BANKIA E IBERIA

Miguel Blesa, al trullo: ¿quién es el próximo?

Un caso li­gado al largo y es­pi­noso con­flicto de Iberia pero con De Guindos al fondo

Miguel Blesa
Miguel Blesa

Luis de Guindos se en­teró poco antes de las doce y la no­ticia le olió a cuerno que­mado. La verdad es que, pese a estar avi­sado desde hace va­rias se­ma­nas, no se lo podía creer. El in­greso en pri­sión de Miguel Blesa , re­vo­cable con una fianza de 2,5 mi­llones de eu­ros, tras­to­cará todos sus planes sobre la evo­lu­ción de la crisis de Bankia y cen­trará la aten­ción pú­blica en su ac­tua­ción de hace exac­ta­mente un año, cuando Rodrigo Rato , el su­cesor del ins­pector de Hacienda rio­jano al frente de Caja Madrid, salía em­pu­jado del mo­nu­mental des­pacho y ro­deado de obras de ar­tes, in­clu­yendo un es­pec­ta­cular reloj del siglo XVIII (un bracket in­glés), de las to­rres in­cli­nadas de Plaza Castilla. Pero no se llamen a en­gaño. De Guindos no es ajeno al pro­ce­sa­miento de Blesa (y muy pronto, de otros más), porque la chispa in­cen­diaria sa­lió, en un ahora res­ca­tado in­forme de 2010, del Banco de España y ya se sabe quien co­locó a Luis Linde al frente del ór­gano su­per­vi­sor. Claro que Linde se ha li­mi­tado a cum­plir la ley ya que el in­forme partía de la su­per­vi­sión ban­ca­ria.

El ingreso eludible de Blesa en el trullo abre interrogantes de difícil contestación. A él se ha opuesto el fiscal, lo que dice que el Estado -o lo que queda de él- no está por la labor. Pero el magistrado José Silva se ha pasado por alto dicha opinión y ha aceptado como válida la ampliación de la demanda del sindicato Manos Limpias (busquen la mano alargada de un sidicato de pilotos cabreados por la solución al conflicto de Iberia), que ha encontardo una mina de oro en la gestión de Blesa al frente de Caja Madrid (principal accionista de AIG, la holding de Iberia y de British Airways) y de su servil comité de dirección. Blesa colocó a Sánchez Lozano como CEO de Iberia y el hombre que adquirió el banco floridiano ahora en el centro del huracán se las ingenió, antes de salir de la compañía área bien remunerado, para concitar todos los odios habidos y por haber en la flota de vuelo de la otrora compañía de bandera española. De ahí a Manos Limpias no hay más que un paso. En el camino, además, una exhautiva investigacion detectivesca en Florida.

La compra del City National Bank de Florida fue presentada a Blesa por el director de operaciones especiales (que nos expliquen que era eso) de Caja Madrid en aquellos tiempos, es decir Lozano. El banco, propiedad de un rico inversor de estirpe judía, apenas tenía 22 sucursales aunque con un nivel de depósitos elevadísimo, todos ellos procedentes de los ricos judios que viven en el soleado Estado, que en aquel tiempo gobernaba un hermano de George Bush. Pero ni Lozano ni Blesa, ni Matías Amat, la mano derecha de Blesa en Caja Madrid, quisieron enterarse de lo que podía pasar y pasó.

Una vez culminada la compra, atribuida a la ¿necesidad? de invertir de las cajas en el exterior siguiendo un modelo puesto en duda por un sector de la supervisión del BdE y que luego fracasaría estrepitosamente, el dinero huyó, como era de esperar. ¿Por qué fiarse de estos locos de españoles que pasean como nuevos ricos el dinero que piden prestado en Alemania?, debieron pensar los hacendados jubilados. Casi mil millones de dólares invertidos en un cascarón sin nueces. Pero, ¿a quien le iba eso a importar? Cajamadrid ya tenía su banquito en el sur de EEUU siguiendo el modelo del BBVA, Banco Sabadell e incluso Banco Santander, el primero en llegar y el único que ha ganado dinero hasta ahora en tierras norteamericanas. Si había pérdidas, que acarreara con ellas el ínclito Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid en aquel entonces, y quién le estaba haciendo la cama con el apoyo de Esperanza Aguirre, para sucederle, lo que luego no ocurrió.

