Banco Sabadell y BBVA man­tienen sus op­ciones ocultas por el an­tiguo BES

Santander, CaixaBank y Popular disputan al capital chino la compra del luso Novo Banco

El fondo chino Fosum y el nor­te­ame­ri­cano Apollo pre­paran ofertas por la en­tidad por­tu­guesa na­cio­na­li­zada

Novo Banco
Novo Banco.

Las cinco en punto de la tarde del miér­coles 31 de di­ciembre es el plazo lí­mite fi­jado por Banco de Portugal (BdP) para ce­rrar la pri­mera fase de la subasta de Novo Banco (NB), la en­tidad que desde el pa­sado mes de agosto, tras la quiebra del Grupo Espirito Santo (GES), aglu­tina los "activos bue­nos" del an­tiguo BES, con­ver­tido en "banco malo" desde su na­cio­na­li­za­ción. El ob­je­tivo del Banco de Portugal, en esta pri­mera fase, con­siste en saber quienes están ofi­cial­mente in­tere­sados en ha­cerse con el con­trol de NB, pero sin que tengan que avanzar ya nin­guna oferta. Banco Santander y Caixabank -éste a través de su par­ti­ci­pado BPI, des­tacan en la subasta, con el fondo chino Fosun li­de­rando la ca­rrera.

A pocas horas de que finalice el plazo, no existe margen para grandes sorpresas: Banco Santander, Banco Popular y CaixaBank, los dos primeros directamente y el tercero a través el BPI, estarán en la carrera, donde tendrán como grandes rivales dos fondos de inversión internacionales, el chino Fosum y el norteamericano Apollo.

El interés del Santander fue expresado en nombre del grupo, que a través su filial local Santander Totta ya controla un 15% del mercado financiero portugués y que con la adquisición de NB se pondría prácticamente al nivel del líder nacional, ocupado ahora por el banco público Caixa Geral de Depósitos (CGD), que tiene una tercera parte del mercado financiero luso.

Con CaixaBank pasa todo lo contrario: siempre evitó tener una participación pública activa en la gestión de sus intereses en Portugal, y sigue con la misma línea de actuación. Así, quien se interesa oficialmente por NB es el Banco Portugués de Investimento (BPI), que con una cuota del 15% del mercado es el número tres nacional y que tiene a CaixaBank como mayor accionista, con una participación del 44,1%.

Nadie descarta en Lisboa la posibilidad de alguna otra eventual manifestación de interés española, por parte principalmente del Banco Popular (BP), que siempre quiso tener una posición importante en Portugal, donde controla menos del 5% del mercado. El banco que preside Ángel Ron hizo público su interés por el NB en la mañana del martes a través de fuentes oficiosas.

También se especuló mucho sobre el interés del Banco Sabadell, que con una cuota del 4,3%, sigue siendo uno de los mayores accionistas de referencia del BCP, el mayor banco privado luso. Lo que siempre ha hecho el Sabadell en Portugal es mantener su participación "dormida", como si estuviera esperando el momento más oportuno para avanzar con su antiguo proyecto ibérico, ahora olvidado a favor del crecimiento orgánico en Latinoamérica. Del BBVA, que sigue cerrando oficinas, queda la idea que ya no tiene gran interés por el mercado portugués.

En todo o caso, lo que se avecina, en la carrera hacia NB, es una dura pugna entre el capital español, el chino y el nortea¡americano, estos últimos representados respectivamente por los fondos Fosum y Apollo, los cuales llevan tiempo apostando fuerte en Portugal.

El chino adquirió este año la aseguradora Fidelidade (30% del mercado asegurador luso que aun estaba en manos del Estado a través la CGD) y los hospitales de Espirito Santo Saude, por 1.000 y 460 millones de euros, respectivamente. El norteamericano invertirá unos 200 millones tras la adquisición de otra perla de la familia Espirito Santo, la aseguradora Tranquilidade, que había caído en manos del BES como garantía de un préstamo de 700 millones concedido a empresas del GES cuya quiebra fraudulenta, con miles de acreedores, podría ser una fuente de preocupaciones para NB.

