UN BANCO EN EL RETIRO

Sin Papa y sin Gobierno

Algunos ya re­fle­xionan sobre el ejemplo evan­gé­lico para la Monarquía es­pañola

¡Vaya Carnaval!. Amanece el martes de carnes to­len­das, mardi gras, sin un Papá en la Iglesia de Roma, con una nueva exé­gesis de la Ley de Reforma Laboral que con­firma la pro­ce­dencia del des­pido del ex ma­rido (o ma­rido, vaya usted a sa­ber) de la señora mi­nistra Ana Mato y con un nuevo ca­pí­tulo de so­bres re­llenos de bi­lletes y, por su­puesto ajenos a los cir­cuitos de la Hacienda Pública. Nos que­damos con Roma. Días ve­ni­deros co­men­zará una in­ves­ti­ga­ción sobre las ra­zones de la di­mi­sión del Benedicto XVI y otros pos­te­riores irán mar­cando el ca­mino por el que trans­cu­rrirá el cris­tia­nismo de la iglesia de Roma. ¿Volveremos a 1.864, Pio XI, Syllabus de Errores , con­de­nando la mo­der­nidad y el li­be­ra­lismo de Stuart Mill, des­li­zán­dose hacia un so­cia­lismo hu­ma­ni­ta­rio?.

Recordemos que a fines del siglo XIX el cardenal anglicano Manning interviene en el conflicto de los muelles de Londres para que se reconozca al sindicato de trabajadores (trade unions) en las negociaciones con las autoridades portuarias.

Recordemos también la encíclica Rerum Novarum: "se necesita un remedio inmediato para aliviar la miseria y las desgracias que injustamente afectan a la mayoría de la clase trabajadora; desaparecidos los gremios no existe ninguna perspectiva de organización que los sustituya, de tal modo que los trabajadores aparecen desprotegidos aislados frente a la dureza de los patronos y la competencia descontrolada".

Después de la muerte de León XIII, la cristiandad sufre dos guerras devastadoras, el fascismo y el comunismo, y la iglesia católica la larga y angustiosa agonía de Pio XII. Se necesitaba un hombre de paz. El patriarca de Venecia, Roncalli , con 76 años, se había mostrado como un magnífico conciliador en la resolución de conflictos. Además sus 76 años vaticinan un papado corto, una época de transición manejable.

El objetivo de la Curia sigue siendo la defensa de la tradición ante las noticias de un nuevo Concilio Vaticano. De lo que se trata es de organizar "un concilio breve, claro, alejado de cualquier tipo de sermón o pastoral de los obispos; hay que sancionar las prácticas de la tradición". Son palabras del cardenal Ottaviani que preside el Santo Oficio (eufemismo moderno de la Inquisición).

Juan XXIII manejaba los hilos vaticanos y nombra a un antiguo e inteligente colaborador de Pio XII, Montini, desterrado al Arzobispado de Milán. Montini conoce bien los recovecos y los tejemanejes de la Curia. El Papá está en condiciones de intentar un nuevo orden de las relaciones humanas, se invita a observadores protestantes, que hubiesen sido quemados vivos en Roma en las épocas tridentinas.

El Papa y sus colaboradores prepararan un documento crucial: _Lumen Gentium. En su texto _no se identifica ya a la Iglesia Católica como la Iglesia de Cristo sino como la Iglesia "representada" por la Iglesia Católica de Roma. Se reconocen otras iglesias. Se destruye la idea de una sola iglesia. La autoridad del Papá no es única sino colegial. El Cardenal Ottaviani se revuelve y dice con sorna: "el único acto colegial que recoge el Evangelio fue la huida de los discípulos del Huerto de Getsemani ".

La Iglesia Católica acepta la discusión con todas aquellas que estén más allá de sus límites y al mismo tiempo ofrece una apología al pueblo judío por los sufrimientos que había recibido de manos de los cristianos e incluso niega la idea tradicional entre los católicos del deicidio por la muerte de Dios.

Dos disidentes: el arzobispo de Cracovia, Karol Woytyla, y el teólogo Josef Ratzinger. Se le ha diagnosticado un cáncer a Juan XXIII que muere a los pocos meses, durante la celebración del Concilio Vaticano II. Le sucede el Papá Montini del que Roncali siempre advirtió su condición "un poco hamletiana". Ese carácter hamletiano del inteligente sucesor, el ya Papá Pablo VI, permitiría que el mensaje ecuménico de Juan XXIII fuese ahogado por la Curia.

El Papá Benedicto XVI ha renunciado o abdicado por motivos de salud física y estado de ánimo. En España ya se postula, vía los medios de comunicación, la figura de un Rouco Varela, un hábil y determinado organizador. ¿Cuáles sean sus posibilidades? Se conocerán a partir del 28 de febrero, sin duda.

Una fecha magnífica para reflexionar, desde mi banco de El Retiro, sobre el recorrido de la monarquía y del gobierno español. Los tiempos son de abrigo y el estado de salud e intelectual de los dirigentes también. Nieve en las montañas y frío en el alma. La penitencia de la prima de riesgo continua.

 

Artículos relacionados