El Gobierno luso acepta la oferta de la china Fosum, que ofrecía 1.100 mi­llones por la CS de la Caixa Geral, 200 más que la ame­ri­cana Apollo

El capital chino se cuela en el seguro portugués

La Caixa Geral de Depósitos (CGD) re­cor­tará sus ac­ti­vi­dades en Portugal y en España

Caixa Geral de Depositos, Portugal
Caixa Geral de Depositos, Portugal

Es ya ofi­cial, el grupo chino Fosum ha sido ele­gido por el go­bierno por­tu­gués para ha­cerse con el 80% del grupo Caixa Seguros. El res­tante 20% queda en manos del Estado (e un 15%) y de los tra­ba­ja­dores (el res­tante 5%). Aunque no se haya con­fir­ma­dol, el precio de la ope­ra­cion se acerca a los 1.100 mi­llones de eu­ros. La pro­puesta al­ter­na­tiva re­cha­zada por el go­bierno de Lisboa habia sido pre­sen­tada pelo pri­va­te-e­quity nor­te­ame­ri­cano Apollo. Las marcas prin­ci­pales de Caixa Seguros son la se­gu­ra­dora Tranquilidade, que tiene un "share" del 26%, Multicare (seguros me­di­cos), Capes (asistencia en viaje) y Caixa Poupança (con mas de 3.000 mi­llones de deuda pú­blica lusa en car­te­ra). La compra tendrá re­per­cu­siones im­por­tantes en España. El grupo luso prác­ti­ca­mente re­du­cirá a mí­nimos su pre­sencia en España, es­pe­cial­mente en se­guros y en su ac­ti­vidad fi­nan­ciera al por ma­yor.

De esta manera, el Gobierno portugués de centro derecha (PSD/CDS), dirigido por Passos Coelho, vuelve a estar en el punto de mira de los inversores internacionales. Y. Sólo había dos ofertas sobre la mesa. Si el criterio fuera exclusivamente financiero, habría sido sencillo: la inversora china Fosum estaba dispuesta a pagar de entrada 1.100 millones de euros por todo el grupo Caixa Seguros (CS), mientras que el fondo norteamericano Apollo apenas contemplaba un desembolso inmediato de 600 millones. Lo que hizo difícil la decisión del Consejo de Ministros luso, reunido este jueves en Lisboa, era que ambas ofertas seguían parámetros distintos, y porque Passos Coelho ya entregó al capital chino la eléctrica EdP y la gestora de las redes energéticas nacionales Ren

No es un secreto para nadie que cuando la privatización de EdP, a finales del 2011, Passos Coelho sufrió fuertes presiones de Angela Merkel y de Dilma Rousseff para inclinar la balanza del lado alemán, que hasta el último momento han defendido con uñas y dientes las propuestas respectivas de la eléctrica germana E.On y de las brasileñas Electrobras y Cemig. Pero quien se llevó el gato al agua fue China Three Gorges, con un 100% de capital público: había hecho la mejor oferta de precio (2.700 millones de euros por el 21,35% de EdP) y además puso sobre la mesa un montón de créditos y de proyectos de cooperación internacional. Y dos meses después ocurrió lo mismo con la privatización del 40% de la gestora nacional de las redes energéticas REN. El gobierno acabó desechando sendas propuestas británica (National Grid) y norteamericana (Brookfield ) y puso la gestión de REN en manos del chino State Grid (25%) y de Oman Oil (15%), que pagaron 600 millones de euros y avanzaron otros 2.100 millones para refinanciar la deuda de la gestora energética lusa.