Sospechoso el dinero pagado, sospechosa la actuación de Blesa en la zona, donde también forzó a CajaMadrid a adquirir una mansión estrafalaria por la que se pagó otro sobreprecio y en la que vivía, o pasaba grandes ratos, el representante lozano, el escándalo pudo explotar con la llegada de Rodrigo Rato, ya que hubo que inyectar otros 150 millones de euros adicionales para que no quebrara. Pero ni Blesa ni Lozano estaban ya en CajaMadrid-Bankia y allí solo quedaba Matías Amat, y por poco tiempo, como responsable de operaciones de participadas. Lozano fue premiado con el puesto en Iberia y Amat recibió una suculenta retribución por despido/jubilación que superaba los siete millones de euros. Más de mil y pico millones de las pesetas de antes.

Pero si fea es la historia interna, más lo es su proyección política. Blesa y su comité de dirección (ojo que aqui si que hay mucho tomate) pueden aparecer ahora como los responsables máximos del despropósito de gestión que ha vivido Bankia y, de hecho, lo son. Sin su endiosamiento, nada extraño hubiese pasado en Caja Madrid y la prepotencia que reviste el hecho de haber sido designado a dedo por su amigo José María Aznar, tiene su coste. El coste de tener que emitir miles de millones en preferentes para cubrir los agujeros producidos por la mala cabeza y la necesidad perentoria de forzar a bienintenacionados depositantes y clientes, más de 400.000 en Madrid solo, a invertir sus ahorros en papelitos que ahora tenemos que cubrir por su coste el resto de españoles. Más de 22.000 millones de euros de aportaciones públicas y un gestor de los mismos que este jueves, a través de un portavoz oficioso, comentaba que "ellos están en otra dimesión" y lo de Blesa no va con ellos. Veamos si están en otra dimensión el día que tengan que despedir a todos los muchos imputados que van a aparecer en esta madeja. Bankia quedaría como un secarral, sin casi directivos. (Y ojo porque lo de Olivas en Bancaja está al caer).

Al PP, al Gobierno, al Estado y a muchos más le ha superado la crisis de Bankia, ya que no saben por donde salir. Un fiscal que se opone a una demanda y a un ingreso en prisión de un personaje cuya única valía técnica para presidir Cajamadrid, donde estuvo trece años, es ser compañero de oposiciones de Aznar. Hoy le llamarían networking, pero un juez, al que ya han comenzado a lanzar alguna dardo que otro, más o menos justificable, no lo considera así. Ni muchos periodistas, a los que se les sugiere que i!ojo con lo que escriben! porque se preparan demandas a diestro y siniestro. De ahí que Aznar haya querido meter cuchara en la crisis de Bankia para que no se toque a su antiguo protegido, del que dicen que se siente muy seguro. ¿Por qué? ¿Otro que va a tirar de la manta? Antes, hace años, Blesa justificaba sus números rojos por la dependencia del poder político y sindical, es decir de Aguirre y de los sindicatos. Pero, ¿por qué no dimitió entonces? 

Curoiso y paradójico. El auto del juez, además de la prisión, obliga a Blesa a entregar el pasaporte. Riesgo de fuga, señala. ¿A dónde? Desde luego que a Florida, ni de coña.Y menos en un avión de Iberia, de la que pretendió ser presidente. Le envenenarían con el famoso zumo de antaño.

P. D. Les recomiendo leer artículo de Luis Cadagua en esta misma página sobre el asunto.

 

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