Su ren­ta­bi­lidad por ac­tivos sigue ca­yendo mien­tras su gran rival la man­tiene in­tacta

BBVA se distancia cada vez más del Santander, para peor, en su negocio en España

La in­te­gra­ción de Catalunya Caixa su­mará más re­cursos im­pro­duc­tivos si no cambia su po­lí­tica cre­di­ticia

Francisco González Rodríguez
Francisco González Rodríguez

De ma­nera muy si­milar a lo que ocu­rrió en las pri­meras se­siones tras la pre­sen­ta­ción de re­sul­tados tri­mes­trales de Bankinter (ver la edi­ción del 27 de abril de www.­ca­pi­tal­ma­drid.­com), el mer­cado no pa­rece muy con­ven­cido de la bondad de las cuentas de BBVA, y no sólo por el efecto de la crisis ve­ne­zo­lana en sus be­ne­fi­cios, que tam­bién, sino por la de­bi­lidad de su ne­gocio en España, que se se­para cada vez más de su gran ri­val, el Santander que pre­side Ana Botín. Las cosas casi nunca son lo que pa­recen y menos en banca.

El caso es que en la última semana de abril BBVA ha sido el banco del Ibex con mayor pérdida de cotización (un 3,97%), después de que el día de la rendición de cuentas (miércoles 29) y el siguiente día hábil bursátil (jueves 30) encadenara dos caídas consecutivas, a pesar de que el beneficio consolidado del grupo creciera un 146,2% en el primer trimestre de 2015, hasta alcanzar los 1.536 millones de euros.

Beneficios extraordinarios

La cifra tiene un primer secreto fácilmente descubrible que es la plusvalía generada por la venta del 5,6% del banco chino CNBC. Sin los 583 millones apuntados en las cuentas de BBVA del primer trimestre como plusvalía procedente de operaciones corporativas, el resultado atribuido al grupo habría quedado en el entorno de los 990 millones de euros, lo que habría supuesto un aumento del 58% sobre la cifra del primer trimestre de 2014, superior aún al 32% de incremento registrado por su gran rival, el Santander.

Sin embargo, mientras los mercados reaccionaban positivamente a los resultados del banco presidido por Ana Patricia Botín, en el caso del presidido por Francisco González la reacción era justo la contraria.

Venezuela te la juega

La exposición de BBVA a la economía venezolana es importante, pero no tanto. El beneficio trimestral de su filial en aquel país ha caído de 57 a 15 millones de euros, lo que tampoco pone en serio riesgo las grandes cifras del grupo. Sin embargo, hay otra cosa que los analistas sí han visto con preocupación: la debilidad de su negocio en España.

Si se analiza desde el punto de vista de la actividad, se observa cómo el saldo de crédito a clientes ha caído un 3,6% en los doce meses que acaban el 31 de marzo de 2015, mientras que el Santander, que tampoco muestra cifras en este capítulo para celebrarlo con champán, lo ha aumentado en un 0,2% en el mismo período. Pero independientemente de que uno haya disminuido la cartera de crédito y el otro la haya aumentado, el dato más relevante es la gestión de la relación con los clientes.

La presentación oficial de BBVA señala en su capítulo dedicado a la actividad bancaria en España que “el diferencial de la clientela (la diferencia entre lo que cuestan los depósitos y lo que se percibe por los créditos) se mantiene plano en el trimestre, ya que el menor coste de los recursos se compensa con la reducción de la remuneración media de los activos, muy influenciada por la evolución de los tipos, en mínimos históricos”. El banco presidido por González no da la cifra exacta, pero el Santander sí y su comportamiento es de todo menos plano.

Mientras que hace un año el rendimiento medio de los créditos de la entidad presidida por Ana Patricia Botín era del 3,01%, a 31 de marzo había caído al 2,66%, una rebaja de 0,35 puntos, mientras que el tipo medio al que el banco paga sus depósitos en el mercado español ha pasado del 1,21% al 0,64%, con una caída de 0,57 puntos. La diferencia entre ambas cifras señala que el margen de la actividad bancaria clásica ha subido en 0,22 puntos.

