EL DESCALABRO NACIONAL

Nuevos tiempos

España clama por cam­bios por cam­bios so­cia­les, po­lí­ti­cos, eco­nó­micos y cí­vicos

La lle­gada al Trono de España de Felipe VI es un signo real de nuevos tiempos para el país, un país que clama por los cam­bios so­cia­les, po­lí­ti­cos, eco­nó­micos y cí­vi­cos, un país que pide a gritos re­levos in­me­dia­tos. Los par­tidos se em­piezan a poner las pi­las. El pri­mero ha sido el PSOE. Ahora deben ha­cerlo los de­más. España tiene que cam­biar de ca­ras, cargos y ac­ti­tudes lo más rá­pido po­si­ble. Las elec­ciones ge­ne­rales de­bieran de ser el em­pujón de­fi­ni­tivo. Dos años son su­fi­cientes para que los ciu­da­danos aban­donen pre­jui­cios par­ti­dis­tas. Las elec­ciones eu­ro­peas, con la irrup­ción de for­ma­ciones emer­gentes jó­venes y con ganas de hacer co­sas, acaso sean una avan­za­dilla es­pe­ran­za­dora. De mo­mento, el 93% de los vo­tantes cues­tiona el fun­cio­na­miento de los par­ti­dos.

Juan Carlos I ha sido una figura fundamental para el establecimiento de la democracia. A pesar de los deslices  económicos producidos por personas de la Casa Real, la monarquía ha conseguido cuajar en el pueblo. A lo largo de 39 años el Rey ha sido querido por los españoles, a pesar de que en el último sondeo oficial del CIS, la Casa Real ha obtenido su nota más baja: la encuesta sitúa la valoración de la Corona en un 3,72. Felipe VI puede y debe subir esa nota notablemente.

Decenas de ciudades realizan concentraciones a favor de la instauración de la Tercera República. Esa gente debiera saber que las dos Repúblicas anteriores fueron un auténtico fiasco. La Primera  duró algo más de un año. En los primeros once meses hubo cuatro presidentes. Se instauró la inestabilidad política y social. Todo acabó con el pronunciamiento en Sagunto del general Martínez Campos en 1874, iniciándose la Restauración borbónica. La Segunda República (1931-1939) terminó como el rosario de la aurora con una Guerra Civil y la larga y sangrienta dictadura del general Francisco Franco.

**Estabilidad hereditaria **

Por otra parte, por lo que se refiere a Europa, llama la atención que las naciones monárquicas son las más estables política, económica y socialmente. Pedir ahora un referéndum en España sobre la Monarquía es un desatino, aunque esa institución no parezca demasiado razonable a primera vista. Además, para realizara ese referéndum sería anticonstitucional. Pero "el sueño de razón produce monstruos", como dice Goya en uno de sus caprichos y como hemos comprobado cruelmente en las dos Repúblicas. ¡Que no nos vengan ahora con gaitas! Los republicanos actuales están malgastando palabras, y lo de malgastar es un grave pecado económico. Una república ahora sería un desastre mayúsculo, dicho sea con todo el respeto a los "razonables" republicanos, que los hay.

Los cambios radicales son necesarios para acabar con esa vergüenza nacional llamada corrupción. El PP no ha sabido erradicarla ni tampoco ha tenido voluntad seria de atajarla. España apesta. Necesitamos políticos que eliminen ese tufo sin contemplaciones. Más que un país antiguo, España es ahora mismo una nación anquilosada. Los gobernantes asientan sus posaderas en poltronas apolilladas y carcomidas. Felipe VI debiera ser el punto de arranque para una regeneración radical que termine con la ignorancia de muchos y la corrupción que emana del poder.

Una buena noticia es que el empleo creció en mayo en el país es el empleo creció en mayo en 198.320 personas, la mayor subida desde 2005. El número de de cotizantes a la Seguridad Social es de 16,6 millones. Puede que eso sea un excelente augurio de nuevos tiempos y un regalo  importante para recibir al nuevo Rey de España. .

 

 

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