EL MONITOR DEL DÍA

Coyuntura: escenarios de futuro del saldo comercial español

La re­duc­ción del cre­ci­miento del saldo co­mer­cial reaviva los te­mores

Saldo Comercial
Saldo Comercial

La me­jora del saldo co­mer­cial es uno de los ejem­plos más uti­li­zados a la hora de ilus­trar que la eco­nomía es­pañola ha co­rre­gido en estos úl­timos años sus prin­ci­pales des­equi­li­brios ma­­­croe­co­nó­mi­cos. Un saldo co­mer­cial po­si­tivo puede ser in­­­di­ca­tivo de las ga­nan­cias de com­pe­ti­ti­vidad que se han pro­du­cido y es im­pres­cin­dible para re­ducir la deuda ex­terna. Sin em­bargo, en los úl­timos me­ses, junto con la in­ci­piente re­cu­pe­ra­ción de la de­manda in­terna, el ritmo de me­jora del saldo co­mer­cial ha per­dido fuelle y los te­mores sobre si la co­rrec­ción de la ba­lanza co­mer­cial es es­truc­tural o sim­ple­mente cí­clica han re­gre­sado.

El 60% de la corrección del saldo comercial es resultado del aumento de las exportaciones, mientras que la caída de las importaciones explica el 40% restante. En principio, que una parte considerable de esta corrección sea fruto de la buena evolución del sector exportador da margen a un re­­la­­tivo optimismo ya que, en el peor de los casos, las exportaciones podrían dejar de crecer. Es difícil imaginar un escenario en el que estas cambien rápidamente de rumbo. El papel que parece que ha tenido la demanda interna no es menor, pero las ganancias de competitividad pueden haber reducido el contenido importador de la misma. Las importaciones para consumo e inversión interna como proporción de la demanda interna se han reducido notablemente durante los últimos años.

Para determinar con más precisión el margen más probable en el que el saldo comercial puede moverse en los pró­­ximos años construimos distintos escenarios. En un primer escenario, asumimos que las exportaciones solo cre­­cerán en la medida en que la demanda externa crezca (asumimos una tasa de crecimiento igual a la prevista para el PIB de los socios comerciales). En este caso, la variación anual promedio entre 2014 y 2018 sería del 2,6%. En el segundo escenario se asume que, además, se mantiene el ritmo de crecimiento de la cuota de mercado de las exportaciones de los últimos años. En este caso, las exportaciones crecerían a una tasa anual del 5,8%. Para este escenario sería imprescindible que las ganancias de competitividad se mantuvieran.

Para las importaciones, en un primer escenario asumimos que la demanda interna crecerá un 1% anual en promedio. Esta es la evolución prevista por "la Caixa" Research, muy similar a la del consenso de analistas. En un segundo escenario se asume una recuperación más vigorosa, que permite que la demanda interna alcance tasas de crecimiento como las del periodo 2001-2004, del 3,9% en promedio. Es preciso tener en cuenta que, en ambos escenarios, se asume que el contenido importador de la demanda interna se mantiene constante cuando, de hecho, es probable que caiga si se sigue ganando competitividad.

La evolución que tendría el saldo comercial en el peor y en el mejor de los casos se observa en el último gráfico. Parece difícil que el saldo comercial se deteriore de forma significativa en los próximos años, pero para que continúe mejorando es imprescindible seguir ganando competitividad.

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