El en­caje del banco en al­guno de los grandes se con­di­ciona a la lim­pieza del ba­lance

La independencia del Popular es la patata caliente para Saracho

Por el mo­mento ya logra una mayor con­fianza de los in­ver­sores en Bolsa

Emilio Saracho
Emilio Saracho

Emilio Saracho, el ve­te­rano ban­quero de in­ver­sión, asu­mirá la pre­si­dencia del Popular du­rante el primer tri­mestre de 2017 con un buen nú­mero de re­tos. Pero uno de los más es­pi­nosos es si se man­tendrá o no la in­de­pen­dencia de un banco que se ha mos­trado ajeno a lo largo de su his­toria a mo­vi­mientos cor­po­ra­ti­vos. El en­caje del Popular en al­guno de los grandes bancos na­cio­nales se pre­sume com­plejo sin la su­fi­ciente lim­pieza de ac­tivos tó­xi­cos. Por el mo­mento, el nombre de Saracho ha re­su­ci­tado la co­ti­za­ción.

Tras la tormenta, una relativa calma se ha instalado en torno al Popular una semana después del anunciado relevo en la presidencia de la entidad. Sin embargo, algunos nubarrones todavía se ciernen sobre la entidad que aún preside en funciones Ángel Ron hasta que Emilio Saracho tome las riendas de manera efectiva en los primeros compases de 2017, según lo previsto.

Los planes trazados por el propio Ron con su plan de mejora de eficiencia y de la constitución de un banco malo se mantienen en marcha y este tiempo de interinidad será clave en cómo se pueden ejecutar con mayor o menor intensidad. Incluso, ya han obtenido el beneplácito de algunas firmas, como Moody's.

La gran incógnita o el asunto más complejo es cómo encara el propio Saracho su inmediata presidencia del Popular. Desde la creación de esta entidad, siempre se ha defendido la independencia de su modelo de negocio, centrado en pymes, y la ampliación de capital acometida este año suponía el suficiente aval para poder mantenerse en solitario.

Sin embargo, antes y después de la defenestración de Ángel Ron se ha barajado que el futuro del Popular pasaría por la integración en algún otro grupo financiero. En el caso de los grandes bancos españoles, cualquier operación estaría condicionada a la limpieza de los activos inmobiliarios en el balance del Popular.

El ansiado banco a ser comprado en el pasado ha cambiado en los últimos años y, sobre todo, para mal. Además, los grandes como Santander, Caixabank y BBVA están más centrados en otros asuntos más prioritarios que la posible adquisición del Popular. Incluso, el presidente del Sabadell, José Oliu, ya ha perdido el potencial interés que podría haber tenido hasta no hace mucho.

La alternativa a los bancos nacionales pasaría por algún grupo foráneo, incluidos el del mexicano Antonio del Valle, accionista significativo y artífice de la salida de Ángel Ron, o el socio francés Credit Mutuel. En determinados círculos financieros no se ve con buenos ojos esta alternativa ante la independencia del Popular.

Repunte y nervios

La designación de Emilio Saracho como nuevo presidente del Popular ya ha tenido un efecto positivo en los mercados. Tras el duro castigo al que se habían sometido las acciones de la entidad, el repunte en bolsa ha sido más que significativo y sus títulos ya se aproximan al precio de un euro, perdido en plena disputa por el poder en la entidad.

La recuperación del 20% del precio en Bolsa ha logrado poner freno, al menos de manera puntual, al acoso de las posiciones a corto que se habían acumulado en las últimas sesiones hasta sumar cerca del 9% del capital, casi al mismo nivel del principal accionista, la conocida como Sindicatura de Accionistas conformada por los inversores históricos del banco y muy cercana al Opus Dei.

Todavía es prematuro afirmar si se trata de una verdadera recuperación de su valor en bolsa o de un repunte puntual tras haber tocado cotizaciones en mínimos históricos. Todo dependerá, según algunos expertos, en cómo encare Saracho su presidencia y los planes a futuro de un Popular que tiene un tamaño sistémico en el sector financiero español.

Por el momento, la coyuntura de tipos de interés a cero y una rentabilidad en niveles muy por debajo del coste del capital invita a pensar en pocos movimientos corporativos, como argumentan diversos banqueros. Otra cuestión es que el nuevo presidente del Popular opte, en su momento, por una potencial venta ante la defensa numantina de la independencia del grupo.

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