GEOPOLÍTICA

Los BRICS y su “arquitectura financiera global”

Rusia lleva a la reunión de los cinco su re­sen­ti­miento con Occidente

Reunión de presidentes de los BRICS
Reunión de presidentes de los BRICS

A pri­mera vista, no es tan evi­dente la ra­cio­na­lidad fi­nan­ciera de la crea­ción del Banco de Desarrollo BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), acor­dada el pa­sado día 15 en Fortaleza, Brasil, en pre­sencia de los jefes de es­tado o pri­meros mi­nis­tros de los cinco países que lo for­man. Pero di­fícil no quiere decir im­po­si­ble.

Una hipótesis racional es que los cinco desean disponer de un instrumento que les permita adquirir destrezas en un arte multilateral y multinacional para el que la única experiencia que llevan consigo es la derivada de sus préstamos a países en desarrollo en régimen bilateral, y mediante acuerdos comerciales que normalmente han tenido por objeto la importación de materias primas por el país más desarrollado, y la exportación de bienes de consumo de no muy alto valor añadido a los menos desarrollados.

En palabras de Luciano Coutinho, presidente del Banco brasileño de desarrollo Endes, “la idea es disponer de una institución profesional, gobernada por las mejores prácticas bancarias y de dirección compartida”, y que evite el riesgo de que solo uno de los participantes ejerza demasiado control.

Un factor de impulso al nuevo banco es el cambio de ciclo de los “países emergentes”, que después de un auge espectacular desde comienzos del siglo, ven ahora que los capitales retornan a los países desarrollados, especialmente a los Estados Unidos, y es preciso ponerse a explotar sus propios recursos financieros.

El BD de los BRICS sale al mercado con un capital de $50.000 millones, y se prevé que pronto se ampliará a 100.000 millones. Además del banco, se crea un Fondo para Contingencias (Contingency Reserve Arrangement), de $100.000 millones. El Banco se forma con aportaciones iguales de los cinco miembros, y el Fondo con aportaciones proporcionales al producto bruto de cada país.

El Banco tendrá por misión principal la construcción de infraestructuras del transporte, así como la financiación de proyectos tecnológicos y alimentarios. Se estima que actualmente hay un déficit mundial de $1 billón para proyectos de infraestructuras.

El Fondo de Contingencias ayudará a los países a aliviar “las presiones de liquidez a corto plazo, fomentar una mayor cooperación entre los BRICS, reforzar la seguridad financiera global y complementar las instituciones internacionales ya existentes”, según afirma la organización. Cualquiera de los grandes bancos de desarrollo del sistema internacional abierto (el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de Asia, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Interamericano de Desarrollo) dispone de recursos mucho mayores que los creados por estos cinco socios de cuatro continentes.

Representan el 36% de los recursos mundiales de materias primas Algunos quieren ver en el Banco de Desarrollo BRICS un intento de réplica al Banco Mundial, y en el Fondo para Contingencias la réplica al Fondo Monetario Internacional. Los llamados países emergentes, entre los que se cuentan los BRICS, se quejan de sus limitados derechos de voto dentro de aquellas instituciones, creadas hace muchos años por países capitalistas, principalmente europeos y norteamericanos, junto con Japón y Corea del Sur.

Esta caracterización quedó insinuada por el presidente Putin en el acto de la firma de Fortaleza, al denunciar las medidas tomadas por Estados Unidos contra algunos responsables políticos y bancos rusos, como sanción por la anexión de Crimea.

Las expectativas puestas por Putin en las nuevas organizaciones quizás sean un poco más ambiciosas que las de los otros socios. Señalando que los cinco BRICS poseen el 36% de los recursos mundiales, Putin pidió la formulación de un proyecto de cooperación para “administrar el destino de nuestras materias primas”, y otra organización que garantice la seguridad energética de los miembros.

Putin también puso sobre la mesa la discusión de las crisis de Iraq y Siria, y ofreció la silla permanente de Rusia en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, junto con China, como punto de apoyo para las políticas de desarrollo de los BRICS.

El contrapunto a la visión politizada de Putin lo puso el primer ministro de la India, Narendra Modi, quien abogó por la cooperación de los nuevos organismos con el FMI y el Banco Mundial, y por la creciente apertura del comercio global a través de los mecanismos de la Organización Internacional del Comercio, y dotar a ésta de un régimen más orientado al crecimiento sostenible y a la seguridad alimentaria. Esta misma línea fue subrayada por la presidenta brasileña Dilma Rousseff.

El fin del banco, dijo, es “compensar las deficiencias de crédito” de las instituciones existentes, y avanzar “hacia una nueva arquitectura financiera global”.

Menos específico en sus pronunciamientos fue el presidente chino, Xi Jinping. Según él, “nuestra cooperación es un proceso histórico permanente, para el que debemos aprovechar las experiencias anteriores”. China es sin duda el país que, entre los cinco, tiene una mayor experiencia en el comercio con los países en vías de desarrollo.

Su masiva presencia en África data de los años sesenta del siglo pasado, y comenzó como una operación de contención de la influencia soviética en los países recién descolonizados. Hoy china es también una ávida compradora de materias primeras y energía en Latinoamérica.

Posiblemente sea China el país que salga más beneficiado de la nueva institución. Su sede se instalará en Shanghai, la ciudad que el liderazgo del país confía en que pronto se erigirá en primer centro financiero del mundo, desplazando a Nueva York.

Dada la pluralidad de los regímenes político-sociales de los cinco países, es previsible que sus gobiernos habrán de vencer obstáculos sistémicos, pero también que aprenderán unos de las experiencias de los otros. En este aspecto, Rusia es quien más puede aprender, pues su régimen económico es más cerrado y opaco que los de los otros cuatro.

Desde un punto de vista geopolítico, el foco de atención de los cinco se pondrá probablemente sobre África. En el caso de Sudáfrica por razones obvias, en el de China por razones de experiencia acumulada, y en los de Brasil e India por razones culturales, ya que cuentan con poblaciones luso-parlantes y grupos étnicos afines respectivamente, en varios países africanos. Rusia es, en este sentido, el menos arraigado de los cinco en África

En el caso particular de Brasil, será interesante ver la influencia que la dinámica de los BRICS supondrá para su pertenencia a Mercosur y otras organizaciones latinoamericanas de desarrollo, que no han tenido mucho éxito en constituirse como verdaderos motores de su desarrollo.

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