El grupo ci­fraba a pri­meros de agosto su deuda neta en 6.554 mi­llones de euros

Los bajistas en Abengoa huelen sangre pese a las últimas y erráticas sacudidas alcistas

El éxito de la nueva am­plia­ción de ca­pital es clave para di­sipar la brutal vo­la­ti­lidad que sufre el valor

Abengoa
Abengoa sin sol.

Desde sus mí­nimos his­tó­ri­cos, cuando la ac­ción cerró li­ge­ra­mente por en­cima de los 0,7 eu­ros, los tí­tulos de Abengoa se han re­va­lo­ri­zado casi el 60% en una se­mana mien­tras las bolsas se han visto su­midas en un tsu­nami con epi­centro en China que ha pro­vo­cado un des­plome el Ibex cer­cano al 6% pese al fuerte re­bote del martes y jue­ves. Pero pese a estas úl­timas y errá­ticas sa­cu­didas al­cistas los ba­jistas si­guen oliendo sangre en la em­presa an­da­luza, que so­porta una pre­sión es­pe­cu­la­tiva for­tí­sima de fondos como BlackRock, Carmignac o DE Shaw.

Los hedge controlan ahora más del 7% del capital, algo menos que a primeros de mes, pero que constatan unos niveles que no se veían desde la pasada primavera, cuando empezaron las turbulencias y las dudas sobre la fidelidad con la que se estaban reflejando las deudas del grupo. El acoso continúa y la volatilidad también.

El miércoles mismo Abengoa cerraba la sesión con una subida del 15,71% en el Ibex, hasta 1,13 euros, impulsada por dos rumores, uno sobre un acuerdo inminente con los bancos sobre los términos de su ampliación de capital por valor de 650 millones de euros y otro, sobre la disposición de la familia Benjumea para acudir a esa operación.

Había sido un informe de Bank Of America Merrill Lynch el que puso en duda la liquidez de Inversión Corporativa, el vehículo de inversión de la familia andaluza, el que disparó las ventas en el valor la semana pasada hundiendo su cotización. Sin embargo ahora, ha trascendido que esa sociedad podrá acudir a la próxima ampliación de capital sin problemas.

El problema de la liquidez de Inversión Corporativa viene de otra ampliación de Abengoa a la que acudió con 80 millones de euros que financió con un préstamo por importe de 65 millones que incluía acciones de la propia Abengoa como garantía. Ahora se asegura que el crédito ya ha sido amortizado y que las acciones dadas como garantía están ya liberadas, lo que le permitiría a la familia Benjumea acudir a la macroampliación, aunque no se sabe en qué cantidad lo haría.

Respecto a los bancos, el grupo está a punto de firmar el acuerdo para asegurar la ampliación de capital con HSBC, Crédit Agricole y Santander, según ha desvelado Reuters. Bank of America, Merrill Lynch y Citi también están negociando participar en la operación. El éxito de la ampliación es clave para superar la volatilidad que sufre el valor.

El vía crucis que atraviesa Abengoa empezó hace aproximadamente un año, cuando tuvo que rectificar su cifra de endeudamiento acuciada por los informes de los analistas que ponían en duda su sistema contable por el que se excluían los «bonos verdes», destinados a financiar proyectos de energías limpias, como deuda corporativa.

El desplome del mes de agosto forma parte de estos problemas, que han forzado al consejo del grupo a ampliar capital con el objetivo de rebajar su deuda corporativa y fortalecer sus fondos propios.

Esta operación se enmarca en la estrategia de desendeudamiento puesta en marcha por la dirección de la compañía. Santiago Seage, nombrado consejero delegado el pasado mes de mayo, se ha marcado como objetivo aumentar la generación de caja y aliviar el lastre de la deuda, con desinversiones de entre 1.800 y 1.900 millones de euros, cifras finalmente superiores a los 1.600 millones previstos inicialmente. De ellos, ya se han ejecutado 1.400 millones.

En total, según la cuenta de resultados presentada a primeros de agosto Abengoa presenta una deuda neta de 6.554 millones de euros.

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