GEOPOLÍTICA

EUROPA

Austria, después de Macron, aporta más juventud a la política europea

Vencen en las elec­ciones los ‘populares’ de Sebastian Kurz, y es po­sible una coa­li­ción de de­re­chas

La vic­toria del Partido Popular (ÖVP, 31,5% de los vo­tos) y de su líder Sebastian Kurz en las elec­ciones aus­triacas de este do­mingo lle­vará con toda pro­ba­bi­lidad a la can­ci­llería vie­nesa al más joven pre­si­dente de un go­bierno eu­ropeo desde tiempo in­me­mo­rial. Con 31 años, Kurz for­mará go­bierno, po­si­ble­mente, con el Partido de la Libertad (FPÖ), de ex­trema de­re­cha, que ob­tuvo el 25,9% de los vo­tos. Este hi­po­té­tico go­bierno ten­dría un ca­rácter con­ser­vador en lo eco­nó­mico, con una pro­bable ten­dencia a re­ducir im­puestos a la ac­ti­vidad co­mer­cial y a las rentas del tra­bajo. El par­tido so­cial­de­mó­crata (SPÖ), que ha es­tado en el poder du­rante 30 años en coa­li­ción con el Popular, ob­tuvo el 27,1% de vo­tos.

Otros partidos menores (Verdes, ecologistas y el liberal Neos), completan el saldo total de escaños, al sobrepasar el 4% de límite permitido para acceder al parlamento. Una coalición del ÖVP con algunos de estos partidos no daría, de todos modos, la mayoría necesaria a Kurz. Por otro lado, el ÖVP tuvo una experiencia de gobierno de coalición con el FPÖ, entre 2000 y 2005, y ambos mantienen la coalición gobernante de Alta Austria.

Un estudio económico, utilizado para criticar el programa económico de la campaña de Kurz, pero originado por una fuente del propio ÖVP, estima entre €10.000 y 14.000 millones la reducción de ingresos al sistema de bienestar social, como consecuencia de la política liberal del programa de Kurz.

No ha sido la orientación conservadora en lo económico, sin embargo, lo que parece haber dado al partido de Kurz el éxito electoral, sino su posición restrictiva respecto de los derechos de asilo y acogida extendidos en los dos últimos años a refugiados e inmigrantes ilegales, que llegaban a Austria través de la Ruta de los Balcanes. Recientemente su partido tuvo éxito en sacar adelante una legislación que prohíbe el uso de burkas en público, la vestimenta que oculta el rostro de las musulmanas devotas

Esta cuestión de tipo socio-cultural es una de las pocas que pueden avivar el debate político austriaco, ya que las estructuras económico-sociales de Austria se apoyan en un amplio consenso que favorece la negociación fluida entre los sindicatos y el empresariado, lo que garantiza la estabilidad del empleo y de los programas de inversión de las empresas.

En su campaña, Kurz se ha cuidado de distanciarse del FPÖ en materia de la Unión Europea, y promete mantener un fuerte liderazgo en esta cartera cuando Austria asuma la presidencia de la Unión en 2018.

La economía austriaca brilla en el conjunto de una Unión no demasiado vigorosa económicamente. Según cálculos de dos institutos de estudios económicos austriacos el crecimiento económico del 2017 puede alcanzar a final de año el 2,8%, y repetir el mismo índice el próximo año. El comportamiento de su déficit fiscal es ejemplar: de 1,6% en 20125, a 0,6% en 2016.

Por otro lado, Austria se halla casi en situación de pleno empleo, con una tasa de paro prevista para 2018, de 5,4%. Con una renta per cápita de €40.420, la austriaca supera la de Alemania. Dos puntos fuertes de su economía son sus exportaciones de automóviles (la más dinámica de Europa, según la Bolsa de Londres) y es líder europeo por su industria de deportes de nieve. Austria tiene uno de los índices más altos de exportación a la Unión Europea (70%).

Aunque la influencia de Austria en los asuntos europeos es necesariamente limitada, dado su peso demográfico y PIB, el dinamismo y la juventud de un nuevo canciller, que cuenta además con experiencia política pues ha sido hasta ahora ministro de Exteriores, puede dar lugar a una comunidad de visión con la Francia de Enmanuel Macron sobre lo que Europa demanda en materia de renovación de pulso, propósitos y proyectos. En este sentido, la canciller Angela Merkel (y otros primeros ministros) debe ser sensible a los posible cambios en el ‘espíritu europeo’ del momento.

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