Este3 comportamiento tan dispar es posible que tenga que ver con la excesiva aversión al riesgo de BBVA, cuyo presidente aseguraba recientemente que la banca está comenzando a caer en errores del pasado cuando concede créditos sin calcular de verdad a que se arriesga. Quizás este freno haya paralizado en parte la concesión de préstamos al consumo que son los más rentables para las entidades financieras, toda vez que los tipos de las hipotecas están en mínimos históricos debido a la caída en picado del Euribor.

Menos concesión de créditos

Las cifras hablan por sí solas: mientras BBVA dedica únicamente el 3,2% a créditos al consumo en su cartera de préstamos en España, el Santander ha dedicado 7,6 euros de cada cien dedicados a nuevos préstamos justamente a financiar el consumo de particulares. Además, esta aparente mayor asunción de riesgos por parte del Santander tampoco se ha traducido en un mayor lastre para la cuenta de resultados. El coste del riesgo (cifra que hay que restar al rendimiento bruto de los préstamos debido a los morosos) ha pasado del 1,37% al 0,97% para el Santander, mientras que en BBVA los ratios han pasado del 1,04% al 0,99% en el mismo período.

Todo esto ha llevado a que la actividad bancaria en España, excluyendo el resultado negativo de la actividad inmobiliaria en ambos casos, haya arrojado para BBVA un beneficio atribuido de 347 millones de euros en el primer trimestre de 2015 (con un descenso del 9,6% sobre los 384 millones de 2014), mientras que Santander ha ganado por este mismo concepto 452 millones de euros en el primer trimestre de 2015, que suponen un incremento del 13,9% sobre los 397 millones del mismo período de 2014.

Han sido estas cifras y no otras las que, según han confirmado a Capitalmadrid fuentes del mercado, han provocado que los inversores optaran por vender y provocaran caídas en las dos sesiones siguientes a la presentación de resultados de BBVA. Y aún hay algo más.

Baja rentabilidad

Con estos resultados de la actividad bancaria en España, el ratio de rentabilidad sobre activos (ROA) de ambos bancos no solo se distancia, sino que mantiene de nuevo un comportamiento completamente dispar. Mientras en el Santander el beneficio supone el 1,31% del activo medio del mercado español, cifra exactamente igual a la del primer trimestre de 2014, en BBVA el ratio ha caído en estos doce meses del 1,22% al 1,05%, lo cual vuelve a mostrar la dificultad del banco presidido por Francisco González para comenzar a salir del bache en su negocio primigenio, el de España.

Dentro de este negocio en el mercado interior español, BBVA se enfrenta en los próximos meses a un nuevo reto: la integración de Catalunya Caixa en su red. La noticia buena es que ganará cuota de mercado en Cataluña (de hecho la doblará en esa comunidad autónoma) y la mala es que ya ha anunciado su intención de reducir en un 20% (940 trabajadores) la plantilla de la antigua caja catalana y el cierre de 285 oficinas (también un 20%).

Muchos despidos

El coste de los despidos y prejubilaciones, que los sindicatos quieren que se haga de forma similar a la que BBVA hizo con la absorción de Unnim, con prejubilaciones a partir de los 53 años, quedaría compensada por los ingresos extraordinarios de la venta de los inmuebles donde si sitúan las oficinas que cerrará, pero la absorción de Catalunya Caixa todavía está por ver cómo repercute de verdad en las cuentas del grupo.

Según la cuenta de resultados proforma realizada por BBVA de la entidad catalana para el primer trimestre de 2015, Catalunya Caixa habría ganado en este período 20 millones de euros, cifra que no compensa ni la mitad de lo que el grupo ha dejado de ganar en Venezuela en estos tres meses.

Además, la integración sumará al balance de BBVA 24.900 millones de euros en créditos y 25.500 millones en depósitos de clientes, lo que al final arroja un saldo de 600 millones de euros de recursos que si el banco sigue con su política de no crecer en activos crediticios suponen un gasto improductivo, ya que tiene que pagar a los depositantes sin lograr nuevos ingresos por préstamos.

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