El BCE de­berá li­diar con dos 'bancos ma­los' y con una pé­sima su­per­vi­sión local

El riesgo inmobiliario y la quiebra del BES atenazan a la banca portuguesa

Queda aún mucho prés­tamo in­mo­bi­liario y cré­dito mo­roso por aflorar en Portugal

Caixa Geral de Depositos, Portugal
Caixa Geral de Depositos, Portugal

La gran banca por­tu­guesa tiembla ante el riesgo de no pasar con éxito los "tests de stress" rea­li­zados por el Banco Central Europeo (BCE), que pu­bli­cará los re­sul­tados antes del 4 de no­viem­bre, que es cuando pa­sará a asumir sus nuevas fun­ciones de su­per­visor de los 120 ma­yores bancos de la Zona Euro. Tras la quiebra del Banco Espirito Santo (BES), cuya sol­vencia fue pre­go­nada por las au­to­ri­dades hasta el úl­timo mo­mento antes de la in­ter­ven­ción del Banco de Portugal (BdP), cunde el pe­si­mismo en los me­dios fi­nan­cieros y po­lí­ticos lu­sos.

De hecho, no es solo uno sino dos los "bancos malos" que tiene ahora Portugal, donde nadie se arriesga a poner las manos en el fuego para garantizar la capacidad de resistencia del conjunto del sector a futuras crisis financieras.

El paisaje cambió radicalmente los últimos tres meses. Antes de que estallara al gran día la crisis del BES, que había sido presentada inicialmente como una simple lucha por el poder entre las cinco ramas de la familia Espirito Santo, en torno a la sucesión del líder histórico Ricardo Salgado, el clima que se respiraba en el sector era de optimismo, no solo por la salida limpia de Portugal del rescate de 78.000 millones firmado con la "troika" FMI/BCE/UE y por los primeros "brotes verdes" de la recuperación económica y del empleo, sino además porque el Banco Portugués de Investimento (BPI) y el Banco Comercial Portugués (BCP) habían decidido anticipar la devolución de los 4.500 millones de ayudas públicas sin agotar el plazo de 2017.

El BPI, cuyo principal accionista es CaixaBank (tiene 46,2% del capital pero no participa a la gestión), liquidó de golpe su deuda de 1.500 millones, que además de un coste anual del 8,6% (167 millones desde 2012) tenía otros graves inconvenientes, como la suspensión "sine die" de la distribución de dividendos, cuya decisión final había quedado en manos del BdP, que también tenía la última palabra sobre decisiones estratégicas como la venta de activos.

El BCP, que ya había devuelto 400 millones de ayudas públicas, decidió por su parte realizar un aumento de capital, por 2.250 millones, de que 1.850 millones han sido reservados para pagar al Estado. Además prevé liquidar los últimos 750 millones el próximo año.

Efectos colaterales

La gran preocupación ahora del BCP y del BPI tiene que ver con la quiebra del BES, que puso a todo el sector en una situación de máxima alerta. Así, pese a tener oficialmente ratios de capitalización que superan los mínimos exigidos, ambas entidades son conscientes de que los inspectores del BCE serán ahora mucho más exigentes.

Y la impresión general de los analistas es que en BCP, BPI, Banif (también recibió 1.100 millones de ayudas públicas de las que solo ha devuelto aun 275 millones) y en el banco público Caixa Geral de Depósitos (CGD) quedan todavía por aflorar volúmenes muy importantes de crédito de alto riesgo, relacionados sobre todo con operaciones inmobiliarias con estimaciones superiores a los valores actuales.

Además, nadie sabe a ciencia cierta cómo terminará la quiebra del Grupo Espirito Santo (GES), principalmente del BES, cuyo agujero final podrá superar ampliamente los 4.900 millones de dinero público , que fueron inyectados en el Nuevo Banco (NB), entidad que concentra únicamente los presuntos activos buenos del antiguo BES, reconvertido en "banco malo" con los activos tóxicos del GES. El Estado prestó 3.900 millones y el Fondo de Resolución Bancaria, que se financia con una tasa sobre la banca, puso otros 1.000 millones.

Y cuando se haga el balance final de la intervención del BdP, el agujero de Nuevo Banco pasará a la banca, a través el Fondo de Resolución. Lo que se avecina es otra pesadilla para los contribuyentes. El Estado concederá al sector un plazo dilatado para devolver sin gran esfuerzo los fondos públicos inyectados en la operación.

Dos bancos malos

La quiebra del BES y del GES, cuyas principales holdings Rioforte, ESI y ESFG han suspendido pagos con vista a la apertura de un concurso judicial de acreedores en Luxemburgo, donde tienen la sede social, no dejó uno sino dos "bancos malos".

De hecho, el BdP y el gobierno dirigido por Pedro Passos Coelho tienen ya decidido el futuro de Nuevo Banco: pese a temer únicamente activos buenos, será vendido lo más pronto posible, por entero o troceado, que es también lo que pide a gritos el sector, ante el riesgo de ver el agujero de la entidad subir como la espuma.

