EL DESCALABRO NACIONAL

La Gran Coalición

Felipe González
Felipe González

El ex­pre­si­dente Felipe González ha al­bo­ro­tado el am­biente po­lí­tico es­pañol: González se de­canta por una gran coa­li­ción entre PP y PSOE. Esa misma su­ge­rencia ya sido lan­zada en va­rias oca­sio­nes, pero a nadie pa­rece in­te­re­sar. Sin em­bargo, la gran coa­li­ción tiene mu­chos se­gui­do­res. Y la ver­dad, la crisis no hu­biera sido tan feroz si los po­lí­ticos la hu­bieran rea­li­zado, como se ha hecho en mu­chos países en cir­cuns­tan­cias es­pe­ciales y con re­sul­tados be­ne­fi­ciosos en lo so­cial y en lo eco­nó­mico. Ahí están para de­mos­trarlo el Reino Unido o Alemania, por poner solo dos ejem­plos.

Pero aquí los partidos son demasiado partidistas y avariciosos de su propio poder. Es decir, bastante poco patriotas, aunque digan lo contrario. El concepto del patriotismo necesita un cambiazo realista y pragmático. "Si el país lo necesita, lo deben hacer", afirma González con toda la razón del mundo y con la avalancha de los que se oponen a esa razonable solución. Pero a España no ha llegado todavía el Siglo de las Luces y la Razón. Y seguramente no llegará nunca porque en este país siempre se ha tenido poco aprecio a la razón y al pragmatismo, con excepciones tan notables como la del benedictino ilustrado Padre Feijóo.

En muchos casos, algunos gritones ciudadanos se consideran muy patriotas al defender las políticas de Carlos V y Felipe II, don rumbosos gobernantes que, en aras del imperialismo y de del papado, dejaron arruinada España. El oro que llegaba de las Indias Occidentales fue dilapidado en guerras exteriores, al mismo tiempo que la patria quedaba esquilmada con impuestos para financiar esas guerras que no trajeron más que disgustos y pobreza. 

La falta de patriotismo está lastrando la campaña que para las Elecciones Europeas libra cada partido por su parte. Parece que aquí no quedan "algunos hombres buenos" e inteligentes con visión de futuro.

Mucha corrupción

Aquí lo que queda es mucha corrupción, veneno del país y del poder. Solo así se entienden los escandalosos sobrecostes  (10.000 millones) que han traído consigo las obras del AVE. Solo así se entiende que los consejeros del Ibex ganen 75 veces más que el resto de las plantillas.

Llegan tiempos de grandes coaliciones, como, por ejemplo, la alianza estratégica de Estados Unidos con Japón. No es nada fácil que China se alíe con Rusia porque ambos países siempre han padecido mutua desconfianza. Pero todo puede ocurrir, y da la impresión de que esa gran alianza puede llegar, con lo cual la situación económica del mundo daría un giro de más de noventa grados. Todos los empresarios occidentales debieran tener muy en cuenta estas cosas. China, primera potencia económica mundial, tiene intereses por todas partes.

En África los chinos controlan mucho más de los que se dice. África puede que se convierta algún día en la gran esperanza de Occidente. ¿Quién puede asegurar que no llegarán tiempos en que muchos europeos tengan que huir en pateras al gran Continente Africano para buscarse la vida? El mundo da muchas vueltas. 

De momento, Putin exhibe el poder militar ruso en Crimea, en Ucrania y en otros países de la antigua URRS. Y en esos países no es que pretendan la independencia pura y dura; lo que quieren es anexionarse a Moscú, algo totalmente diferente a lo que ocurre en otros independentismos más cercanos.

Mientras tanto en España llama mucho la atención que un personaje como Julio Iglesias se declare ahora federalista. Iglesias no es tonto, desde luego, y ya está cansado de que "la vida siga igual". Eso al menos dan a entender sus declaraciones políticas, que hasta el momento brillaban por su ausencia aunque nunca se ha puesto en duda su patriotismo.

España, levántate, anda y déjate de patrioterismos zafios. Ya va siendo hora de que te apuntes de una vez a la Gran Coalición si quieres prosperar social y financieramente. Hace falta una Gran Simbiosis, es decir, una "unión de seres vivos con parasitismo mutuo y beneficioso".

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