La fuerte subida en bolsa de la co­­ti­­za­­ción de ACS es un arma de doble filo

Florentino Pérez intenta reforzar el núcleo duro de ACS tras las nuevas ventas de Alba

El peso total del viejo nú­cleo duro de la cons­truc­tora se re­duce ya por de­bajo del 40%

Florentino Pérez, presidente de ACS
Florentino Pérez, presidente de ACS

Los ana­listas em­piezan a dar por hecho que la sa­lida total de Corporación Alba del ca­pital de ACS es cues­tión de tiempo. La venta esta se­mana de otro 3,7% del ca­pital por 397 mi­llones de euros es la cuarta entre 2013 y 2014 y re­duce la par­ti­ci­pa­ción del vehículo in­versor de los March al 11,3%.

El resultado es que el presidente Florentino Pérez se convierte en el primer accionista y que el peso global del núcleo duro del grupo constructor y de servicios se reduce ya por debajo del 40%.

“Si Alba está vendiendo al ritmo que lo está haciendo es porque no quiere perjudicar la cotización de ACS. Las ventas están siendo muy espaciadas en el tiempo, y apenas tienen impacto en bolsa. Pero parece claro que Alba se acabará marchando. Puede repetir la jugada de Prosegur, una participación histórica y muy rentable que liquidó totalmente el año pasado”, señalan fuentes del mercado.

La foto fija de ACS dice que tras la última desinversión de Alba, el también presidente del Real Madrid cuenta con un 12,5% de las acciones, los March con el 11,3%, los Albertos con un 9,05% y Miguel Fluxá con 5%. Unas participaciones con las que Pérez podría estar relativamente tranquilo a medio plazo si no fuera porque algunos de los nombres que le han acompañado en la aventura empresarial de ACS han vendido acciones en los últimos tiempos o podrían hacerlo muy pronto.

Alba está de salida, los financieros Alberto Alcocer y Alberto Cortina tuvieron que vender más del 3% del grupo en 2012 para sofocar sus problemas financieros y desde hace varios meses se especula con que Fluxá pueda empezar a deshacer su paquete. El empresario mallorquín compró su participación en 2007 por 820 millones de euros. Un paquete que llegó a valer menos de la mitad y que a precios de mercado alcanza hoy algo más de 500 millones.

La fuerte subida en bolsa de la cotización de ACS es un arma de doble filo. La compañía se ha revalorizado alrededor de un 35% este año, cifra que alcanza el 85% en los doce últimos meses. Todo un alivio para los sufridos accionistas de la constructora, que en los peores momentos de la crisis han tenido que tapar los agujeros provocados por su apuesta por el valor y que a estos precios empiezan a considerar atractivo -caso de Alba- empezar a soltar lastres en el valor.

Pero el gran rally bursátil puede dificultar también el que es el objetivo número uno de Pérez: buscar recambios para un núcleo duro desgastado y cada vez más exigente que entre otras cosas le ha obligado a designar sucesor. Desde hace ya varios trimestres, el presidente está rastreando el mercado para conseguir inversores estables. De momento, sin demasiado éxito.

“Tras la gran subida del primer semestre del año, ACS no es lo que podríamos considerar como un valor barato. Para entrar en el capital con participaciones significativas los inversores institucionales exigirían importantes descuentos, algo a lo que hasta ahora se ha resistido Florentino Pérez”, señalan en un bróker nacional que cree que si el precio es atractivo la compañía podría encontrar compradores.

Oriente Medio y Latinoamérica son los grandes objetivos del presidente, que quiere aprovechar el extraordinario flujo de fondos que llega a la periferia de Europa desde los mercados emergentes. Por ejemplo, sólo en este segundo trimestre, el fondo soberano de Singapur GIC ha tomado el 6% de Applus en el proceso de salida a bolsa de la compañía. Y Qatar Investment Authority se ha hecho con el 13,1% de Inmobiliaria Colonial en la operación de salvamento de la inmobiliaria que está siendo liderada por presidente de OHL, Juan Miguel Villar Mir.

Después de varios contactos infructuosos con inversores de primer nivel que sí han aceptado entrar en otras compañías españolas con fuertes descuentos -especialmente en el sector financiero- ahora Pérez necesita cambiar la velocidad para fortalecer un núcleo duro debilitado por las últimas ventas de los March y afrontar con un consejo fuerte y un accionariado estable los próximos años. El verano promete ser de lo más movido para el, muy a su pesar, nuevo primer accionista de ACS. La última venta de Alba es el último aviso para Pérez, que ya no tiene tiempo que perder.

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