La aseguradora de la discordia

De hecho, los acreedores del GES y del BES no se dan por vencidos. Por orden judicial, la venta de la seguradora Tranquilidade al fondo Apollo quedó anulada en los últimos días, y aunque solo sea a título preventivo, exigirá un nuevo proceso de venta. Pero lo peor está aún por llegar. Son muchos los inversores privados y más de veinte los fondos internacionales con unos 750 millones de deuda subordinada del BES, los que amenazan con acciones judiciales contra los antiguos responsables del banco, y también contra el Estado, el BdP, la CMVM, la Comisión Europea y el NB.

Exigen saber todo lo que pasó en el GES y en BES, y sobre todo el por qué BdP optó por segregar los activos buenos y malos del BES y decidió activar el Fondo de Resolución (con capitalización publica de 4.900 millones) sin estudiar otras salidas menos traumáticas, como un aumento de capital, por parte de los accionistas del banco o por parte del Estado.

Otro ejemplo de los problemas que podrán presentarse al futuro propietario del NB, es la dura reacción protagonizada por Goldman Sachs, que amenaza con una cruenta batalla ante los tribunales, tras descubrir que un préstamo de 835 millones de dólares (681millones de euros) concedido al BES un par de días antes de la intervención del BdP ya no figura en las cuentas del NB, sino entre los activos tóxicos del "banco malo" BES.

Goldman Sachs creía tener garantías suficientes para recuperar el préstamo, que tuvo como intermediario el fondo Oak Finance con sede en Luxemburgo y que tenía previsto realizar un gran negocio. Pero el BdP no fue de la misma opinión. Goldman Sachs tenía más de 2% del BES, y como cualquier accionista de referencia de la entidad, quedó legalmente imposibilitado de obtener ningún trato de favor, con vista a la recuperación del polémico préstamo, por "opaco" y por "oportunista", según los analistas.

Contingencias judiciales

En todo o caso, la idea general es que ninguno de los candidatos a la compra de NB asumirá el riesgo de presentar una oferta sin tener la garantía absoluta, por parte del Estado, del BdP, de la CMVM y de Bruselas, de que el vencedor de la subasta quedará al abrigo de las acciones judiciales planteadas por los miles de acreedores del GES y del BES.

Otra cuestión planteada es el precio de la operación: según la prensa lusa, Fosum y Apollo estarían dispuestos a poner sobre la mesa hasta 3.500 millones de euros, lo que supondría para el Fondo de Resolución una pérdida de 1.400 millones que al final recaería sobre la banca. El sector ya utilizó 1.000 millones provenientes de una tasa especial para participar en la recapitalización del NB por 4.900 millones, y el Estado entiende que debe recuperar al menos su inversión de 3.900 millones.

Las últimas informaciones apuntan hacia el BPI como "principal favorito". Y por una razón principal: al contrario del Santander, que ya tiene 15% del mercado luso, el banco controlado por Caixabank necesita incrementar su perímetro en Portugal para hacer contrapeso a su participación del 51% en el principal banco angoleño, el BFA, cuya supervisión quedará ahora al margen de la realizada por el BCE.

De hecho, el BFA tiene un peso del 50% en las cuentas del BPI, que por regla general obtiene en Angola resultados suficientes para cubrir las pérdidas que sufre en Portugal. Además, con el negocio angoleño apartado de la supervisión del BCE, el ratio de capital del BPI bajara al 10%, solo dos puntos por encima del mínimo legal de 8%.

La reacción de los mercados ante todo este complejo panorama ha sido brutal: en una semana, el BPI perdió una cuarta parte de su capitalización y para evitar males mayores tiene dos opciones: renunciar al control del BFA, o convencer a Caixabank de que no queda otra alternativa que preparar una buena oferta por NB.

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