La ren­ta­bi­lidad del bono es­pañol a 10 años se ha hun­dido tan rá­pida como con­tun­dente

Los fondos sueltan lastre y ponen en cuarentena la deuda española

Los fondos han caído hasta los 17.233 mi­llo­nes, el nivel más bajo desde 2010

Fondos de dinero
Fondos de dinero

Mientras los bancos es­pañoles y los grandes in­ver­sores ex­tran­jeros si­guen echán­dose a sus es­paldas el enorme vo­lumen de deuda que emite España, los fondos de in­ver­sión y de pen­siones están ha­ciendo el ca­mino con­tra­rio. En ju­nio, los ges­tores es­pañoles han vuelto a re­ducir su ex­po­si­ción al papel na­cio­nal. Un pro­ceso cons­tante desde que em­pezó el se­gundo tri­mestre del año y que con­vierte en tes­ti­mo­nial su par­ti­ci­pa­ción en el mer­cado de deuda.

Con los datos del mes de junio en la mano, la deuda del Estado en manos de los fondos de pensiones ha caído hasta los 17.233 millones de euros. Es el nivel más bajo desde 2010, pero está no es la cifra más representativa. Aquel año, en plena crisis, estos fondos concentraban el 3,3% de la deuda emitida. Hoy tienen el 2,39%, un nuevo mínimo histórico que demuestra hasta qué punto los fondos de pensiones se están quedando fuera de las últimas colocaciones.

"Los gestores de los fondos de pensiones son extremadamente prudentes. Si han decidido parar de comprar deuda es porque creen que las fuertes ganancias acumuladas en los últimos trimestres con la compra de bonos españoles serán difícilmente repetibles a corto y medio plazo", señalan en una gestora mediana que reconoce que en los últimos meses se están limitando a recoger las fuertes plusvalías acumuladas durante el año.

La caída de la rentabilidad del bono español a 10 años en los últimos trimestres ha sido tan rápida como contundente. Ha bajado incluso del nivel del 2,5%, muy lejos del 4,15% al que terminó el pasado ejercicio y a años luz del 5,27% del cierre de 2012, cuando España estaba al borde la intervención. El dinero no ha dejado de entrar en los últimos tiempos en el mercado de deuda español, que a pesar de la fuerte recuperación de los precios -que evolucionan de forma inversa a las rentabilidades- sigue ofreciendo rendimientos muy superiores a los de los mercados europeos más maduros.

Sin embargo, los gestores españoles no las tienen todas consigo. Si los de los productos de pensiones le han pegado a sus carteras de deuda un tijeretazo hasta mínimos históricos -llegaron a tener hasta un 4,5% del mercado en 2007, el último año completo antes de la crisis-, los de fondos de inversión no se quedan atrás. Su posición en deuda ha caído en junio hasta el nivel más bajo del año de 37.450 millones de euros y su participación en el mercado ha descendido hasta el 5,20%.

La cifra sólo supera en lo que va de siglo a la del cierre del año 2012, cuando estos productos completaron su huida del mercado de deuda tras cuatro largos años de crisis que dejaron fuertes pérdidas en sus carteras. El caso de los fondos de inversión es especialmente llamativo, porque en 2001 llegaron a aglutinar casi el 20% de la deuda total en circulación. Aquel año, la deuda del estado anotado no segregada era de 262.299 millones de euros; hoy, supera los 720.000 millones.

En el otro lado de la balanza, los inversores extranjeros siguen comprando papel español a manos llenas. En junio aumentaron su saldo en algo más de 12.000 millones de euros, hasta los 315.194 millones, nuevo máximo histórico. La cifra supone el 43,73% del total, por se mantiene en los mismos niveles del cierre del año pasado, lejos de los porcentajes superiores al 50% de los años 2010 y 2011.

Mucho más crece el peso de los bancos españoles este año, hasta el 29,34% del total frente al 27,66% al cierre del pasado ejercicio. Las entidades financieras -que han hecho en el último año y medio un negocio fabuloso comprando deuda española con los fondos conseguidos en el Banco Central Europeo a precio de saldo- cuentan con 211.446 millones, 2.000 más que el mes anterior.

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