Tras la OPA es­pañola, el BPI saldrá como prin­cipal fa­vo­rito para com­prar Novo Banco

CaixaBank: vía libre e inmediata para hacerse con el control absoluto del BPI luso

El ca­pital es­pañol y el chino po­drán que­darse con un 40% y un 20% de la banca lusa

 Banco Portugués de Investimento
Banco Portugués de Investimento

La sangre fría y la enorme pa­ciencia de la que CaixaBank ha hecho gala en Portugal para tomar con­trol del Banco Portugués de Investimento (BPI) -donde lleva más de dos dé­cadas como ac­cio­nista de re­fe­ren­cia, con un 44,5% del ca­pi­tal, pero tan solo con un 20% de de­re­chos de voto- ten­drán fi­nal­mente su re­com­pensa. Este miér­co­les, 21 de sep­tiem­bre, todo que­dará arre­glado: la junta de ac­cio­nistas del BPI cam­biará las re­glas del juego y su­pri­mirá de­fi­ni­ti­va­mente el tope de los de­re­chos de voto del 20%, y la ins­ti­tu­ción co­di­ri­gida por Gonzalo Gortázar ya podrá se­guir con la OPA anun­ciada el pa­sado mes de abril, sin te­ner, ade­más, que in­cre­mentar el precio de 1,113 euros por ac­ción.

Este es el nuevo escenario que se perfila en Lisboa, una vez que el grupo Violas, con solo un 2,7% del BPI, llegara a la conclusión de que ya no puede frenar las ambiciones de CaixaBank para hacer valer su posición mayoritaria en la entidad lusa. Así, pese a los requerimientos judiciales con los que quiso impedir que el consejo del BPI sometiera a votación la eliminación del techo de voto del 20%, bajo las nuevas reglas dictadas el pasado mes de abril por el gobierno minoritario socialista de Antonio Costa - el voto libre de los accionistas, por el capital representado, y por lo tanto sin la atadura del límite de derechos de voto - decidió aceptar las condiciones de la OPA catalana.

Lo que llevó el principal accionista luso del BPI a bajar los brazos fue el darse cuenta de que no había sabido “leer los intereses” que movían a otros accionistas minoritarios hostiles a la OPA y a las ambiciones de CaixaBank. Una referencia clara a la dinámica empresaria angoleña Isabel dos Santos, que a través del holding financiero Santoro y el pequeño banco BIC controla 20,5% del BPI, y que durante más de un año opuso una feroz resistencia al accionista catalán.

De hecho, lo que hizo hizo Isabel dos Santos en las dos juntas de accionistas, aplazadas para 22 de julio y para 21 de setiembre, fue abstenerse, facilitando la tarea del Consejo del BPI y de CaixaBank.

Motivo del cambio

La pregunta del millón que se hacen el grupo Violas y los analistas es lo que habrá provocado dicho cambio. A falta de explicaciones oficiales, todo son especulaciones. Unos apuntan hacia un cambio de favores entre CaixaBank y las autoridades angoleñas. Cabe recordar al respecto que Isabel dos Santos es la hija mayor del presidente angoleño Jose Eduardo dos Santos, que lleva más de tres décadas en el poder y, que ante la grave crisis política económica y social que sufre su país, obtuvo recientemente de CaixaBank un préstamo de 400 millones de euros, oficialmente para financiar proyectos de inversión pública de desarrollo económico y social.

La autoridad bursátil lusa CMNV tiene abierta una investigación para averiguar si el préstamo de CaixaBank a Angola tuvo algo que ver con la OPA sobre el BPI y la probable abstención de Isabel dos Santos mañana en la votación sobre la eliminación del techo de derechos de voto, que es lo que niega la institución catalana. Con que solo quedaría otra explicación: lo que está en juego es el futuro del Banco de Fomento de Angola (BFA), que año tras año aporta más de la mitad de los resultados del BPI, que controla la gestión, con un 50,01% del Capital, frente a los 49,99% en manos de la petrolera angoleña Sonangol, ahora presidida por Isabel dos Santos.

De lo que no cabe duda, es que, tras la OPA, cuando se haga con la mayoría del capital del BPI, CaixaBank deberá encontrar rápidamente una solución para el BFA. Es que además de tener unas reglas de supervisión muy distintas de las vigentes en Europa, el mayor banco comercial angoleño tiene un nivel de concentración de riesgos que supera de largo el fijado por el Banco Central Europeo (BCE) para el BPI, en términos de consolidación.

Lo cierto es que, ante la OPA catalana, el BPI tiene de plazo hasta principios del próximo año para solucionar el problema angoleño, o sea ya bajo el control de CaixaBank, que tendrá así mayor poder de negociación no solo frente al supervisor europeo sino igualmente ante las endeudas autoridades angoleñas.

Lo que también cambiará mucho en el BPI, con CaixaBank al mando, serán sus ambiciones. Y lo que está en juego, principalmente, es la próxima subasta de Nuevo Banco (NB), formado con los presuntos “activos sanos” del antiguo Banco Espirito Santo (BES). Así, en lo que coinciden los expertos, es que el BPI es el principal favorito para hacerse con el NB, con que la institución catalana controlaría 25% del sector (15% corresponden al NB y 10% al BPI), al mismo nivel por lo tanto que el banco público Caixa Geral dos Depósitos (CGD), y muy por delante del Banco Comercial Portugués (BCP) y del SantanderTotta, que “pesan” el 20% y el 15%, respectivamente.

Un escenario muy probable y que dejaría un 40% del sector en manos españolas y con centros de decisión en España, que es lo que más preocupa amplios segmentos de la opinión pública, de la política y del empresariado que siguen pensando en aquella imagen anacrónica de que todo lo que puede llegar de España son “malos vientos y malos matrimonios”. Sin embargo, también se habla ya, y cada vez con más fuerza, del “peligro chino”, representado en el sector por Fosum, que negocia invertir unos 500 millones de euros en la compra del 30% del mayor banco comercial portugués, el BCP, que también participa en la carrera por la compra del NB… donde otro grupo chino, Haitong Bank, pondera tomar una posición financiera del 30%.

Para los expertos del sector, el interés chino por la banca lusa solo puede tener una explicación: el capital chino utiliza Portugal como puerta de entrada en la UE y en el universo lusófono - los países de habla portuguesa como Brasil, Angola y Mozambique.

O sea, sigue la estrategia ya utilizada en el sector eléctrico por China Three Gorges, que invertía 2.700 millones de euros para hacerse con 21,35% de EdP, y también por State Grid, que se hizo con 25% de REN (la gestora de la red eléctrica). Sin olvidar otras operaciones de gran calado como la adquisición de la aseguradora Fidelidad par parte de Fosum, que también adquirió el Hospital da Luz.

De hecho, sumando las operaciones realizadas desde 2000, Portugal es en Europa el 4º mayor destino del capital chino, con un total de 6.700 millones de dólares, prácticamente al mismo nivel que Francia, pero aún muy lejos del Reino Unido y de Alemania, con 16.000 millones y 8.400 millones respectivamente.

Y sin provocar en la opinión publica la misma polvareda que levanta la inversión española, sobre todo en la banca, aunque, eso sí, queda muy lejos del nivel alcanzado al final de la década de 1980, cuando Bruselas tuvo que intervenir para que Lisboa autorizara la venta del Grupo Champalimaud, incluyendo el Banco Totta y Açores, al Banesto.

Artículos relacionados