Ahí está el ejemplo del Banco Portugués de Negócios, nacionalizado en 2008. El desfase inicial de 600 millones superaba los 5.000 millones en 2011, cuando la entidad fue vendida al banco BIC, de capital angoleño, por un precio simbólico de 40 millones.

Nuevo banco

Ante la decisión tomada por el gobierno y el BdP de liquidar rápidamente Nuevo Banco, si posible en las próximas semanas, lo que hizo la dirección de la entidad proveniente del BES y conducida por Vítor Bento fue presentar su dimisión.

Economista reputado, con aires de filósofo, Vítor Bento había asumido la presidencia de Nuevo Banco con la misión explicita de reestructurar la entidad, recuperar la clientela y los depósitos perdidos, crear un clima de confianza y elaborar un plan estratégico a medio plazo. De ahí una intensa campaña de publicidad en todos los medios de referencia lusos y internacionales, en la que salía una mariposa, como símbolo de resurrección .

Y de ahí también la reacción de Vítor Bento cuando se dio cuenta que el gobierno solo tenía un objetivo: liquidar rápidamente Nuevo Banco, para no tener que lidiar eventualmente con un "nuevo BPN" en la campana electoral del 2015.

Nuevo directivo

Llegado de Londres (Grupo LLoyds), Eduardo Stock da Cunha es el nuevo máximo responsable de la entidad, al frente de un pequeño equipo, cuya principal referencia, es que todos ellos son hombres de confianza de Antonio Horta Ozorio, que antes de asumir la dirección de LLoyds fue durante veinte años un colaborador muy cercano de Emilio Botín y máximo responsable del Banco Santander sucesivamente en Portugal, en Brasil y en el Reino Unido.

Lo cierto es que la prensa portuguesa presenta a Horta Ozorio como el hombre más influyente de la banca nacional, como si fuera el sucesor de Ricardo Salgado, que durante más de dos décadas al frente del GES y del BES llegó a ser conocido como "DDT", las siglas en portugués para "dueño de todo esto".

Lo que hará ahora Eduardo Stock será, por lo tanto, preparar la liquidación de Nuevo Banco, que el gobierno y el BdP quieren ver concluida durante las próximas semanas. El problema es que nadie está en situación de poner precio a la entidad. La impresión general en el sector es que vale menos que los 4.900 millones inyectados por el Estado y el Fondo de Resolución.

A falta de datos oficiales, se calcula que Nuevo Banco perdió mas de 10.000 millones de depósitos (una tercera parte del volumen inicial) y que sigue sufriendo una importante hemorragia de clientes. Quienes sacan tajada de la situación son varios: la CGD, que como banco público inspira confianza, lo mismo que el BPI, por la calidad de la gestión de Fernando Ulrich y porque "ya no debe nada al Estado", y el BCP, cuyo presidente Nuno Amado había asumido antes las mismas funciones en el Santander Totta tras la salida de Horta Ozorio para Londres.

El ambiente es propicio a todo tipo de especulaciones, en torno al valor real de los "activos buenos" del antiguo BES que pasaran al Nuevo Banco, principalmente la inversión inmobiliaria y los créditos a las pequeñas y medianas empresas (con la crisis, muchas de ellas están en una situación financiera dramática).

Candidatos

Tanto es así que se da por descontado que las auditorias en curso y la inspección realizada por el BCE solo podrán traer malas noticias. Sin embargo, son muchos los candidatos potenciales a la compra de Nuevo Banco, sea en bloque o troceado: BPI y BCP salen en primera línea, pero la prensa portuguesa sigue insistiendo en el presunto interés del Banco Santander, que ya tiene el 15% del mercado luso; del BBVA, que siempre quiso tener una presencia importante en Portugal y aplazó sine die la venta de la red portuguesa; y el Bancp Sabadell, que con 4,30% del capital es el segundo mayor accionista del BCP.

En todo o caso, lo mismo que en España y en otros países, el negocio de la banca en Portugal no es ciertamente ninguna perita en dulce. Además de la quiebra del BES y de los 7.200 millones de ayudas públicas concedidas al BCP, al BPI, al Banif y a la CGD, el sector sufrió duramente la crisis mundial, cuatro años consecutivos de recesión, sin olvidar los errores de gestión, en muchos casos de índole criminal, que afectaron sobre todo al BCP, el BES y el BPN, y cuyos procesos llevan varios años en los Tribunales.

Solo hay que mirar también los resultados de 2013: las pérdidas de los seis principales bancos lusos alcanzaron un nivel record de 2.140 millones, destacando el BCP, que perdió 740 millones y que desde 2011 acumula 2.800 millones de números rojos. Banco Santander Totta y el BPI, controlado por CaixaBank, han sido la excepción a regla, al terminar 2013 respectivamente con 250 y 66 millones de beneficios.

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