recriminaron a la entrada del Consejo de Ministros posterior al abrupto cese de Rato.

Permanezcan atentos a la pantalla. Los cinco banqueros (Santander, BBVA, Popular, Bankinter y Sabadell) que apoyaron firmemente a Roldán, como contrapeso al errático ministro, se la han envainado con diginidad. Mucho más el afectado, que ha retirado aparentemente su candidatura, aunque aún falte la última palabra del pleno de la AEB, probablemente uyna cuestión de trámite. Pero quedan varias preguntas en el aire: ¿Pretende De Guindos designar a su interlocutor en la nueva reforma bancaria en curso? ¿Ha tenido que ver en todo esto el encuentro entre Emilio Botín y De Guindos en la tarde del martes en las Jornadas Internacionales del Santander? La aparente decisión tomada no ha debido ser fácil y tendrá su precio.

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