Hablando de regeneración

Mariano Rajoy
Mariano Rajoy

Últimamente el Presidente Rajoy se ha re­fe­rido con in­sis­tencia a la Regeneración del país. Todos los par­tidos y la ciu­da­danía están de acuerdo en eso. Otra cosa es saber como y cuándo se va a rea­lizar esa re­ge­ne­ra­ción ab­so­lu­ta­mente ne­ce­sa­ria. Lo cierto es que, sin ella, va a re­sultar im­po­sible salir de la cri­sis, que ya está du­rando de­ma­siado. Muchos están ya pen­sando que no des­apa­re­cerá más que a muy largo plazo.

Una regeneración radical no se podrá llevar a cabo si no afecta seriamente a todas las instituciones estatales, bancarias, judiciales, autonómicas, municipales y empresariale Y, por supuesto, si los ciudadanos particulares no están por la labor. Porque la corrupción no está solamente en las instituciones, que han contaminado a todo el país. La gente, para salir adelante, tiene una gran propensión a imitar de algún modo lo que le enseñan sus autoridades. El nepotismo y el engaño ya están enquistados en el pueblo. Pero, para que el pueblo vaya dejando esas prácticas corruptas, es totalmente necesaria una limpia sin contemplaciones y sin miramientos de los de arriba, que, por lo que vemos, está generalizada en el país.

Va ser muy difícil eliminar a todos los elementos infectados por prácticas ilegales que ya forman parte de nuestra idiosincrasia política y eonómica. De una forma u otra, la práctica totalidad de los partidos está tocada de diversas corrupciones y echan mano de esa palabra sinuosa cada vea más utilizada por todos: la honorabilidad. Ese vocablo sospechoso es utilizado cínicamente por la mayoría, y no solo por los que detentan el poder político o económico. Bárcenas o Blesa, por ejemplo, lo han utilizado con frecuencia. Pero claro, esa palabra actualmente, es desechada con sorna por la incredulidad de los contribuyentes. Sin embargo, no cabe duda de que todavía quedan personas honorables. ¿Cuántas? Eso está por saber. Lo cierto es que las personas verdaderamente honorables se encuentran entre la espada y la pared. Los honorables encuentran serias dificultades para ejercer de facto esa honorabilidad.

Pero el Gobierno, e incluso la oposición, se muestran reacios e inermes para combatir seriamente las corruptelas, para dar el paso adelante. Y entre la gente cunde la sospecha: ¿No será que ellos mismos están incluidos de algún modo en los hechos? De lo contrario no es posible explicárselo. ¿No quieren? ¿No saben? ¿No pueden? ¿Tienen las manos atadas por motivos que ellos mismos conocen?

Algo está saliendo a la luz. Bárcenas no pudo haber hecho lo que hizo sin la colaboración de su extesorero Álvaro Lapuerta, que ya está imputado. Y así todos. Siempre hay alguien que ayuda a tapar las cosas o que, por lo menos, estaba al tanto de alguna manera de lo que se hacía. Es decir, son numerosos los implicados en estas irregularidades. ¿Es que acaso Rajoy y todos los secretario generales del PP carecían de noticias sobre los grandes tejemanejes de Bárcenas?

Lo cierto es que la Regeneración, por mucha buena voluntad con que se realice, si es que alguna se llega a realizar, traerá consigo una hecatombe económica y financiera de resultados desastrosos a corto plazo y medio plazo. O sea, una nueva crisis para el país.

En esta situación resulta lógico que los extranjeros radicados aquí emigren en bandada, al mismo tiempo que la comunidad china se haya triplicado desde 2004. Por otra parte, el crédito a las empresas sigue a la baja y retrocede un 12,5%.

La Regeneración es urgente, pero cuánto tiempo tardará en llevarse a efecto. Mientras tanto, estaremos en las mismas. La Regeneración del Estado es una labor que va para largo, si es que llega alguna vez. Ardua labor para el Gobierno, porque tendrán que caer muchas cabezas, muchas instituciones. Los perjudicados se defenderán con uñas y dientes para despojarse de sus “beneficios”.

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