Críticas esperadas

Lo cierto es que Passos Coelho fue muy criticado por la oposición y en los círculos de la Unión Europea, por haber puesto dos empresas estratégicas como EdP y REN en manos del capital público chino. Ahora, tampoco se lo ha pensado dos veces antes de tomar una decisión -que será ciertamente igual de polémica- sobre el futuro del grupo Caixa Seguros controlado por la CGD. Lo que estaba en juego era el 30% del sector asegurador nacional, y lo mismo que pasó con EdP y REN, el precio no fue el criterio principal de la decisión. Fosun estaba dispuesta a pagar de golpe 1.100 millones de euros para hacerse con el 75% de Caixa Seguros, prácticamente sin poner ninguna condición, y superando claramente a Apollo, cuya propuesta era a la vez mas económica y más compleja: el fondo americano calcula que Caixa Seguros no vale más de 900 millones de euros, y solo estaba dispuesto a desembolsar de inmediato unos 600 millones, dejando fuera de la operación a la filial Caixa Poupança (ahorro), que tiene en cartera más de 3.000 millones de deuda pública nacional y quedaría por lo tanto bajo el control de la CGD.

Además de cubrir toda la actividad aseguradora de la CGD y de poner el precio más alto, la oferta de Fosum trenía otras ventajas añadidas. Por ejemplo, durante los próximos 25 años la CGD seguiría vendiendo en sus oficinas los productos de la aseguradora Fidelidade, que es la principal marca de Caixa Seguros. Fosum promete igualmente sacar el máximo provecho del "buen momento actual" de la situación económica china y de las relaciones con Portugal para invertir en otros sectores de la economía lusa (turismo, inmobiliario, vinos, salud) e introducir Caixa Seguros en otros mercados mundiales. Por su parte, Apollo contemplaba convertir Caixa Seguros en una "multinacional seguradora", atrayendo al grupo inversores institucionales anglosajones y fondos soberanos como el de Abu Dabi, con vista sobre todo al término de los cuatro años de "lock out", para cuando tenga las manos libres para rentabilizar la inversión en Portugal.

Sin embargo, además de la venta directa a Fosum o a Apollo, aún quedaba en el aire otra salida posible. Se trataba de la presentación de una oferta pública de acciones. Esa fue la solución utilizada para Correios de Portugal, con cuya privatización, hace un mes, el Estado ingresó 600 millones de euros, casi el doble de las ofertas presentadas por Correios do Brasil y varios grupos lusos. La introducción en Bolsa de Caixa Seguros, seria en todo o caso la mejor "salida política" para Passos Coelho, ante las fuertes presiones que sufre por parte de la oposición y en el seno de la UE , ante la perspectiva de la venta directa de otra perla estratégica nacional al capital chino.

Sin embargo, habría que tener en cuenta los riesgos financieros de la operación. Ocurre que la privatización de Correios tiene a los inversores descontentos: en el primrt mes solo sacaran una rentabilidad del 3,4%, frente a la media habitual del 25% y del 68% registrados por Royal Mail. "Con estas premisas, una operación en bolsa podrá ser menos rentable para el Estado, en términos de ingresos, que las ofertas de Fosum o de Apollo",  advierten los expertos.

Sin retorno

En todo o caso, la decisión de privatizar Caixa Seguros no tiene vuelta de hoja. La mayor institución financiera lusa, aún controlada al 100% por el Estado, sufrirá así una amputación importante de su actividad, impuesta no tanto por el gobierno, sino por la "troika" FMI/BCE/UE, en al ámbito del "plan rescate" de 78.000 millones de euros que expira el próximo mes de junio con la improbable (por muy arriesgada) vuelta de Portugal a los mercados.

De hecho, CGE lleva meses en una carrera contra reloj para liquidar todo lo que según la "troika" no tiene "interés estratégico". Por ejemplo, una buena parte de la actividad en España: tras haber alimentando durante años ambiciosos planes de expansión por toda la geografía española, CGD deberá al final vender o cerrar más de medio centenar de su red de 173 oficinas; pasará a actuar únicamente en Extremadura, Galicia, Madrid y Cataluña; y, además, solo podrá hacer banca generalista, al detalle, con que deberá abandonar la actividad que desarrollaba con las grandes empresas, como créditos sindicados y "projets finance".    

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