EL MONITOR DEL DÍA

Coyuntura: una visión a medio plazo del ajuste fiscal en España

El gasto por des­em­pleo po­dría bajar entre 0,7 y 1 punto de PIB por la me­jora de la ac­ti­vidad eco­nó­mica

Trabajo
Trabajo

La re­duc­ción del dé­ficit pú­blico que se ha pro­du­cido du­­­ra­n­­te los úl­timos años ha sido no­ta­ble. Esperamos que 2013 se cierre con un re­gistro pró­ximo al 6,7% del PIB,(1) 4,4 p. p. por de­bajo del má­ximo al­can­zado en 2009. Hasta la fe­cha, el ajuste se ha lle­vado a cabo en un con­texto de re­ce­sión eco­nó­mica y, por tanto, ha re­que­rido un im­por­tante es­fuerzo que ha sido re­co­no­cido por la co­mu­nidad in­ter­na­cio­nal. La re­duc­ción de la prima de riesgo es un buen ejemplo de ello. De ahora en ade­lante, la reac­ti­va­ción eco­nó­mica hará el pro­ceso más lle­va­dero, pero el reto pen­diente sigue siendo con­si­de­ra­ble. Una vi­sión a tres años vista de los de­ter­mi­nantes del gasto y de los in­gresos pú­blicos puede ayudar a con­tex­tua­lizar su mag­ni­tud.

Uno de los principales factores a tener en cuenta en lo que al gasto público se refiere es la reducción del paro, que esperamos que se produzca gracias a la mejora de la actividad económica. De acuerdo con nuestro escenario de previsiones, la reducción del gasto por desempleo podría situarse entre 0,7 y 1,0 p. p. del PIB en los próximos tres años. Sin embargo, el elevado nivel en el que se mantendrá la deuda pública hará que el coste del servicio de la deuda aumente ligeramente y compense parte del ahorro. Otro factor clave será la implementación de la reforma de las administraciones públicas. Según estimaciones del Gobierno, ello podría reducir el gasto público entre el 1,0% y el 1,5% del PIB. Estos factores, y siempre que el peso del resto de partidas se mantenga estable, situarían el gasto público ligeramente por encima del 42% del PIB en 2016.

De forma similar, el recorrido de los ingresos públicos pa­­re­­ce limitado salvo que la reforma fiscal suponga un cambio drástico en la eficiencia recaudatoria o tenga un impacto importante en el crecimiento económico. El sector inmobiliario, que gozó de un importante protagonismo en los años anteriores a la crisis, difícilmente lo recuperará. De los 4,5 p. p. que cayeron los ingresos tributarios entre 2006 y 2011, un 24% fue debido a una menor re­­caudación en los impuestos de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, altamente ligados a dicho sector. Por otro lado, aunque la recuperación económica mejorará la recaudación tributaria, si nos atenemos a la relación histórica entre esta y el crecimiento del PIB no­­minal, el impacto probablemente será limitado. En general, un aumento del PIB nominal del 1,0% se ha traducido en un aumento del 1,1% de la recaudación, aunque en mo­­mentos de recuperación como el actual este puede ser ligeramente superior. Por tanto, bajo nuestro escenario de crecimiento a medio plazo, si se mantiene el esquema tributario actual, el peso de los ingresos difícilmente superará el 38% del PIB.

En definitiva, el mejor contexto económico y las medidas previstas por el Gobierno ayudarán a que el proceso de consolidación fiscal se mantenga en los próximos años. Pero el reto pendiente sigue siendo importante. Caer en la complacencia es un riesgo que España no se puede permitir.

Artículos relacionados