Un cierto y cauto optimismo

La comparecencia de Mariano Rajoy tras el último Consejo de Ministros del año intentó transmitir un cierto optimismo con respecto a la economía del país. Tenía razones para ello, pero quizá se excedió en cuanto a las esperanzas para 2015.

En principio, condicionado a que continúen la devaluación del euro y el precio del petróleo. Eso de que lo peor de la crisis ya ha pasado está por ver. Es cierto que España es hoy el país que más empleo crea en Europa.

Sin embargo, España tiene hoy 650.000 ocupados menos y 140.000 parados más de los que dejo el Gobierno Socialista. Pero la prudencia y las expectativas no pueden hacer olvidar que el Gobierno de Rajoy pronosticó en 2012 un retroceso de un 1.2% del PIB y cayó un 2.1%. También en 2013 pronosticó una recesión de un 0.7% y fue del 1.2%.

Dijo el Presidente que “España ha conseguido superar lo peor de la crisis sin menoscabar el sistema de protección social”. Pero evito hablar de los multimillonarios recortes presupuestarios en Sanidad y Educación. En 2012 subió las pensiones de un 1%, pero la inflación fue del 2.9%, lo que produjo una pérdida del poder adquisitivo.

Reconoció el duro lastre de la corrupción, pero no dijo que la lista de los cargos públicos imputados en corrupción ha crecido considerablemente este año. Recordó que ha tomado medidas legislativas para combatir esa corrupción, pero esas mismas medidas fueron anunciadas en febrero de 2013 sin que aún se hayan aprobado.

Pero hay que reconocer que hay múltiples señales para pensar que 2015 puede ser el año definitivo del despegue. El turismo no cesa de crecer. La actual campaña de navidad, la mejor desde 2007, se han creado 641.000 empleos.

Han aumentado de un 9% los contratos temporales convertidos en indefinidos en los últimos 4 años. España tendrá 4 jubilados por cada 10 profesionales en la edad de trabajar en 2030. Y así numerosos detalles. Algunos le critican con razón su excesivo triunfalismo.

Pero no cabe duda de que lo peor de la crisis parece que ha pasado. Quedan cosas importantes por resolver. El nivel de paro es insufrible. 2 millones de jóvenes han ido al extranjero en 2 años a buscar el futuro. Y nos queda el temor de que el número de corruptos avance al socaire de las perspectivas optimistas.

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